Textos de November 2010

Otra vida

Cada niño nace casi como feto. Juan, cuyo hijo está allí, sabe esto. Sexo: nene. Juan está como loco. Mira esos ojos. Mira cómo abre bien cada mano este pibe. ¡Está vivo! Esta hora será rara, como toda gran hora. Juan goza. Baja baba como agua.

Buen plan, gran idea tuvo Mara, supo Juan. “Esto anda”, dijo. “Este amor está bien”. Allí está Mamá Mara. Juan mira cómo Blas toma teta. Ella hace algo para usar cada mama. Juan hace clic. Saca foto tras foto. Todo esto será film.

“Juan, poné allá este moño azul”, dice Mara. Juan hace caso.

Cayó Mimí. Ella está algo mala, ayer hubo vino. Pero todo bien. Este olor dice algo: Blas hizo caca. “Dale Juan, hacé como dije”, pide Mimí. Será raro usar tela, pero todo está caro.

¿Será gran tipo Blas? Juan, dice, será buen papá. Blas hará gran obra, cree Juan. Hará todo bien. Todo será goce.

Todo está bien. Blas está sano. Mara yace. Juan reza. Dios dará.

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28 Nov 2010

La transformación de los tiempos

Había una vez que aspiraba a ser una ocasión, pero sólo lograba ser, de a ratos, un instante. Había también un momento que ocasionalmente se transformaba en oportunidad pero en general era sólo un término. Además había un plazo y un curso, que respectivamente se habían convertido en un lapso y un período. Anteriormente había habido un intervalo que se había graduado de época, y una etapa que había sabido transformarse en era. Pero también había habido una jornada que no había podido hacerse edad. Por el contrario, una circunstancia no había tenido problemas en ser transcurso, y de ahí pasó, luego de un trecho, a ser una fase.

Pero todo eso no era nada al lado del segundo que se había transformado, sucesivamente, en minuto, hora, día, semana, quincena, mes, semestre, año, lustro, década, siglo y milenio.

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25 Nov 2010

Escape de la isla

Delfo era un prestigioso arquitecto cubano. Su talento hacía que fuera el favorito de los líderes del régimen comunista que en esa época gobernaba la isla. Construía toda clase de edificios para los máximos exponentes del gobierno, y a veces también hacía construcciones públicas. Se destacaba, además, por su habilidad manual y su capacidad para arreglar cualquier objeto con los precarios elementos con los que contaba el pequeño país.

Sin embargo, Delfo era opositor al régimen. Trataba, con suma cautela, de colaborar con los esfuerzos desestabilizadores. También soñaba con emigrar a países que le ofrecieran más oportunidades para desarrollarse profesional y personalmente.

Delfo tenía un hijo, Iker, cuya madre había muerto en un intento de fuga de la isla. Delfo había colaborado con la construcción de la balsa en la que su mujer había embarcado su esperanza de libertad, y se quedó muy contrariado con el desenlace. Quería buscar un método mejor para salir de la isla.

El gobierno, consciente de su talento y sus ideas políticas, no quería que Delfo se escapara. Le prohibieron la salida del país y, para intimidarlo, le recordaron que si se intentaba escapar su hijo pagaría las consecuencias.

Delfo pasaba largas horas en la playa, reflexionando sobre su situación. La arena y el mar le daban ánimo. Un día encontró sobre la orilla una pluma de gaviota y tuvo una inspiración. Pensó que tal vez podía construir un par de alas, y burlar con ellas a la vigilancia costera.

Así que Delfo convocó a su hijo para que lo ayudara a buscar plumas. Mientras tanto, iba bocetando secretamente diseños de alas. No podía hacer prototipos porque iba a resultar sospechoso, pero sus conocimientos de diseño le proporcionaban suficiente confianza como para lanzarse a la conquista del aire.

A medida que pasaron los meses y su hijo le fue trayendo plumas, fue confeccionando dos pares de alas, una para él y otra para Iker, a quien pensaba llevar hacia el estado americano de Florida. Había llegado a la conclusión de que el mejor material para unir las alas era la cera. El único inconveniente era que la cera podía derretirse cuando había altas temperaturas, pero Delfo sabía que, a medida que uno se eleva en el aire, el calor disminuye.

