Juegos

Salida Rápida

¿Cansado de los embotellamientos? Salida Rápida tiene la solución. Con sólo llamar a nuestra central e indicar su ubicación, nuestros helicópteros lo removerán del embotellamiento y lo llevarán volando a su casa.

Sí, olvídese de las esperas innecesarias. Salida Rápida funciona para cualquier vehículo. Nuestros helicópteros engancharán las cuatro ruedas, para asegurar un traslado seguro. Una vez fuera del área de tráfico pesado, lo depositaremos en su casa o en cualquier dirección que nos indique.

Salida Rápida funciona para cualquier tipo de camino: rutas, calles, autopistas1. La cuota mensual incluye cuatro traslados, que sirven también para casos de problemas mecánicos. ¿Se le quedó el auto? No hay problema, Salida Rápida es más práctico que esperar a la grúa.

Con Salida Rápida olvídese de las tediosas esperas para que se libere el tránsito. Hay lugares limitados por cada camino. Contrate Salida Rápida ahora y disfrute de su tiempo libre.

  1. No válido en túneles []
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1 Jan 2012
Juegos, Pop! Del año:

Títulos de mi colección

Mi primer libro se va a titular “Libro”. Está bueno, porque nadie va a poder decir que el título no es representativo de lo que es. Aparte, en las librerías va a llamar la atención. La gente va a preguntar “¿cómo se llama ese libro?” y los vendedores van a contestar “Libro”, y la gente se va a enojar, pero después les va a dar curiosidad, lo van a comprar, me voy a llenar de plata y voy a ser un autor reconocido.

El segundo libro se va a llamar “Obras completas”, así doy trabajo a quienes tienen que diferenciar entre la colección póstuma de obras completas y el segundo trabajo. Porque, aparte, las colecciones de obras completas muchas veces no tienen todas las obras del autor. Y este libro tampoco va a tener todas. Así que para evitar confusiones van a tener que ponerle otro título a las obras completas, que van a incluir a “Obras completas”. Eso sí, las obras de “Obras completas” van a estar completas.

Después estaría bueno llevar mis libros a otros géneros. Cuando se adapte “Libro” al cine se tiene que llamar “Película”. Y si alguien lo lleva al teatro, se va a llamar “Obra de teatro”. Ya me imagino lo que sigue. “Esta noche, Obra de Teatro”. “El premio a Mejor Película es para Película”. “¿Me da dos entradas para Película?” Mucho antes se va a hacer la presentación de “Libro”.

Otra opción para el segundo título que se me había ocurrido era “Obras Completas y otros cuentos”. El libro tenía que incluir un cuento titulado “Obras completas”, porque si no sería mentira y no quiero hacer publicidad falsa. Pero cuando escribí ese cuento salió algo que no me gusta, así que no lo voy a incluir. Entonces el libro se va a llamar sólo “Obras completas”, y lo bueno es que si alguna vez lo mejoro o escribo otro con el mismo título, lo puedo poner en otro libro. Entonces “Obras completas” no va a estar en “Obras completas”, y si uno quiere leer “Obras completas” va a tener que buscarlo en otro libro.

Pero la verdad es que poner “y otros cuentos” como parte del título me gusta. Es como que todos los libros de cuentos serios incluyen esa leyenda. Me hace sentir Fontanarrosa o alguien. Pero pensé que le puedo poner así a mi tercer libro, que se llamaría “Otros cuentos”. Sin la Y, porque no da. El libro tendrá exactamente eso, otros cuentos, no los mismos que los libros anteriores. Y si alguna vez vale la pena, se puede hacer una edición especial de dos libros en uno, que se llame “’Obras completas’ y ‘otros cuentos’”.

Para el cuarto libro no estoy muy seguro, pero ando con ganas de ponerle “Se terminó de imprimir”.

