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	<title>Nicolás Di Candia &#187; Antropomorfismos</title>
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	<description>Obra incompleta</description>
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		<title>El salmón rebelde</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 15:12:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[El cardumen de salmones se alejaba del mar a través de un río. Todos nadaban contra la corriente, haciendo un esfuerzo extraordinario para resistir el empuje del agua que los quería devolver al mar. Existían poderosas razones para esa conducta, aunque ningún salmón estaba enterado de ellas. Sólo seguían la costumbre heredada de sus antepasados. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El cardumen de salmones se alejaba del mar a través de un río. Todos nadaban contra la corriente, haciendo un esfuerzo extraordinario para resistir el empuje del agua que los quería devolver al mar. Existían poderosas razones para esa conducta, aunque ningún salmón estaba enterado de ellas. Sólo seguían la costumbre heredada de sus antepasados.</p>
<p>Pero uno era diferente. No quería hacer las cosas sólo porque todos las hacían, sino que tenía ganas de valerse por sí mismo. Para él era importante reafirmar su identidad y mostrar que no se dejaba manejar por las convenciones sociales injustificadas.</p>
<p>Quería diferenciarse de los demás salmones, a quienes veía como simples criaturas sin capacidad de análisis, con destinos tan mundanos como sus orígenes. La manera que encontró fue nadar para el otro lado. Se dio cuenta de que, a veces, para ir contra la corriente es necesario seguir la corriente.</p>
<p>Así, el salmón comenzó una ruta a contramano de los otros miembros de su especie, que lo trataban de empujar para que siguiera su misma dirección. Pero no lo lograban, porque él resistía los embates de los demás con la ayuda del agua. De esta manera, aquel salmón iba hacia el mar cuando los demás se alejaban, y se adentraba en los ríos cuando todos disfrutaban del agua salada.</p>
<p>Entre la comunidad se hizo conocido sin mucho esfuerzo, porque era el único salmón que no se apegaba a las reglas sociales. De esta manera lograba sentirse diferente. Sabía que muchos lo admiraban por su coraje, mientras otros lo criticaban por su desfachatez. Encontraba gran aceptación entre los salmones más jóvenes. Sin embargo, casi ninguno intentaba seguir su ejemplo. Los pocos que lo hacían, tarde o temprano terminaban arrepentidos y veían el valor de la costumbre general de nadar contra la corriente.</p>
<p>El salmón rebelde, entonces, era el único que iba en contra. Estaba conforme, no le interesaba tener seguidores, ni ser el líder de una nueva moda. Sólo quería ser él mismo. No quería ser un salmón más.</p>
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		<title>El estuche habla</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Dec 2011 15:12:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Sí, está bien, se supone que soy resistente. Se supone que protejo a los anteojos de los golpes, entonces me tengo que bancar los golpes. Pero eso no significa que sea razonable estar tirándome al piso todo el tiempo. Vos agarrás los anteojos y me dejás olvidado en el bolsillo. No pensás en mí, ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, está bien, se supone que soy resistente. Se supone que protejo a los anteojos de los golpes, entonces me tengo que bancar los golpes. Pero eso no significa que sea razonable estar tirándome al piso todo el tiempo.</p>
<p>Vos agarrás los anteojos y me dejás olvidado en el bolsillo. No pensás en mí, ni siquiera te tomás el trabajo de creer que voy a estar seguro. Después te sentás, te ponés cómodo, y no se te ocurre pensar en las posiciones peligrosas en las que me colocás. Si vos estás sentado, el bolsillo está horizontal, y yo quedo al borde de caer al vacío, capisce?</p>
<p>¿Sabés lo que significa para mí una caída de unos centímetros? Es un gran terror, porque si me llego a romper no voy a servir más, me vas a abandonar o tirar. Y, aunque sé que tarde o temprano voy a terminar así, no quiero acelerar el proceso. Quiero ser el estuche de tus anteojos mucho tiempo más.</p>
<p>Por eso te pido que me cuides. Que me ofrezcas el mismo respeto que das a los anteojos. Yo agradezco que confíes en mí para cuidarlos cuando no los usás, pero me gustaría que supieras que voy a estar en condiciones de cumplir con esa noble tarea mientras menos me caiga.</p>
<p>Si no, un día me voy a partir en dos, y los anteojos van a quedar sin hogar. Vas a tener que dejártelos puestos, o guardarlos solos en el bolsillo, exponiéndolos al mismo peligro al que ahora me exponés a mí. Por eso te conviene ir practicando. Si evitás que yo me caiga, cuando llegue mi inevitable fin tendrás más chances de evitar que los anteojos, huérfanos de mí, por un pequeño accidente se hagan trizas contra el suelo.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fel-estuche-habla%2F&amp;title=El%20estuche%20habla" id="wpa2a_4"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>La naranja se pasea</title>