Al cabo de un tiempo, llegó el gran día. Las alas estuvieron listas. Delfo le enseñó a su hijo cómo usarlas, haciendo pequeños vuelos dentro de su casa. Esa noche fue a buscar la ración de 100 gramos de carne que le correspondía para ese mes, y la compartió con su hijo. Planeaban irse al día siguiente, y necesitaban estar bien nutridos. Era un vuelo de unos 100 kilómetros, distancia accesible pero difícil.

A la mañana siguiente, le colocó las alas a Iker y ambos salieron. Volaron un rato sobre su barrio para acostumbrarse a la sensación y aprender a controlar las alas. El vuelo llamó la atención de los vecinos y, naturalmente, también de las fuerzas de seguridad. Pero, al estar en el aire, nadie tenía chances de alcanzarlos. La policía no podía más que gritarles que bajaran.

Cuando entraron en confianza, fueron hacia el mar, en dirección a Miami. Delfo se preocupaba por las cuestiones de dirección, mientras Iker estaba encantado, disfrutando el vuelo y revoloteando por todos lados. Delfo le había advertido que podía encontrar distintas corrientes de aire, e Iker se divertía dejándose llevar por ellas.

El vuelo fue placentero, y las alas se mantuvieron en excelente forma durante el trayecto. La cera se mostró como un material óptimo para unir las plumas sin agregar demasiado peso a las alas. En un momento, Delfo e Iker divisaron tierra. La Florida estaba cerca.

Desde el continente, a su vez, divisaron a los voladores. La ley de los Estados Unidos decía que los inmigrantes cubanos que llegaban a la costa debían ser recibidos como refugiados, pero al mismo tiempo el Estado tenía la obligación de proteger la frontera, sin dejar entrar a ningún intruso.

Y debido a ese último aspecto legislativo, la guardia de la frontera envió un misil para derribar a los que estaban violando su espacio aéreo. Delfo pudo esquivarlo, pero el misil impactó en las alas de Iker y las incendió. El fuego derritió rápidamente la cera y consumió las plumas. Delfo sintió el ruido y, al mirar atrás, vio cómo caía al mar su hijo.

Gracias a su habilidad manual, Delfo pudo maniobrar entre los misiles y aterrizó satisfactoriamente en Miami. Fue recibido como refugiado y se integró a la comunidad cubana de esa ciudad, ya libre de las amenazas del régimen de su país. Con el tiempo pudo formar una familia y establecerse como arquitecto en los Estados Unidos. Pero le quedó para siempre el dolor de la pérdida de su hijo en el trayecto hacia la libertad.

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22 Nov 2010

El agua corporal

El cuerpo de Silvio tenía aproximadamente un 60% de agua. Esta proporción no había sido constante durante su vida: de bebé estaba compuesto por más agua que como adulto. Luego había engordado, lo que redujo el porcentaje. Pero cuando adelgazó el agua recuperó terreno y llegó al 60% que se menciona más arriba.

El agua no estaba distribuida de la misma manera en todo el cuerpo. El cerebro de Silvio era 70% ese líquido. Los pulmones tenían más agua: cerca del 90%. Más que la sangre, que a pesar de ser líquida sólo tenía 83% de agua.

Todos los días Silvio reemplazaba más de 2 litros de agua que perdía en el curso natural de su vida. Lo hacía bebiendo agua líquida, pero también extrayéndola de los alimentos que consumía, los cuales también tenían un porcentaje importante de agua.

Dos tercios del agua que componía en gran parte a Silvio estaba en el líquido intracelular o citosol. El otro tercio formaba los fluidos extracelulares. De ellos, un cuarto era el plasma, el componente líquido de la sangre. Los otros tres cuartos estaban en el líquido intersticial, que se podía encontrar entre sus células. Una cantidad ínfima se encontraba en el fluido transcelular contenido dentro de los órganos de Silvio.