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26 Dec 2011

Antes del show

El recital generaba tanta expectativa que el público hizo cola desde varios días antes en la puerta del estadio para poder conseguir un buen lugar. Había mucho entusiasmo en la multitud. Muchos llevaban banderas o remeras alusivas al cantante que se presentaba. Para pasar el tiempo, se armaban coros que cantaban las canciones que todos esperaban que el artista cantara. Todos las sabían, y todos tenían la intención de cantarlas junto al intérprete de su predilección. No era la idea escucharlo, sino tener la experiencia del recital, participar, conectarse, pasarla bien. Para escucharlo cantar ya tenían los discos.

Como se difundió la noticia de que ya había una multitud, otra gente que también tenía entrada comprendió que era necesario ir temprano para obtener una buena ubicación. Así que una semana antes del recital ya había decenas de miles de personas en fila en las calles aledañas al estadio.

El recital era un miércoles. El domingo anterior, se abrieron las puertas. Los que estaban más adelante no sabían si era atinado pasar, porque faltaba bastante tiempo. Pero razonaron que probablemente la organización les estaba haciendo el favor de hacerlos esperar adentro. Y, además, la presión de los de atrás estaba por hacer que fueran aplastados, así que los de adelante pasaron y se ubicaron en los mejores lugares de la platea. Hubieran querido ir a campo, pero el acceso estaba cerrado, lo que provocó protestas airadas de los que ya a esa altura llevaban varios días con el objetivo de estar cerca del escenario.

Pero fueron desoídos. Cuando las tribunas del estadio se llenaron, y mientras el público cantaba canciones del artista que estaban esperando, salieron al campo veintidós jugadores de fútbol y tres árbitros. Estaban dispuestos a jugar un partido correspondiente al campeonato local.

El público no entendía mucho de qué se trataba el espectáculo que estaba presenciando. No habían ido a ver eso, un partido de fútbol como telonero de un recital era algo atípico. Pero después de un rato la multitud se fue entusiasmando con el show.

Empezaron a seguir el partido con interés. Pronto, todo el público estaba haciendo lo que había ido a hacer: imitar a los protagonistas, desempeñarse al mismo tiempo que ellos. Y así como en el recital no iban a tener micrófono, durante el partido no tenían pelota. Pero eso no les impidió hacer como los jugadores y patear o cabecear todo lo que tuvieran cerca.

Todos disfrutaban muchísimo menos la policía, que confundió el episodio con una gresca monumental y procedió a desalojar el estadio, dejando fuera a todos los que habían esperado tanto tiempo para entrar.

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23 Dec 2011

Siempre la misma lluvia

No llovían recuerdos. No llovían signos de admiración, ni papelitos, ni partículas de polen. No llovían ideas, no llovían cuchillos, no llovían dólares. No llovían números, ni tarjetas, ni solicitudes, ni rayos de luz. No llovían destornilladores, no llovían tornillos. No llovían mundos. No llovían segmentos de recta. No llovían patos, ni lápices, ni teléfonos. No llovían vidrios rotos, ni chipás, ni patas de pollo, ni objeciones, ni flechas, ni neumáticos, ni personas, ni discos de oro, ni elogios, ni títulos honoríficos, ni fósforos, ni macetas, ni sinécdoques, ni diéresis, ni crema. No llovían plurales, ni llovían pomelos. No llovían lupas, no llovían miguelitos, no llovían pañuelos. No llovían electrodomésticos. No llovían narices de payaso, ni números digitales, ni reglas de tres, ni paños menores. No llovían menores. No llovían gases, ni películas, ni dientes, ni obstetras. No llovían notas musicales, ni sal, ni sodio. No llovían pterodáctilos. No llovían leños, no llovían biromes. No llovían sordos, ni maquillaje, ni tréboles, ni avestruces, ni locomotoras. No llovían visiones, no llovían sonidos, no llovían sentimientos, no llovían megáfonos. No llovían pechugas de pollo. No llovían bolos alimenticios, no llovían valijas, no llovían zapatos, no llovían botas, no llovían cocodrilos. No llovían legumbres, ni esponsales, ni resortes. No llovían enigmas, ni colores, ni estofado. No llovían brillantes genios dispuestos a dar la vida por el concepto de estar dispuestos a dar la vida por un concepto. No llovían peras. No llovían tijeras. No llovían carteras. No llovían pizzas. No llovían títeres, no llovían titiriteros. No llovían actores, ni guionistas, ni bolos, ni sustratos, ni goles. No llovían meteoritos, ni ósculos, ni trenzas. No llovían bigotes. No llovían quijotes. No llovían lingotes. No llovían orejas, ni bits, ni postales, ni cielos, ni manuales de instrucciones. No llovían tóxicos. No llovían perros. No llovían guillotinas. No llovían simposios. No llovían leguleyos. No llovían caramelos. No llovían calamares. No llovían amigos. No llovían pirañas. No llovían explosivos. No llovían zapatos. No llovían relojes. No llovían amarguras. No llovían maldades. No llovía bondad.