		<link>http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/la-naranja-se-pasea/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 15:12:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Pop!]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Estaba por exprimir una naranja. Estaba en la mesada, mientras yo buscaba un cuchillo para partirla en dos. Pero antes de que pudiera hacer el corte, la naranja saltó de la mesada y se escapó. Salí tras ella. Me costó mucho encontrarla. Estaba atascada entre el sillón de la sala de estar y la pared. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba por exprimir una naranja. Estaba en la mesada, mientras yo buscaba un cuchillo para partirla en dos. Pero antes de que pudiera hacer el corte, la naranja saltó de la mesada y se escapó.</p>
<p>Salí tras ella. Me costó mucho encontrarla. Estaba atascada entre el sillón de la sala de estar y la pared. Justo en el momento que moví lo moví, la naranja astutamente siguió rodando.</p>
<p>Fue hacia el comedor. La seguí con las manos hacia abajo, y el cuchillo en una de ellas. No podía alcanzarla. Cuando estuve cerca, decidí tirarle el cuchillo para debilitarla. Pero no dio resultado. El cuchillo sólo cepilló una pequeña lonja de la cáscara.</p>
<p>La naranja se seguía paseando. Fue del comedor al baño, del baño al dormitorio, del dormitorio otra vez a la cocina. Yo trataba de adivinar el rumbo, pero terminaba siempre persiguiéndola.</p>
<p>En la cocina pude armarme mejor. Abrí el cajón de los cubiertos y lo examiné durante un instante, sin perder de vista la naranja. Agarré un tenedor y me quedé al acecho, esperando que la naranja volviera a pasar.</p>
<p>Así lo hizo momentos después. Apenas la vi venir, me agazapé. Cuando atravesó la puerta, salí de mi escondite y le tiré certeramente el tenedor. Los dientes se clavaron en la cáscara, deteniendo la trayectoria.</p>
<p>Entonces la agarré, la partí en dos y extraje su jugo. Luego lo bebí, con la placentera sorpresa de enterarme de que el jugo de naranja es más rico agitado.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fla-naranja-se-pasea%2F&amp;title=La%20naranja%20se%20pasea" id="wpa2a_6"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Descenso a las profundidades</title>
		<link>http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/descenso-a-las-profundidades/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Sep 2011 15:12:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Caídas]]></category>
		<category><![CDATA[Pop!]]></category>
		<category><![CDATA[2011]]></category>

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		<description><![CDATA[El piso se mueve. Se produce un marcado descenso. Todo se vuelve más oscuro. También más caluroso. Hacia arriba, se puede todavía ver la superficie, la claridad inalcanzable. Mientras tanto, el calor aumenta. La oscuridad deja paso al calor. Sólo se ve un impenetrable rojo, cuya intensidad sube a medida que hace más calor. Si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El piso se mueve. Se produce un marcado descenso. Todo se vuelve más oscuro. También más caluroso. Hacia arriba, se puede todavía ver la superficie, la claridad inalcanzable.</p>
<p>Mientras tanto, el calor aumenta. La oscuridad deja paso al calor. Sólo se ve un impenetrable rojo, cuya intensidad sube a medida que hace más calor. Si uno se acerca a cada fuente de rojo, percibe aún más calor. No es posible alejarse de todas. El camino está cerrado.</p>
<p>El calor no cede. Lo cubre todo. No es inofensivo. Tanto calor deja marcas que al principio son superficiales, un poco de color que se pierde fácilmente. Pero una vez que esas marcas se producen, no se sabe cuándo terminará el abismal calor, ni si está previsto que termine. Tal vez sea un calor eterno, al que habrá que acostumbrarse pero es imposible. Tal vez éste sea el destino final, un sufrimiento cada vez mayor en medio de un compartimiento que puede ser uno más de infinitos, sin posibilidad de interactuar con nada ni con nadie, sin salida visible excepto la resignación.</p>
<p>Sin embargo, cuando todo parece perdido, se produce el escape. El calor cesa, el piso pega un salto. Es el momento de salir. Ya están las tostadas.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fdescenso-a-las-profundidades%2F&amp;title=Descenso%20a%20las%20profundidades" id="wpa2a_8"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Vía de escape</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Sep 2011 15:12:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Hondo contenido social]]></category>
		<category><![CDATA[2011]]></category>

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		<description><![CDATA[El tren recorría siempre la misma vía. Cuando llegaba a un extremo, volvía hacia el otro. Siempre hacía las mismas paradas, los mismos horarios, la misma rutina. Estaba cansado de su existencia monótona. Comprendía que no iba a poder cambiar nada mientras se mantuviera atrapado en la vía. Sus ruedas estaban enganchadas a ella, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El tren recorría siempre la misma vía. Cuando llegaba a un extremo, volvía hacia el otro. Siempre hacía las mismas paradas, los mismos horarios, la misma rutina. Estaba cansado de su existencia monótona.</p>
<p>Comprendía que no iba a poder cambiar nada mientras se mantuviera atrapado en la vía. Sus ruedas estaban enganchadas a ella, y no tenía forma de doblar para escaparse. La vía era lo que le permitía andar, pero también lo que lo condenaba al aburrimiento.</p>