Pero esta composición no duró mucho tiempo. Silvio consiguió un paquete barato para viajar a la India. El precio era por temporada baja, y lo que Silvio no sabía era que la temporada baja se daba por las temperaturas extremadamente altas. Y a causa de esas temperaturas un día el 60% de Silvio se evaporó. Quedaron en el piso su 18% de grasa y su 22% de proteínas y carbohidratos. Estas sustancias formaron un polvo que, tiempo más tarde, fue esparcido por la superficie del planeta gracias a la acción del viento. El resto de Silvio pasó a ser parte de la atmósfera y después de unos meses se condensó y volvió a la superficie como parte del monzón.

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19 Nov 2010
Cuerpo humano Del año:

Cosmos literario

Los humanos vivimos en un universo que no tiene por qué ser el único. La palabra universo se inventó para definir a todo lo que existía, y la ciencia se dedicó a investigarlo. Hasta que se estableció la idea teórica de la posible existencia de otros universos, y la palabra quedó chica. Entonces se decidió emplear el vocablo cosmos para definir a todo lo que existe, existió y existirá. De este modo, el Cosmos es más universal que el Universo.

No obstante, a la ciencia que se encarga de desarrollar modelos de universos posibles se la denomina cosmología, y no universología. Un fenómeno similar ocurre con la palabra átomo, que se inventó para determinar a la partícula más chica posible, y se empezó a usar como tal antes de que se descubriera que el mal llamado átomo estaba compuesto de partículas aún más chicas.

Hasta ahora, la ciencia no ha descubierto ningún universo fuera del que conocemos. Pero la literatura crea universos todo el tiempo. Son lugares que existen dentro de la ficción, que viene a ser como un superuniverso paralelo al de la no-ficción. Ambos superuniversos están contenidos en el cosmos literario, que incluye todos los universos posibles.

De cualquier modo, que sean universos posibles no significa que se hayan inventado. Esos universos aún no forman parte de la ficción ni de la no-ficción, por lo que están en un tercer superuniverso que podríamos denominar todo lo demás. A continuación, vamos a hacer unos cambios drásticos en la estructura del cosmos literario.

Declaro que existe una novela en la que el protagonista recorre todos los universos posibles. Nunca ocurrió lo que dice la novela, por lo que pertenece a la ficción. Pero al existir esta novela, el superuniverso de la ficción se ha tragado al de todo lo demás. El superuniverso de la ficción pasó, a partir de este párrafo, a ser el más grande de la literatura. Ya era mucho más grande que el de la no-ficción, pero ahora se convirtió en un hiperuniverso de un tamaño tal que se lo confunde con el cosmos literario. La literatura de no-ficción quedó reducida a un pequeño porcentaje.

Pero vamos a hacer una prueba más. Declaro que existe un catálogo de todos los universos que existen en el superuniverso de la ficción. El catálogo, al existir y hablar de algo real, pertenece a la no-ficción. De este modo, el casi inexistente superuniverso de la no-ficción se ha tragado al de la ficción, y pasó a integrar la totalidad del cosmos literario.

Todo esto nos lleva a una conclusión ineludible: los géneros literarios no existen, son todos una ilusión que el Hombre creó para poder entender el complejo mundo del cosmos literario, que a partir de este momento se simplificó enormemente.

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16 Nov 2010
Juegos Del año:

Muchedumbre (o Conflicto colectivo)

El público se encontró con el pueblo y avanzaron juntos. No pudieron entrar al lugar donde tenían planeado ir porque había mucha gente. Pero intervino el proletariado y los convenció de ir para otro lugar.

Resultó que allí se encontraba la minoría, que no los dejó pasar. El pueblo y el público protestaron ante esto, contando con el apoyo de las masas.

Pero la minoría confundía a las masas con la chusma y no revisó su postura. Entonces debieron recurrir a la mayoría para poder doblegar a la minoría por la fuerza.

Pronto había una multitud que reclamaba a la minoría que dejara de discriminar al pueblo y al público. La minoría contaba con el apoyo de la plebe, que se había rebelado porque estaba en contra de las actitudes del proletariado.