Sólo llovían gotas de agua. No hay caso, siempre que llueve pasa lo mismo. Uno se mata esperando poesía, o al menos un gesto para convencerse de que el mundo puede cambiar, pero nada, siempre la lluvia es igual.

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20 Dec 2011

Bicoca crepuscular

Un tentempié etéreo. Un trémolo berberecho. Un chiripá ignífugo. Bólido mocasín que trastoca los pupitres. Su pícrico acrónimo zozobra la nefelibata bonhomía del churrinche. Zarandean los escrúpulos, la cháchara acarrea la pesquisa putativa.

Pandereta en popa, exuberante fantoche cachafaz. Conchabo del occipucio, harapiento empalagoso que no para de oscilar. Apalabrará a la hipotenusa, increpará al cascajo, bombeará a los carpinchos de esta pocilga de morondanga. Vil ditirambo vivaracho y picaflor.

El díscolo aprehende al pollerudo. Un quelonio viscoso, con tortícolis, genera una estampida vivípara. El repiquetear del aparato rechoncho, fofo, del pingajo leporino de silicio, aletea el epíteto con su perorata.

Pero es todo una perífrasis. Proxenetas imberbes llenan de betún al surubí. Cetáceo paupérrimo, picarón de porquería. El patatús producido por el socotroco genera un tetragrámaton apócrifo. Un lepidóptero se acerca al jacarandá. La ojota de hule al cartapacio. El paleolítico se concatena por el extravagante bochinche.

¿Y el cornezuelo pedagogo? En el sacrosanto poliedro. Gallardo ajenjo, epifanía arcaica y perenne de la catalepsia. Aquel gualicho, aquella carcajada, el dicharacho, la paranoia. Y también el esputo.

Bombón de ponzoña y aserrín. Su apócope descocado impregna la mazmorra. Ese cachivache protozoario, lleno de idiosincracia, abunda en soliloquios efervescentes. El flan de nácar pulveriza la verja. Con ahínco, los pólipos propenden al pálpito.

Todo el desopilante microcosmos merma el abyecto receptáculo escurridizo. Un insulso esbirro prorratea el habitáculo a través de la megalópolis. Pajueranos chipriotas bailan cancán. Contra la culata, el baobab agazapado. También atolondrado, insípido, pero macanudo. El calandraca dice palabrotas para subir su bilirrubina. El gordinfón expectora un miserere. ¡Caramba, la zambomba!

El lelo en el tapete. El adalid en su catracho. El fisgón en el estiércol. El zanguango en la escarcha. El majadero en la claraboya. Mientras, el patriarca cacarea.

Un almocafre monótono junto a un pepino, un pancho y un churro. La protuberancia alcanza un ápice espeluznante. Se zarandea, boquiabierta, hasta sucumbir. Luego acarrea hematocritos hacia el pulposo nabo que da volteretas, cumpliendo ese menester hasta que llega el fin.

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17 Nov 2011
Juegos Del año:

Cadena de bicicleta

Siempre encontré conveniente no dejar la bicicleta al alcance de cualquiera. Por eso, cuando no tengo más remedio que estacionarla en la calle, uso una cadena con llave para dificultar que me la roben.