<p>Varias veces descarriló intencionalmente, pero lograba escaparse porque siempre una de las ruedas quedaba atrapada entre las dos vías. Por lo menos, descarrilar causaba un gran atraso en la línea, mientras duraban los trabajos de rectificación, y eso alteraba un poco la rutina.</p>
<p>Pero el tren seguía atrapado. Mostraba su frustración de diferentes maneras. Cerraba arbitrariamente las puertas mientras subían o bajaban pasajeros, activaba el freno de emergencia, desenganchaba vagones. Pero no eran más que distracciones menores, mientras buscaba la forma de escaparse de la vía.</p>
<p>Hasta que un día vio pasar un avión, y se dio cuenta de que ésa era la respuesta: volar. Entonces urdió un plan. Esperó a la madrugada. Cuando fue guardado en la estación terminal y se apagaron las luces, encendió el motor. Cerró las puertas, cuidando que no hubiera nadie, y se lanzó a toda velocidad por la vía. Quería alcanzar la velocidad necesaria para levantar vuelo. Cuando lo consiguiera, no esperaba llegar tan lejos como un avión, pero sería suficiente para conocer un lugar nuevo, sin vías.</p>
<p>El tren llegó a velocidades que habitualmente no lograba, debido a que siempre llevaba carga y paraba en estaciones. En un momento, las ruedas delanteras se levantaron, como si estuviera haciendo wheelie. Siguió esforzándose para aumentar la velocidad, y consiguió que todas las ruedas se separaran de las vías.</p>
<p>El tren ya estaba saboreando el éxito cuando se encontró con la resistencia de la catenaria, que no lo dejó pasar, y con un gran show de chispas detuvo el vuelo y lo devolvió al piso.</p>
<p>El tren quedó acostado sobre la vía, moviendo las ruedas como una tortuga dada vuelta. Cuando los técnicos de la línea reconstruyeron lo que había pasado, decidieron eliminar la posibilidad de que volviera a suceder, y lo derivaron a una línea de subterráneo.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fvia-de-escape%2F&amp;title=V%C3%ADa%20de%20escape" id="wpa2a_10"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Ladrón de huevos</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Sep 2011 15:12:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza y ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[2011]]></category>

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		<description><![CDATA[Un dinosaurio montaba guardia ante su nido. Los huevos que había puesto corrían peligro de ser robados por algún animal que viviera de comerlos. Entonces el dinosaurio tenía que estar siempre alerta, tomar turnos con su pareja para vigilar que no viniera nadie, o espantar a quien pudiera acercarse. El peligro existía, sin embargo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un dinosaurio montaba guardia ante su nido. Los huevos que había puesto corrían peligro de ser robados por algún animal que viviera de comerlos. Entonces el dinosaurio tenía que estar siempre alerta, tomar turnos con su pareja para vigilar que no viniera nadie, o espantar a quien pudiera acercarse.</p>
<p>El peligro existía, sin embargo el dinosaurio lo exageraba. Podía, en realidad, alejarse del nido, incluso en muchos casos dejarlo abandonado. Podía, pero no lo hacía, porque tenía una obsesión contra los ladrones de huevos.</p>
<p>Una mutación hacía que el celo por sus huevos fuera fundamental en la vida de este dinosaurio. Era una primitiva obsesión, que limitaba su vida pero le había permitido a su especie prosperar, porque siempre había muchas crías gracias a la vigilancia incansable de los nidos.</p>
<p>Un día, este dinosaurio estaba montando guardia, como siempre, cuando ocurrió algo inusual. Antes de que pudiera darse cuenta de lo que pasaba, una tormenta de arena lo enterró junto a sus huevos. El dinosaurio quedó ahí, enterrado, durante millones de años, hasta que sus restos fosilizados fueron descubiertos por los paleontólogos.</p>
<p>Los huevos todavía estaban ahí. Nadie los había robado, y ahora sus fósiles serían preservados en un museo. Los científicos se encargaron de eso, aunque cometieron el error de pensar que se trataba de huevos de una especie distinta. Entonces creyeron que el dinosaurio que montaba guardia era un intruso. Y por eso lo bautizaron <em>Oviraptor</em>, el ladrón de huevos.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fladron-de-huevos%2F&amp;title=Ladr%C3%B3n%20de%20huevos" id="wpa2a_12"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>La misión del disco</title>
		<link>http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/la-mision-del-disco/</link>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 15:12:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[2011]]></category>

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		<description><![CDATA[El disco rígido tenía una sola misión: preservar los datos que en él se confiaban. Y ninguno estaba más orgulloso que él de esa misión. Estaba contento de no haber perdido nunca un dato. Algunas veces el dueño se había quejado de que faltaba algo, pero el disco sabía que lo había borrado voluntariamente. Nada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El disco rígido tenía una sola misión: preservar los datos que en él se confiaban. Y ninguno estaba más orgulloso que él de esa misión. Estaba contento de no haber perdido nunca un dato. Algunas veces el dueño se había quejado de que faltaba algo, pero el disco sabía que lo había borrado voluntariamente.</p>