Rápidamente comenzaron las divisiones entre los que querían doblegar a la minoría. El pueblo y el público no querían alterar la tranquilidad de su vida, pero apareció un grupo de vecinos que estaba dispuesto a hacerlo. Estos vecinos tenían la aprobación de la chusma y el proletariado, pero no de las masas, que estaban con el pueblo, con el público y con la gente.

En eso apareció el vulgo, y un rato después irrumpió el lumpen. Ambos estudiaron la situación y agregaron complejidad al problema. El lumpen se unió al bando de la chusma, el vulgo al del público. Pero la minoría había conseguido también refuerzos y ahora estaba aliada con las diferentes razas.

Ante esta situación no pasó mucho tiempo hasta que la burguesía aprovechara la confusión y se pusiera a vender productos adonde estaba toda esta muchedumbre. La concurrencia empezó a comprar con entusiasmo. Pero una agrupación dio la voz de alarma: según ellos, la burguesía estaba al servicio de la minoría y estaba en contra del proletariado, por lo que estaba del lado de la plebe.

Esto indignó a la congregación, que hasta el momento se mantenía neutral. También hubo un gentío que se propuso tomar cartas en el asunto, pero contaron con la oposición de la colectividad, que quería que los conflictos se resolvieran naturalmente.

La minoría también tenía problemas. Una facción quería pasar al ataque y destruir a los que se oponían, pero tenía la dificultad de que un grupo muy influyente aconsejaba lo contrario.

Todos estos conflictos causaban una enorme división en la sociedad, y una división mucho más grave entre los individuos que pertenecían a distintos grupos al mismo tiempo. Esto era peligroso, porque un ejército miraba desde afuera con la intención de invadir cuando las divisiones estuvieran bien asentadas.

Eso estaba por ocurrir cuando intervino la cofradía, que logró convencer a todos de las bondades de vivir en comunidad.

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13 Nov 2010

Incendio en el subte

Era la hora pico del Día del Amigo, y el tren venía completo. El aire estaba viciado, y la respiración se hacía difícil. Pero respirar no era la mayor dificultad. Algunos pasajeros privilegiados tenían asiento y algo de espacio para moverse. Los demás estaban parados y no contaban con espacio de maniobra. Los que querían salir tenían problemas en llegar hasta la puerta, y los que querían entrar en las estaciones tenían que empujar a los que ya estaban adentro. En fin, se trataba de un viaje normal.

De repente, el vagón se incendió. Las llamas se esparcieron por toda la estructura, y el tren se detuvo en el medio del túnel. Los pasajeros entraron en pánico y querían escapar. El conductor intentó usar el intercomunicador para dar las instrucciones de emergencia, pero sus esfuerzos fueron vanos. Los pasajeros, desesperados, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Algunos lo hicieron por la desesperación, otros por considerar que el conductor tenía la culpa del incendio.

Algunos pasajeros quisieron pedir ayuda. Como era el Día del Amigo, los celulares no tenían señal. Sin embargo, hubo quien notó que había un botón para llamar en caso de emergencia. Intentaron usarlo, pero estaba cubierto por un plástico protector. Un letrero decía que en caso de emergencia había que romperlo con el martillo que se proveía. El problema era que no había martillo. Había sido robado por un vándalo muchos años antes.

Unos pasajeros intentaron romper el plástico a golpes de puño, sin conseguirlo. La tapa estaba pensada para sobrevivir a vándalos como los que habían robado el martillo, y no era fácil de romper. Los pasajeros seguían en pánico, pero como no se podían mover no se notaba mucho. Un pasajero con gran musculatura quiso ir hasta la tapa de plástico para ver si la podía romper, y la cantidad de gente se lo impidió.

Los ocupantes del tren quisieron bajar antes de ser consumidos por el fuego. Intentaron abrir las puertas, y no lo lograron. Los de los vagones extremos buscaron una salida de emergencia que no existía. La desesperación iba en aumento. Los movimientos nerviosos de los pasajeros hacían mover al tren sobre la vía. Algunos quisieron tirarlo de costado, sobre la vía opuesta, para ver si de esa forma podían salir.