Ese día hice exactamente eso. Pero cuando volví, me encontré en una situación extraña. La bicicleta estaba ahí, nadie se la había llevado gracias a que estaba protegida por la cadena. Cuando la fui a abrir, la cadena empezó a sacudirse. Me costó dar vueltas a la llave, pero lo logré. En ese momento, la cadena pegó un salto enorme y se alejó varios metros.

No se quedó en eso. La cadena se alejó de mí reptando. Formaba una S sobre el suelo y se deslizaba por las baldosas, zigzagueando entre la gente, cuya presencia me impedía ir directo a agarrarla.

La empecé a seguir. Tardé pocos segundos, porque no podía irse a demasiada velocidad. Cuando la logré agarrar, se sacudió con gran fuerza. Pero esta vez estaba preparado y no la dejé volver a escapar. Como los sacudones seguían, decidí cortar por lo sano, la agarré de un extremo y le golpeé la cerradura contra el cordón de la vereda. Con eso no se volvió a mover.

Entonces fui a buscar la bicicleta, pero cuando llegué a donde la había dejado no estaba más.

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2 Nov 2011

Feliz sin serlo

Ella cree que es feliz. Está persuadida, convencida. No necesita cuestionarlo. Entonces sigue asumiendo su felicidad, sin saber que en realidad, en el fondo, no lo es.

Le gusta compartir su felicidad, exhibirla a los demás. También a ella. Se mira en el espejo y sonríe al verse feliz, y eso es suficiente para mantener su convicción errónea.

No sabe cuál es la receta que la ha llevado a la situación en la que está. Cree que el camino que la llevó a su posición actual en la vida es también un camino a la felicidad. No para de recomendarlo a los demás, sobre todo a los que ve menos felices que ella. Recuerda las grandes decisiones que tomó y se persuade de que estuvieron bien tomadas.

Por eso rechaza la idea de grandes cambios. Sin saberlo, rechaza la chance de una felicidad verdadera, genuina. Se conforma con la falsa que tiene, porque no sabe que es falsa. Tampoco quiere enterarse. Si alguien se lo insinúa, se enoja, y refuerza más su convicción de que lo que pasa es que la envidian.

Mientras tanto, ella sigue disfrutando. Nunca va a enterarse de que no es feliz.

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27 Oct 2011

Alto asado

Cuando fui al quincho a ver si estaba en condiciones para el asado, me encontré con que la palmera que está plantada al lado había hecho crecer sus raíces. Con tanta fuerza que el piso estaba rajado. Era necesario intervenir, cortar las raíces y reparar el piso. Pero no era urgente. Se podía hacer después del asado.

Así que limpié el quincho, lo dejé impecable. El día del asado llevé todos los elementos: carbón, carne, platos, bebidas, picada. Encendí el fuego y los leños se fueron calentando mientras los invitados llegaban.

Como era verano, el calor del fuego molestaba un poco. Algunos invitados pidieron encender el ventilador de techo. Me pareció buena idea, entonces lo encendí. Al hacerlo, nos pareció que estaba andando demasiado rápido. Tiraba un viento importante. Y encima era viento caliente, porque no hacía mucho más que remover el aire que venía de la parrilla.

Decidí no apagarlo, porque era preferible aire caliente en movimiento que quieto. Era bastante viento, de cualquier manera. Por la acción del ventilador, se movía todo: los platos, la mesa, las papas fritas, los leños, el piso.

De repente, el quincho despegó. Cuando la parrilla dio suficiente calor, la suma del aire caliente y el efecto helicoidal del ventilador hizo que se levantara hacia el cielo. Subió unos metros y después tomó la dirección contraria a donde se encontraba la parrilla. De la chimenea salía una columna de humo que marcaba nuestro camino.

Al vernos en esa situación, no teníamos muchas opciones. Decidimos poner la carne y hacer el asado igual. Ya teníamos la parrilla prendida, no íbamos a desperdiciar todo. Algunas mujeres que se habían ido a preparar la ensalada se lo perdieron, pero los demás disfrutamos de una comida memorable.