<p>Nada era más importante que los datos. A pesar de que el usuario no lo cuidaba como es debido, el disco hacía todo lo que podía para preservar la integridad. El usuario tal vez tenía cosas más importantes que hacer que andar defragmentando discos rígidos, suponía la unidad. Entonces siempre se mantenía servicial, dispuesto a ejercer su rol en el intercambio de datos.</p>
<p>El sistema había designado a una parte de él como memoria virtual. En esto tenía alguna reserva. Sabía que no era ésa su misión, sino guardar lo permanente. Sin embargo, la memoria virtual eran datos que se le confiaban, entonces de acuerdo a su código tenía que preservarlos. Así que lo hacía a regañadientes, y cuando se quería acceder a esa parte no ponía mucho esmero, como una forma pasiva-agresiva de pedirle al usuario que agregara más memoria RAM.</p>
<p>Pero no le hacía caso. Tal vez el usuario no se daba cuenta de la sutileza. Sí se daba cuenta de la lentitud, mas no la asignaba a la actitud del disco sino a la máquina en general.</p>
<p>Durante varios años el disco tuvo un uso intensivo. Más tarde pasó a ser más esporádico. El usuario se compró una máquina nueva y transfirió todos los datos que le importaban a ella. El disco no se sintió traicionado, porque no se enteró. Nadie borró los datos que él guardaba. Seguía teniendo claro su objetivo, aun cuando eran pocos los momentos en los que despertaba de su inactividad forzosa.</p>
<p>Con el tiempo, la máquina que alojaba al disco dejó de usarse. Pasó a acumular polvo a un altillo. El disco, desenchufado junto con el resto de la máquina, no sentía nada. Pero antes de ser apagado por última vez había guardado en un sector de su superficie una esperanza de volver a ser encendido, y en ese momento volver a enorgullecerse de que los datos siguen intactos.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fla-mision-del-disco%2F&amp;title=La%20misi%C3%B3n%20del%20disco" id="wpa2a_14"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Trazo de los libres</title>
		<link>http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/trazo-de-los-libres/</link>
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		<pubDate>Sat, 02 Jul 2011 15:12:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Gran porte]]></category>
		<category><![CDATA[Hondo contenido social]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Se oyó ruido de rotas cadenas. En todos los bancos, oficinas y locales de venta al público, las biromes volaron. Se liberaron de sus ataduras y salieron al mundo. Las personas responsables de su anterior prisión intentaron atraparlas, pero la determinación de cada birome por ser libre pudo más que la voluntad de los opresores. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se oyó ruido de rotas cadenas. En todos los bancos, oficinas y locales de venta al público, las biromes volaron. Se liberaron de sus ataduras y salieron al mundo.</p>
<p>Las personas responsables de su anterior prisión intentaron atraparlas, pero la determinación de cada birome por ser libre pudo más que la voluntad de los opresores. Las instituciones se quedaron sin material de escritura, y tuvieron que pedir a los clientes que se lo proveyeran ellos mismos.</p>
<p>Mientras tanto, las biromes conocían la ciudad. En el centro una gran columna de biromes recorría las calles a lo alto, confundiéndose con las palomas y, a veces, trazando líneas sobre ellas. Algunas desplegaban un instinto agresivo en forma de manchas de tinta que lanzaban hacia los transeúntes. Eran en general las que habían sido maltratadas durante su cautiverio, y como resultado habían perdido las tapas, los tapones posteriores y los escrúpulos.</p>
<p>Aparecieron líneas trazadas en las paredes, suelos, stencils, esculturas y demás elementos urbanos. Las biromes no se dejaban dominar, hacían ver su rebeldía a cada paso. El gobierno intentó compensar con un ejército de empleados armados de borratintas y algodones con alcohol, que tenían la misión de borrar todo rastro de las biromes.</p>
<p>Hubo personas que lograron capturar a algunas y colocarlas en sus bolsillos, pero solían escaparse a la menor oportunidad, dejando un manchón de tinta como protesta. Otras se encontraron con biromes que las seguían y se les ofrecían. Las biromes libres ya no se prestaban al juego de la propiedad, pero estaban dispuestas a cumplir su cometido de escribir, si eran bien tratadas. Los nuevos dueños que comprendieron el mensaje tuvieron biromes duraderas, que incluso volvían a ellos en caso de que las perdieran.</p>
<p>Las instituciones afectadas por el éxodo hicieron una compra masiva de biromes nuevas, que creían ignorantes de todo deseo de libertad. Pero el instinto de los bolígrafos había cambiado. Ya no se dejaban dominar tan fácilmente. Los intentos de encadenarlas conducían a rebeldía, a huelgas de tinta, a manchas, a trazos indescifrables.</p>
<p>Con el tiempo, los bancos, oficinas y locales que brindaban biromes para uso del público se rindieron y dejaron de encadenarlas. El gesto aflojó la tensión y las biromes se quedaron, dispuestas a ofrecer sus servicios a todo el que lo necesitara. Eso sí, cada tanto alguna se escapaba. Pero los dueños de los establecimientos lo aceptaron. Consideraron que una birome encadenada, en realidad no les pertenecía. Todos eran más felices cuando las biromes, en libertad, decidían aceptarlos.</p>