Sin embargo, un hecho trajo algo de calma. El fuego empezó a ceder casi espontáneamente. Se extinguía gracias a la falta de oxígeno en el túnel. Los pasajeros, contentos, se acordaron de que debajo de los asientos había matafuegos, y con ellos era posible apagar las llamas que quedaban. Los que estaban sentados los buscaron. Se encontró un matafuegos por vagón. Sin embargo, al seguir las instrucciones se encontraron con que estaban vencidos, y lo que salió de las mangueras fue una pestilente sustancia amarillenta que no apagaba nada.

El fuego, en tanto, seguía extinguiéndose. Hasta que en un momento se extinguió completamente. Al ocurrir eso, los pasajeros festejaron. No se daban cuenta de que se había acabado el oxígeno. Sin embargo, no tardaron en saberlo. Fue cuando todos tuvieron problemas para respirar. En pocos minutos todos los pasajeros habían muerto.

Cuando llegaron los bomberos al lugar del hecho, no sospechaban que iban a encontrar el tren lleno de cadáveres. Al ver el tren vieron a los pasajeros algo quietos, pero parados. Al abrir la puerta, supieron que habían quedado parados porque eran tantos que no tenían ningún lugar adonde caerse.

Al comprobarse que no había sobrevivientes, se decidió llevar a la formación hasta la terminal. De esta forma podía volver a habilitarse la línea. Un conductor con máscara de oxígeno llevó al tren a la estación de cabecera, y en ese lugar se procedió a retirar los cadáveres. La línea volvió a funcionar, pero como faltaba uno de los trenes la frecuencia no era la acostumbrada.

Una vez terminados todos los peritajes correspondientes, la formación incendiada recibió tareas de mantenimiento. Se verificó que la estructura mecánica del tren no había sido afectada. Luego la unidad fue lavada, los vestigios de quemaduras fueron cubiertos de papeles, y la publicidad de a bordo fue reemplazada. De este modo, la formación estuvo lista para salir a servicio y la línea pudo volver a tener la frecuencia habitual.

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10 Nov 2010
Juegos Del año:

Un mal pronóstico

Una corriente de baja temperatura se acercaba a Buenos Aires dispuesta a ocupar la ciudad y causar molestias a los habitantes. Avanzaba raudamente a través de las pampas, sin encontrarse en el camino con ningún accidente geográfico.

De repente se le interpuso una masa de aire antártico que iba hacia el mismo lugar. La corriente de baja temperatura quiso adelantarla para llegar primero, pero no pudo lograrlo y se produjo una colisión.

El choque provocó una tormenta que debilitó a las dos, aunque sin extinguirlas. Siguieron su camino hacia Buenos Aires, pero a menos velocidad, y gracias a esa lentitud las alcanzó un frente polar que iba desde más lejos también hacia la gran metrópolis.

La masa de aire antártico y la corriente de baja temperatura quedaron en segundo lugar. Para recuperarse en la carrera la rodearon, una por el este y la otra por el este. Desde esas posiciones amenazaban con aplastar al frente polar.

El frente polar frenó y empezó a variar su dirección en zigzag, tratando de molestar a los demás vientos para dispersarlos y poder llegar con fuerza a la ciudad.

Estaban en ese tira y afloje cuando alcanzaron a una columna de frío que iba hacia Buenos Aires más lentamente. Ahí los tres vientos comprendieron que ninguno de ellos tenía más derecho que los demás de llegar primero a Buenos Aires, y de este modo la corriente de baja temperatura, la masa de aire antártico, el frente polar y la columna de frío avanzaron juntas hacia la ciudad.

Al día siguiente, la gente de Buenos Aires debió salir abrigada.

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7 Nov 2010

Dificultades reales

Después de varios siglos de repartir regalos cada 6 de enero, los Reyes Magos continuaban su tradición. Cada año, se ocupaban de la fabricación de los juguetes para regalar, lo cual les implicaba una cantidad importante de gastos para trasladar las materias primas al desierto donde tenían sus residencias permanentes.