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9 Oct 2011
Juegos, Pop! Del año:

Menos es más

Todo el mundo sabe que menos es más. Al mismo tiempo, todos quieren más, entonces demandan menos. Algunos no están seguros, porque la sinonimación de antónimos los confunde. Entonces reclaman “más o menos”.

Uno supondría que, si menos es más, nada debería ser aún más que menos. La escala sería así: más es menos que menos, y menos es menos que nada.

Sin embargo, agregando nada a más y a menos quedan dos frases, “nada más” y “nada menos”. Hay muchos casos de confusión entre ambas, y la salida que la gente encuentra es decir “nada más y nada menos”, a pesar de que ambas frases tienen significados distintos.

Pero no es tan simple. La tercera frase, que se forma con la unión de las dos primeras, tiene un significado adicional. Significa la suma de los significados de ambas, pero también algo más. “Nada más y nada menos” otorga al sujeto un rango de precisión, un espectro donde el receptor puede ubicarse y saber mejor de qué se está hablando.

Entonces, encontramos que al involucrar nada, la cooperación de los tres les permite ser todavía más. O tal vez todavía menos.

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24 Sep 2011

Araña pollito

La araña pollito puso un huevo. ¿Qué nacerá de él, una araña o un pollito? La araña pollito mira su huevo. Lo empolla un rato. Después lo abandona otro rato. Repite esta acción varias veces. Finalmente, lo deja dentro de sus ocho patas, y luego alterna entre sentarse y pararse.

Desde afuera, observan con atención un gallo y un araño. ¿Cuál de los dos será el padre de la criatura? Deben esperar a que nazca. Cuando aparezca el nuevo ser se darán cuenta, y será criado como lo que es, para evitar que se crea lo que no. No es recomendable para una araña creerse un pollito. La viceversa tampoco.

De repente, un pollito se acerca, curioso, hacia el huevo. La araña se levanta, intimidante, para intimidarlo. Lo consigue: el pollito se aleja. El huevo está a salvo.

Un granjero ve la escena y se queda, vigilante, a vigilar. Del resultado depende el destino de la araña. Si sale un pollito, la adoptará como araña ponedora. Si sale una araña, ambas serán aplastadas junto al araño.

El huevo se empieza a mover. Algo dentro de él quiere salir. ¿Qué será? Todos miran con gran expectativa. La araña pollito, el gallo, el araño, el granjero, incluso el pollito, desde lejos. Lentamente, el huevo se va partiendo. Empieza a emerger la criatura. Todos prestan atención, todos quieren ser el primero en identificar qué clase de animal está llegando al mundo. Y todos se dan cuenta al mismo tiempo. Es un tiranosaurio. Hay que salir corriendo.

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3 Sep 2011

Brainstorming

El cielo se volvió gris. Se venía una tormenta. Sonaron truenos y relámpagos. Las libélulas huyeron del lugar. Los que pensaban lavar sus autos desistieron. La gente que tenía que salir se armó de paraguas y los que pudieron se quedaron adentro. Algunos abrieron la ventana para dejar entrar el aire fresco y húmedo.

Sin embargo, cuando empezó a llover no fue agua lo que cayó, sino cerebros. Miles y miles de cerebros bajaban desde el cielo, y rebotaban dos o tres veces al caer. La mayoría iba a parar al piso directamente, aunque en ciertos casos antes se daban contra la cabeza de la gente. Pero no causaban daños, porque los cerebros eran bastante blandos. Por suerte, no había condiciones para que cayeran en forma de granizo.

Algunos cerebros caían justo encima de los que ya estaban en el suelo. Esto motivó la predicción de que la lluvia duraría un buen rato, debido a que no había mucho viento para llevarse las nubes con sus cerebros a otra parte. Pero no fue así. La lluvia sólo duró unos minutos, suficientes para que las calles de la ciudad quedaran cubiertas de materia gris.

Cuando paró, la gente se aventuró a las calles y se preguntó qué se podía hacer con todos los cerebros. En distintas partes de la ciudad comenzaron a circular ideas. Cuando a alguien se le ocurría una, la proponía en voz alta. Algunos querían usarlos, aprovechar la capacidad cognitiva para ayudar a los que menos tenían. Otros preferían quedárselos para usarlos ellos mismos, como cerebro de reserva. Había quienes pretendían conectarlos a alguna máquina para ver si podían comunicarse con ellos.

No se llegó a nada concreto. Ninguno de los planes podía aplicarse. Nadie sabía hacer funcionar un cerebro suelto. Tal vez esa información estuviera almacenada en alguno de esos cerebros, pero no se podía llegar a ella.

Así que hubo que descartarlos antes de que se empezaran a descomponer. La gente de la ciudad lamentó tener que hacerlo, pero no había caso, con el cerebro solo no se puede hacer nada.

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11 Jun 2011

Paralelepípedos

Un paralelepípedo se acercaba a otro paralelepípedo. Al juntarse, se unieron, y al unirse, se desparalelepipedaron. Quedó una masa amorfa donde antes había dos paralelepípedos.

Pero los paralelepípedos querían volver a ser paralelepípedos. ¿Cómo volver a paralelepipedarse? Trataron de separarse, de volver a ser paralelepípedos independientes. Pero no se diferenciaron, no sabían qué parte era de cuál paralelepípedo.

Entonces pensaron que si ambos habían sido paralelepípedos por separado, juntos podían formar un gran paralelepipedote. Todo era cuestión de conseguir la forma.

Intentaron moldearse, pero los paralelepípedos no tenían coordinación. No sabían ser paralelepípedos cooperativos, porque siempre habían ejercido la paralelepipedez autónoma. Entonces cuando un paralelepípedo quería moldear al otro, el otro paralelepípedo se resistía y el resultado era especialmente antiparalelepipedal.

Los paralelepípedos hacían fuerza, cada uno por su lado, y por la fuerza se fueron desintegrando sin querer. Eso, sin embargo, solucionó el problema. Pronto, donde antes había una gran masa aspirante a paralelepipedar, aparecieron bien formados muchos paralelepipeditos.

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8 Jun 2011
Juegos Del año:

Vendo año 1994

Vendo año usado, modelo 1994. A pesar de su antigüedad, conserva todos los meses. Es un año típico de su época, lleno de acontecimientos que se dan sólo en él. Pertenece a la serie 1990, de los mismos creadores de 1993 y 1992, que con el tiempo se harían conocidos como los responsables de 2009.

Se trata de un año par no bisiesto, el anteúltimo de su siglo. Contiene un mínimo de tres campeonatos mundiales de los deportes más populares. Es también el primer año libre de apartheid.

Se conserva en buen estado a pesar del paso del tiempo. Permite todavía observar su impronta. Algunos días están algo chamuscados por eventos varios, pero no contiene nada que vaya más allá de la naturaleza de un año usado. Por el contrario, al ser uno de los años más pacíficos de los que se tenga memoria, es posible que su estado de conservación lo haga confundir con uno más moderno.

Astronómicamente hablando, el año solar 1994, además de dos pares de equinoccios y solsticios, incluye dos eclipses solares y dos lunares. También está presente el choque entre el cometa Shoemaker-Levy 9 y Júpiter, sin precedentes históricos. Es cierto, este evento astronómico no puede compararse con la llegada a la Luna en 1969, no obstante 1994 cuenta con un Woodstock.

Esta oferta es por tiempo limitado. Usted puede hacerse de un período único e irrepetible. No se venden meses por separado. Por un módico precio, 1994 puede ser su año.

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30 May 2011
Juegos, Pop! Del año:

Yo contra el texto

Arranqué el texto esperanzado, pensando que podía llegar a algo bueno. Escribí unas líneas. Las ideas fluían, se concatenaban naturalmente, producían una secuencia de palabras que era al mismo tiempo razonable y original. Estaba contento con el resultado parcial.

Hasta que me di cuenta de que el texto se estaba escribiendo solo. Se independizaba de mis pensamientos y tomaba el rumbo que le parecía, sin necesidad de consultar conmigo. No podía permitir que se me escapara. Era mi texto, yo era el autor.

Empecé entonces a dirigirlo hacia lugares inesperados, menos lógicos. A veces tuve que forzarlo, porque no quería. Como veía que no podía solo, tuve que introducir personajes que me ayudaran a empujar.

Los personajes se sumergieron en el texto y empezaron a actuar como les indicaba. Hasta que el texto los empezó a influir. No era difícil, estaban dentro de él. Entonces se dieron vuelta, empezaron a jugarme en contra.

Cuando supe lo que estaba pasando, me enojé. Tuve que tomar medidas drásticas. Decidí que debía matar a los personajes. No me gustaba, incluso me daban pena, eran personajes que yo mismo había creado un rato antes. Pero ese impulso me pareció que era un esfuerzo del texto para tratar de manipularme, así que lo vencí.

La muerte de los personajes fue un mensaje inequívoco de mi fuerza para forzar al texto por el camino que yo quería que tomara. No lo iba a dejar emanciparse. El texto, al darse cuenta de que la cosa iba en serio, se volvió un poco más dócil, más negociador.

Dejó de resistirse al gran rumbo que yo quería marcarle, pero cuando podía me sugería pequeños cambios. Algunos resultaban muy atractivos y también útiles. El texto se conocía bien, tenía buenos instintos. Así que le hice caso varias veces. Empezamos a confiar cada uno en el otro, y a estar más contentos, el texto con su rumbo y yo como autor. Eso redujo la tensión.

Sin embargo, como debido a todos los incidentes me había olvidado de guardar el texto, justo fue la baja tensión la que nos jugó una mala pasada, cuando un corte de luz nos separó para siempre.

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12 May 2011
Juegos Del año:

Gotas

La canilla del baño empezó a gotear. Por más que la cerrara, siempre dejaba paso a una sucesión continua de gotas que no sólo desperdiciaban agua, sino que hacían ruido. Coloqué un vaso debajo de la canilla, y comprobé que se llenaba en muy poco tiempo. Así pude darme cuenta de la magnitud del desperdicio.

Entonces decidí cerrar la llave de paso y abrirla sólo cuando realmente necesitara la canilla. Era una decisión un poco molesta, pero valía la pena. Todo funcionó bien durante unos días, hasta que la llave de paso empezó a gotear.

Fue entonces cuando decidí llamar a un plomero. El profesional constató que el problema no estaba específicamente en la cañería del baño, sino en alguna otra parte. Tomaría un tiempo descubrir dónde, y para hacerlo necesitaba cortar el suministro de agua de la calle.

Cuando cortamos el agua, el caño que la traía a mi casa empezó a gotear en la calle. Goteaba tanto que pronto la calle se inundó. Entonces se involucró la empresa proveedora del servicio de agua, que empezó a revisar la cañería sin encontrar el problema. Por las dudas decidieron no restituir mi servicio, por si resultaba peor.

En la empresa llamaron a consultores internacionales para determinar cuál era el problema. Se decidió hacer una inspección a fondo de las cañerías del barrio. Para hacerlo era necesario cortar el agua a todo el barrio, y cuando se efectivizó esta medida el resto de la ciudad empezó a tener problemas de inundación.

En ese momento intervino el intendente, quien pidió a la empresa que solucionara el problema de inmediato, y la autorizó a cortar el agua de toda la ciudad si era necesario. Se estableció un plan para conservar el agua que venía goteando, que incluía el reciclaje de la que goteaban los equipos de aire acondicionado. Una vez en marcha el plan, se procedió a cortar el agua de la ciudad.

En ese momento comenzó a llover.

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19 Mar 2011
Gran porte, Juegos Del año:
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