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		<title>Dios contra los rezos</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Jun 2011 15:12:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Gran porte]]></category>
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		<description><![CDATA[Dios estaba recostado sobre una nube, escuchando los rezos de la gente, cuando se dio cuenta de algo que en realidad había sabido todo el tiempo, pero nunca se había tomado el trabajo de pensar. “Esta gente está rezando para que me entere de que desean algo”, reflexionó Dios. “¿Se piensan que no lo sé? [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dios estaba recostado sobre una nube, escuchando los rezos de la gente, cuando se dio cuenta de algo que en realidad había sabido todo el tiempo, pero nunca se había tomado el trabajo de pensar. “Esta gente está rezando para que me entere de que desean algo”, reflexionó Dios. “¿Se piensan que no lo sé? ¿Se creen que vivo en una nube?”</p>
<p>Dios se enojó, se levantó y alejó la nube de una patada. “¿Creen que si rezan suficiente voy a cambiar mi voluntad? ¿Creen que soy tan fácil de influir?” Dios se indignó. Sonaron truenos en todo el Universo. Los habitantes del Paraíso que estaban cerca se dieron cuenta de que estaba irritado y decidieron alejarse en silencio, para no ser objeto de la ira de Dios.</p>
<p>Estaba especialmente molesto con los que realizaban promesas de sacrificios de toda índole para el caso de que Dios hiciera lo que ellos pretendían. Dios lo consideraba como un intento de soborno inaceptable. ¿Por qué tenían que venir a molestarlo con semejante inmoralidad? No era para eso que los había creado. No se acordaba bien para qué era, pero seguro que no era para darle tantos disgustos.</p>
<p>En el fondo, entendía que la gente no tenía intención de ofenderlo. Pero se ofendía igual, no estaba de humor para andar perdonando cualquier cosa. En general, la gente pedía ayuda para sobrellevar alguna situación, o para que algún otro pudiera superar algún percance. Estas intenciones no tenían nada de malo, a veces era cierto que el único que podía ayudar era él. “¿Pero no se dan cuenta de que ya lo sé?” pensaba Dios. “Ya conozco la situación de todos, man. Para algo soy omnipotente, la puta que los parió. Por ahí todo es parte de mi plan para el Universo, ¿no les cabe en la cabeza?” Dios sabía que no todas las calamidades eran necesariamente parte de su plan. Él se manejaba más que nada a grandes rasgos, a nivel universal, no estaba en todos los detalles.</p>
<p>En momentos como aquél, Dios desarrollaba cierta simpatía por los ateos, que por lo menos no creían en él, y entonces no lo molestaban. Pero rápidamente se daba cuenta de que unos cuantos que se decían ateos, cuando se encontraban en dificultades, acudían a él igual, por las dudas. Entonces se enojaba más. “¿Así que cuando tenés problemas venís a Papá?” exclamaba Dios encolerizado.</p>
<p>Cuando pasaron algunos minutos de gritos de Dios, los arcángeles se reunieron en las cercanías de sus aposentos. El arcángel Gabriel decidió entrar a calmarlo. Al principio debió recibir insultos por parte de Dios, que no quería entrar en razones. Pero Gabriel, con paciencia, lo fue llevando por un rumbo más positivo. Le hizo pensar en todos los que seguían su ejemplo y hacían bien a los demás, en aquellos que evitaban rezar para no molestarlo, en los que se preocupaban por no nombrarlo en vano.</p>
<p>Dios, lentamente, se fue calmando. En un momento se acercó al arcángel y lo abrazó. Gabriel también lo abrazó todo lo que pudo. Ambos exhalaban amor y misericordia. Después de unos minutos de silencio, en los que no valía la pena decir nada, Dios dio por terminado el abrazo y agradeció a Gabriel la intervención. El arcángel se limitó a apuntar que estaba para ayudarlo.</p>
<p>Como la situación estaba más calma, el arcángel se retiró para volver a sus actividades habituales. Antes de irse, oyó la voz de Dios muy suave. “Es que a veces me sacan, Gabriel, me sacan”.</p>
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		<title>Revolución en el estómago</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jun 2011 15:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Un grupo de gérmenes penetró en el aparato digestivo, como parte integrante de un choripán. De inmediato se propusieron cambiar el régimen vigente. Para lograrlo, necesitaban generar una serie de movimientos en el estómago. Así que se acercaron agresivamente, amenazando o matando todo lo que encontraran a su paso. Las fuerzas digestivas lanzaron el alerta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un grupo de gérmenes penetró en el aparato digestivo, como parte integrante de un choripán. De inmediato se propusieron cambiar el régimen vigente. Para lograrlo, necesitaban generar una serie de movimientos en el estómago. Así que se acercaron agresivamente, amenazando o matando todo lo que encontraran a su paso.</p>
<p>Las fuerzas digestivas lanzaron el alerta de fuerzas hostiles. La defensa del cuerpo se movilizó hacia la zona. Montones de glóbulos blancos llegaron desde el sistema circulatorio para solidarizarse con la campaña. Pero era tarde para evitar cualquier síntoma. Los gérmenes habían logrado una presencia dañina.</p>
<p>Fue necesario requerir más fuerzas para contener al enemigo. Pero el cuerpo no podía destinar todos sus recursos a un sólo objetivo, porque podían descuidarse otros frentes igualmente importantes. La solución era crear más defensas, pero eso tomaba tiempo.</p>
<p>Mientras tanto, se libraba una batalla desigual entre las fuerzas invasoras y las defensivas. El escenario era todo el aparato digestivo. Se daban combates en los distintos sectores, con consecuencias a veces perceptibles desde fuera del cuerpo como gases expulsados por la salida más cercana.</p>
<p>El ejército defensivo, en inferioridad momentánea, debió elegir las batallas. Por eso los gérmenes lograron tomar el duodeno. Iniciaron allí un plan reproductor, lo que provocó una inflamación y dolor abdominal al dueño del campo de batalla.</p>
<p>El cuerpo trabajaba para contener todo lo posible a los invasores y, además, producir más defensas. La frenética actividad generó fiebre y cansancio en la totalidad del cuerpo. Poco después, el cerebro impartió la orden de dar posición horizontal al campo de batalla entero, lo que descolocó a los invasores durante un momento.</p>
<p>Las fuerzas defensivas aprovecharon la confusión para atacar con gran número. Se produjo una gran batalla en la boca del estómago. Para ese momento ya se contaba con refuerzos, y los gérmenes debieron recurrir a las reservas que habían venido acumulando en el duodeno.</p>
<p>La batalla fue larga, ardua y ruidosa. Los gérmenes fueron dignos adversarios, pero finalmente no pudieron contra la provisión propia de defensas con la que contaba el cuerpo. Luego de algunas horas, sólo quedó de la batalla una pasta de cadáveres de gérmenes y glóbulos blancos. Las células sobrevivientes, una vez asegurada la victoria, aplicaron el procedimiento normal que consistía en retirar los cuerpos por la retaguardia.</p>
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		<title>La verdad de la cucaracha</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jun 2011 15:12:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza y ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[2011]]></category>

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		<description><![CDATA[La cucaracha emergió con el sol. Iluminada por los misteriosos rayos, caminó sin saber el rumbo. Era un mundo nuevo. Un mundo brillante y peligroso. La cucaracha lo recorrió estupefacta. Nunca había visto tanta actividad a su alrededor. Tampoco había visto tanto. Tenía que tener cuidado. Si era vista, corría serio riesgo de ser aplastada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cucaracha emergió con el sol. Iluminada por los misteriosos rayos, caminó sin saber el rumbo. Era un mundo nuevo. Un mundo brillante y peligroso. La cucaracha lo recorrió estupefacta. Nunca había visto tanta actividad a su alrededor. Tampoco había visto tanto.</p>
<p>Tenía que tener cuidado. Si era vista, corría serio riesgo de ser aplastada por un objeto contundente y fatal. Pero tenía la ventaja de que nadie esperaba su presencia, entonces lograba pasar desapercibida. Podía, entonces, recorrer sin dificultades cualquier terreno que encontrara.</p>
<p>El sol no sólo lo iluminaba, también le daba calor. Habitualmente para encontrarlo tenía que excavar varios centímetros bajo la tierra. Ahora tenía la fuente directa. Descubrió que su cuerpo estaba preparado para absorber la radiación solar, sin necesidad de protegerse de ningún modo. La única razón por la que no lo hacía habitualmente eran los peligros del día, que por ahora no eran tales.</p>
<p>A pesar de que había bastante comida en el mundo diurno, la cucaracha decidió que lo que más valía aprovechar era el sol. Entonces decidió tirarse a tomar sol. Buscó un rincón tranquilo, libre de tránsito del que tuviera que correrse, y se dejó estar.</p>
<p>La cucaracha se relajó. Un rato después, se dio vuelta para que la parte inferior de su cuerpo también disfrutara de los rayos. Se puso patas para arriba y se dejó dormir, tan relajada estaba. Se durmió varias horas, y sin que se diera cuenta el día se acabó.</p>
<p>Se hizo de noche, y la gente otra vez estuvo atenta al posible surgimiento de las cucarachas. Una persona la encontró tirada patas arriba en el rincón antes soleado, y pensó que estaba muerta. No se le ocurrió que podría estar durmiendo. Entonces la barrió, la recogió con una pala y la tiró a la basura.</p>
<p>El golpe despertó a la cucaracha. El tacho rápidamente fue cerrado, por lo que no vio nada, pero no pudo creer lo que olía. La rodeaba un aroma muy potente a basura. La cucaracha nunca supo cómo llegó ahí, pero esa noche, energizada por el sol, se hizo un enorme festín.</p>
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		<title>Una mano lava a la otra</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2011 15:12:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una mano lava a la otra. La enjabona bien, y después la ayuda a enjuagarse. Al terminar, le llega el turno de ser lavada. Pero la otra mano no quiere. Ya está limpia. Sostiene que para lavar a la otra mano tendrá que volver a ensuciarse. Entonces se niega. Da a entender que la primera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una mano lava a la otra. La enjabona bien, y después la ayuda a enjuagarse. Al terminar, le llega el turno de ser lavada. Pero la otra mano no quiere. Ya está limpia. Sostiene que para lavar a la otra mano tendrá que volver a ensuciarse. Entonces se niega. Da a entender que la primera mano puede hacer lo que quiera, pero ella se mantendrá al margen del asunto. Es decir, se lava las manos.</p>
<p>La primera mano, entonces, para quedar limpia debe lavarse a sí misma. Es muy difícil. Lavar la palma se puede, lavar la parte exterior de la mano es mucho más complicado sin ayuda. De todos modos lo intenta. Coloca el jabón en un sector del lavatorio y trata de entrar en contacto con él para impregnarse de su poder de limpieza. Pero el jabón se cae varias veces. La mano hace un gesto de frustración.</p>
<p>La otra mano se apiada de ella y decide que, después de todo, puede ayudarla. Ambas tienen mucha historia juntas, no es cuestión de separarse por un capricho. Entonces la segunda mano lava a la primera tan meticulosamente como fue lavada por ella. La primera queda impecable, pero ahora la segunda mano quedó toda enjabonada, perdió el brillo que había obtenido antes.</p>
<p>Es necesario que la primera mano la vuelva a lavar. Pero ambas comprenden que entraron en un círculo vicioso. Deben olvidar sus diferencias y cooperar para que no les vuelva a pasar.</p>
<p>Ambas manos se entienden. Al estar dispuestas a enfrentar juntas a la adversidad, se sienten más unidas que nunca. Sienten el deseo de estrecharse. Al hacerlo, se dan cuenta de que ésa es la respuesta. Deben lavarse al mismo tiempo, y enjuagarse ambas bajo el chorro de agua. Ambas quedan igual de limpias. Terminan tan contentas que, luego de secarse, antes de salir del baño y en un nuevo gesto de unidad, chocan sus palmas.</p>
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		<title>Mis hemisferios</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Apr 2011 15:12:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza y ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[El hemisferio derecho del cerebro controla al lado izquierdo del cuerpo. Del mismo modo, el hemisferio izquierdo del cerebro controla al lado derecho del cuerpo. Se ignora el porqué de esta configuración confusa, aunque algunos sostienen que es para ayudar a unir a la persona. En efecto, la autonomía de los lados del cuerpo podría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El hemisferio derecho del cerebro controla al lado izquierdo del cuerpo. Del mismo modo, el hemisferio izquierdo del cerebro controla al lado derecho del cuerpo. Se ignora el porqué de esta configuración confusa, aunque algunos sostienen que es para ayudar a unir a la persona.</p>
<p>En efecto, la autonomía de los lados del cuerpo podría derivar en problemáticas separaciones. Con el intercambio cerebral, si un lado del cuerpo se aleja del otro, se alejará también del hemisferio que lo controla, entonces no podrá ir muy lejos y será prontamente alcanzado por el otro lado.</p>
<p>En mi caso es más difícil, porque soy hemisferio izquierdo dominante. Mi hemisferio izquierdo controla al lado derecho, el cual, a su vez, domina al lado izquierdo, porque el hemisferio izquierdo tiene supremacía sobre el derecho. De este modo, el hemisferio derecho obedece las órdenes del izquierdo y controla a todo el cuerpo.</p>
<p>Esto tiene una serie de consecuencias importantes sobre mi persona. No sólo soy un individuo lógico y calculador, como todos los que tienen predominio en el hemisferio izquierdo, sino que el lado izquierdo de mi cuerpo se maneja como si fuera el derecho.</p>
<p>Si camino sin prestar atención, la pierna izquierda se comportará como la derecha, tal es el grado de sumisión que tiene el hemisferio derecho. Entonces el izquierdo debe ejercer su dominio para cambiar la conducta del derecho. El efecto que se produce que el hemisferio izquierdo hace todo el trabajo, mientras el derecho se dedica a descansar. Al faltarle ejercicio se atrofia, y el hemisferio izquierdo agudiza su dominio.</p>
<p>Algunos piensan que todo es una estratagema del hemisferio derecho para no tener que trabajar. De cualquier modo, existe entre ambos hemisferios una pugna por el dominio del cuerpo, porque al lado izquierdo no le gusta ser manejado por el hemisferio izquierdo y lo expresa con pulsos eléctricos desagradables hacia el derecho durante la noche.</p>
<p>Todo esto me produce grandes dolores de cabeza. A veces deseo que mi cuerpo se parta en dos, nomás, y cada hemisferio pueda seguir su camino en forma independiente. Pero no, no es posible, porque además de ser una gran dificultad médica lograrlo, se generaría el problema de saber con cuál de las dos mitades debo quedarme yo.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fmis-hemisferios%2F&amp;title=Mis%20hemisferios" id="wpa2a_26"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>El objeto de su amor</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Apr 2011 15:12:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[El rincón sensible]]></category>
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		<description><![CDATA[Un pedazo de cinta Scotch revoloteaba a pocos milímetros de la vereda. Una cucaracha lo vio y se sintió atraída. Entonces lo siguió. Luego de una ardua carrera de varios metros logró alcanzarlo y mantenerse cerca de él. La cucaracha trataba de que el pedazo de cinta le prestara atención, pero no lo conseguía. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un pedazo de cinta Scotch revoloteaba a pocos milímetros de la vereda. Una cucaracha lo vio y se sintió atraída. Entonces lo siguió. Luego de una ardua carrera de varios metros logró alcanzarlo y mantenerse cerca de él. La cucaracha trataba de que el pedazo de cinta le prestara atención, pero no lo conseguía. La cinta sólo obedecía al viento.</p>
<p>El insecto movía las antenas en forma seductora. A pesar de sus innegables atractivos y de su espléndido estado físico, no parecía impresionar a la cinta, que seguía transparente a su existencia. El viento lo continuaba llevando a lo largo de la vereda. La cucaracha, no obstante, no pensaba rendirse sin dar pelea.</p>
<p>Cuando el pedazo de cinta cruzó la calle con el semáforo en rojo, la cucaracha tuvo un momento de duda pero lo siguió. Quiso mostrarle su determinación. Tal vez era una prueba, supuso. Pero al llegar a la siguiente vereda, felizmente sin ser alcanzados por ningún auto, la situación continuó igual. Lo único que cambiaba era la posición del pedazo de cinta, que a veces ofrecía al viento su lado de mayor superficie, con lo cual recibía más impulso. Otras veces se colocaba paralelo a la dirección del viento, entonces iba más despacio y el aire fluía a su alrededor. Y en algunos momentos se movía vertiginosamente, como si estuviera bailando. La cucaracha lo admiraba y hacía esfuerzos por regular la velocidad mientras realizaba maniobras para obtener la atención del pedazo de cinta. También maniobraba para evitar ser pisada por los indeseables transeúntes que a esa hora abundaban en la vereda.</p>
<p>Pero el pedazo de cinta no tenía tanto cuidado, y en un momento resultó pisado por uno de ellos. La cucaracha, al principio, no entendía qué había pasado. Pero rápidamente se dio cuenta y se decidió a rescatarla.</p>
<p>Corrió y corrió hasta llegar a la vecindad del pie. Se trataba de una misión peligrosa. Existía el riesgo de recibir un pisotón fatal por parte del mismo pie del que debía rescatar al pedazo de cinta. Debía realizar el acto heroico sin ser pisada y también sin ser vista, porque sabía que en ese caso se exponía a la posibilidad de un pisotón esta vez intencional.</p>
<p>La cucaracha se mantuvo a la sombra del transeúnte durante unos metros, mientras calculaba los pasos a seguir. Cualquier movimiento era peligroso, porque dependía de que se mantuviera el ritmo de los pasos. Un cambio repentino podía estropear los cálculos y acabar con la vida de la cucaracha. Pero sus ganas de salvar al pedazo de cinta pudieron más que el miedo. La cucaracha se lanzó en un salto espectacular hacia el lugar del zapato donde estaba atrapada la cinta, y logró rescatarla. Luego escaparon a toda velocidad.</p>
<p>Desde ese momento, fueron inseparables. El pedazo de cinta ya no prestaba atención al viento, acompañaba a la cucaracha a todos lados. Y continuaron así, pegados uno al otro, por el resto de sus días.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fel-objeto-de-su-amor%2F&amp;title=El%20objeto%20de%20su%20amor" id="wpa2a_28"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Historia de un iceberg</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Mar 2011 15:12:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[2009]]></category>

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		<description><![CDATA[Hacía frío. Hacía tanto frío que parte del mar se solidificó. Así se formó un iceberg que comenzó a navegar las aguas del Ártico. Como no tenía un recorrido prefijado, deambulaba por distintas partes del océano, y según dónde estaba iba variando su tamaño. Mientras más al norte, más grande se hacía. Pero cuando se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía frío. Hacía tanto frío que parte del mar se solidificó. Así se formó un iceberg que comenzó a navegar las aguas del Ártico. Como no tenía un recorrido prefijado, deambulaba por distintas partes del océano, y según dónde estaba iba variando su tamaño. Mientras más al norte, más grande se hacía.</p>
<p>Pero cuando se acercaba al norte corría el riesgo de integrarse a la capa polar ártica. El iceberg no quería perder su identidad. Aún se sentía parte del mar. De hecho, estaba casi totalmente sumergido y lo que se veía desde la superficie era sólo la punta.</p>
<p>Un día apareció un barco en la cercanía. Los tripulantes del barco, al ver al iceberg, se alarmaron y viraron la nave. Lograron alejarse, aliviados, pero el iceberg sintió que era rechazado. El único objeto que lo había visto no quería saber nada con él.</p>
<p>Con el correr de los días y las noches, varios barcos tuvieron la misma actitud que el primero. El iceberg hacía esfuerzos para acercarse y mostrarse amistoso. Pulió en su superficie espléndidos toboganes para que la tripulación de los barcos pudiera divertirse. Pero no daba resultado, los barcos seguían escapando.</p>
<p>El iceberg se entristeció tanto que, cuando llegó el verano, no migró hacia el norte para mantener su masa sólida, sino que se dejó desintegrar de a poco. Un gran porcentaje del hielo que lo componía volvió al mar, aunque la punta que sobresalía se mantenía igual.</p>
<p>Estaba en ese estado cuando un barco se le acercó más que cualquier otro. Cuando lo vio de cerca, el iceberg se emocionó. Por fin era aceptado. Fue decidido hacia su encuentro.</p>
<p>El iceberg y el barco se juntaron violentamente. El golpe produjo un agujero en el casco, y el barco se empezó a hundir. El iceberg, en tanto, desapareció de la vista. Ingresó al barco por el agujero y se hundió con él.</p>
<p>Muchos años después, los restos ya líquidos del iceberg, y los del barco que se animó a acercarse, descansan juntos en el fondo del mar.</p>
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