Melchor se ocupaba de los regalos para niños, Gaspar tenía a su cargo los obsequios para las niñas. Baltasar, en tanto, manejaba el centro de distribución y controlaba que todo estuviera listo a tiempo.

Todo implicaba un esfuerzo económico muy grande, que sus fortunas podían solventar con el objetivo de repartir felicidad a los niños del mundo. Los receptores de su beneficencia contribuían a la financiación del viaje anual con el alimento para los camellos, que necesitaban mucho pasto y agua para poder trasladar a los reyes por todo el mundo en una noche.

Todo iba bien hasta que en la industria deficitaria de los regaladores navideños apareció un competidor. Papá Noel comenzó a repartir regalos el mismo día de Navidad, sin la espera prudencial de dos semanas que habían instaurado los Reyes Magos siglos atrás para no competir con la fiesta que les daba origen. Se propulsaba alrededor del mundo en un carro de renos voladores, que al ir por el aire necesitaban mucho menos alimento que los camellos.

Durante un tiempo pudieron coexistir, pero poco a poco Papá Noel fue eclipsando a los Reyes Magos. A tal punto se dio, que muchos niños dejaron de esperar a los reyes y, por lo tanto, cesaron la contribución de alimento para los camellos. Los reyes no querían discriminar a los que no dejaban pasto, y al principio seguían entregándoles regalos. Pero la situación rápidamente se volvió insostenible, porque por más reyes y magos que fueran, no tenían el dinero necesario para costear semejante cantidad de alimento para camello todos los años. Además, en el desierto no se podía plantar césped, por lo que el esfuerzo para cultivar ellos mismos el alimento fue en vano.

Así fue que los Reyes Magos empezaron a no salir los tres. Para ahorrar costos, muchas veces se repartían el recorrido que antes hacían juntos. Pero así tampoco funcionaba. Su situación económica iba de mal en peor.

Sin embargo, la suerte los ayudó. Cuando estaban por concluir la tradición anual, se produjo el descubrimiento de petróleo en la zona donde los tres vivían. Como reyes de su respectivo territorio, la explotación petrolera provocó un flujo inesperado y enorme de fondos a cada uno de ellos.

A partir de ese momento, el viaje anual de los Reyes Magos goza de buena salud gracias a los petrodólares, y aunque aún ven con buenos ojos la tradición de dejarles pasto para los camellos, ya no es necesario.

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4 Nov 2010
Pop! Del año:

Cómo leer este texto

1. Concurra desde su infancia a la escuela. Allí, mezclado entre muchos conocimientos inútiles, le enseñarán a leer.

2. Desarrolle la comprensión de textos necesaria. En este menester también le pueden ser útiles las instituciones educativas, pero tenga cuidado, muchas veces le querrán hacer creer que ciertos textos dicen algo distinto de lo que realmente dicen. Use su criterio.

3. Asegúrese de que sabe español. En su defecto, consiga una traducción, aunque debe tener en cuenta que la traducción no es este texto sino otro, que podría o no decir lo mismo, según el traductor.

4. Anotíciese de la existencia de este texto. Puede encontrarlo en el índice de un libro, pero para eso antes tendrá que dar con el libro. Existe una diversa variedad de maneras de estar al tanto de que este texto existe, sin embargo explorar detalladamente esas formas escapa al objetivo del texto.

5. Una vez que sabe que existe este texto, obténgalo. Puede comprar un libro que lo contenga, recibirlo por mail o conseguirlo de cualquier otra forma. Siempre y cuando esté completo, no importa de qué manera lo consigue.

6. Recuerde lo aprendido en la escuela acerca de cómo se lee, y aplique ese procedimiento a este texto. Tenga en cuenta que está escrito de izquierda a derecha, y desde arriba hacia abajo, en ese orden.

7. Al finalizar el texto, busque algún otro proyecto al que dedicar el tiempo que le queda de vida.

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1 Nov 2010
Juegos Del año: