Juegos

Alegría por dentro

Aunque no se note, en mi interior estoy lleno de alegría. Debo mantenerla bajo control, porque no quiero que se me escape. Hay que conservarla. Cada vez que consigo algo de alegría, la almaceno en mi profundo interior, así me queda para mí.

Mi apariencia de estar siempre enojado se debe al esfuerzo por mantener el nivel de alegría interna constante. Por eso ando habitualmente con esa cara de pocos amigos que me caracteriza. No es tanto una expresión de falta de alegría, sino de su presencia lejos de la superficie.

Por supuesto que cada tanto se me escapa algo de alegría. Es inevitable. Lo que trato de hacer es reparar rápidamente cualquier pérdida, para no tener que rellenarme de repente. Tengo que moderar también la ingesta de alegría, porque tampoco quiero que rebalse.

Un episodio así sería problemático, un enorme desperdicio de alegría que, bien usada, podría alegrarme la existencia durante bastante tiempo. De hecho, como viene ocurriendo desde que se me ocurrió acumular la alegría.

Así es más fácil vivir. Si uno está todo el tiempo mostrando su alegría a los demás, incluso intercambiándola con los otros, corre el riesgo de que venga gente a robársela. En cambio, cuando nadie se entera de que uno tiene alegría, van a buscarla a otro lado. De esta manera, además, no hay que cumplir expectativas que alguien se puede hacer.

Por eso no hace falta que vengan a calmarme, consolarme o ponerme música. Yo llevo mi alegría adentro.

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Salida al mar

Inocuo semáforo de la espesura
¿dónde te encuentras?
Tu mirada vasta y beligerante
me llena de estupor y desconsuelo.

Oh, salve tú, mi buen ello
ven conmigo a explorar el mundo
sal de tu espléndido agujero
de pasionales escuerzos corroídos.

Vastas tundras digitales
corren por el prado, por los huecos
huesos
de tu triste y desolador terruño advenedizo
que nunca será comprendido
por nadie.

Mascullad, entrañas, mientras los visitantes miran
sin esperar un milagro
sin salir de su apogeo
sin la implacable certeza de la serpiente.

Dignos istmos que me acarrean
como si fueran veleros
hacia una nueva visión
una nueva platitud
el destino turbio de los campos sin sombra.

Y la música.
¡Ah! La música
que me saca las cosquillas
y purifica tus hermosos tímpanos
mientras te acaricia con sus suaves cerdas.

Hipnoticémonos mutuamente, mi amor
conozcamos una realidad titánica
seamos tú y yo como los mares
cíclopes y sedientos de sal.

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10 Mar 2011
Juegos Del año:

Mensaje de lejos

Ese domingo sentí el timbre. Miré por la mirilla y vi un ser verde, con cinco patas, dos antenas en cada pata y tres cabezas en cada antena. Me explicó por el portero que era un extraterrestre. Quería entrar un rato para compartir conmigo la sabiduría que había obtenido en sus viajes por el Universo. Como no me pareció muy peligrosa su presencia, y además estaba bastante aburrido, lo dejé entrar.

Le ofrecí de beber. El extraterrestre, con humildad, me pidió un vaso de aserrín con soda. Me aclaró que si no tenía le podía dar un vaso de agua. A él no le importaba, estaba adaptado a este mundo. Ante mi insistencia, terminó aceptando un café.

Le serví y nos sentamos en el living. Me explicó que su nombre era Seftoenflonpt, pero le podía decir Rúben. Charlamos un rato. Quise saber de dónde venía y Rúben me explicó, pero no supe entender las coordenadas que citó. Tuve que reconocer que no era muy ducho en geografía exterior. De inmediato le pregunté mi máxima curiosidad en ese momento: por qué había venido a verme a mí.

Me explicó que, en realidad, yo era el único que le había abierto la puerta. Venía tocando timbres desde su llegada a la Tierra años atrás. Según él, tenía la misión de difundir sus conocimientos en los planetas habitados que encontrara.

Quise saber entonces qué conocimientos. Rúben sacó un libro de uno de los marsupios que cubrían la mitad superior de su cuerpo, y me lo entregó. Mientras lo hacía, me preguntó si conocía a Jesucristo.

Cuando le dije que sí, pasó a un monólogo sobre lo que significa Jesucristo para el Universo todo y cómo era absolutamente necesario para mi propio bienestar que me convirtiera en creyente. Abrí el libro que me había dado, que no tenía inscripciones en la tapa, y descubrí que estaba escrito en caracteres latinos. No era una Biblia, pero parecía.

Al darme cuenta de lo que sucedía, le pedí amablemente al extraterrestre que se retirara de mi casa. Mientras lo hacía, Rúben insistió y me pidió que leyera el libro. Insistía en que iba a cambiar mi vida. Me dejó su tarjeta para que lo contactara si tenía alguna pregunta.

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26 Feb 2011
Juegos, Pop! Del año:

El hombre que no era Darwin

Había una vez un hombre que no era Darwin. Tenía muchas características en común con Darwin, pero no el apellido. El hombre que no era Darwin usaba barba. También era aficionado a viajar y entendía bastante sobre biología. Pero no era Darwin.

Darwin había vivido 150 años antes, sin sospechar que alguna vez existiría un hombre que estaba destinado a no ser él. El naturalista inglés nunca hizo nada para evitar que ese hombre existiera, ni para estimularlo. Simplemente dejó que sucediera.

El hombre que no era Darwin no era uno solo. Casi todos los hombres del mundo tampoco eran Darwin. Todos lo sabían, aunque no necesariamente alguna vez se habían puesto a pensar en eso. Algunos estaban aliviados de no ser Darwin, otros estaban contentos por ser quiénes eran. Otros no estaban satisfechos con lo que eran, pero no concebían la posibilidad de ser Darwin. Y hacían bien, porque esa posibilidad no existía.

El hombre que no era Darwin no estaba solo en su destino. Y a pesar de que él era uno de los que no estaban muy enterados de que no eran Darwin, y por lo tanto no lamentaba ese hecho, igual sentía, a veces, una extraña sensación de estar acompañado.

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20 Feb 2011
Juegos Del año:

Fuga del cuerpo

Sentí como una presión en el pecho. Me faltó un poco el aire, y atiné a toser instintivamente. Tosí algunas veces pero supe que no era suficiente. Entonces seguí tosiendo más fuerte hasta que expectoré a mi corazón.

El corazón se alejó de mí mientras rebotaba en el piso. Lo quise seguir pero no pude acercarme. Se estaba escapando de mí. Antes de que lo pudiera asimilar, noté que mi ombligo se abría y una masa rojiza salía de mi interior. Era mi hígado, lo reconocí aunque nunca lo había visto. El hígado siguió los pasos del corazón y se llevó consigo a los intestinos, que estuvieron un rato largo saliendo de mi cuerpo.

Decidí que era prudente ir al médico. No sabía qué decirle, pensé que lo mejor era explicarle la situación aunque le resultara extraño. Pero mis piernas tenían otra idea. Yo fui hacia el consultorio y ellas a otro lado. Primero se liberó de mí la pierna derecha, que comenzó a renguear en la dirección a la que se habían ido mis órganos. La izquierda lo siguió rápidamente, y cuando la alcanzó ambas piernas pudieron dar verdaderos pasos.

Me pareció prudente llamar a un médico. Tenía miedo de perder más partes del cuerpo en el camino. Cuando quise agarrar el teléfono mi oreja izquierda se negó a recibir el tubo. Lo mismo hizo la derecha. Ambas orejas empezaron a girar cuando acercaba la mano. Con ellas giraba la cabeza. Pronto la cabeza giró a tal velocidad que se desenroscó de mi cuerpo y se fue en la misma dirección.

El hueco dejado por la cabeza fue aprovechado por varios órganos que todavía se encontraban en mí para fugarse. Perdí las amígdalas, los pulmones, el estómago y la vesícula. Luego de un rato mi interior quedó vacío.

Sólo me quedaba la fidelidad de los brazos. En un momento sentí que se desprendían y también me abandonaban, pero lo que se desprendió fue el envase del torso, que se fue rodando a encontrarse con sus compañeros.

Cuando llegó el médico sólo encontró mis brazos, salvo la mano izquierda y el codo derecho, que para entonces ya se habían ido. El médico no se dio cuenta de mi presencia. Creyó ver sólo un par de fragmentos de restos humanos. Y en cierto sentido tenía razón.

Cuando me vi desde los ojos del médico, que era la única posibilidad de verme, comprendí que no tenía sentido pretender lealtad por parte de los brazos, y los liberé.

Con un gesto de tristeza se marcharon en la misma dirección que el resto de mi cuerpo. Nunca supe adónde. Me llegó el rumor de que el cuerpo se volvió a ensamblar en un lugar lejano, libre ya de mi influencia.

Espero que, lejos de mí, mi cuerpo pueda ser feliz.

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14 Feb 2011

La inauguración del corral

Del primer huevo nació un pollito que con el correr de los meses se convirtió en la primera gallina. Desde su nacimiento correteó por la pradera, picoteando lo que encontraba y comiendo lo que podía. No siguió el ejemplo de sus mayores, porque era la primera gallina. Tampoco sabía cómo debía comportarse una gallina, y la ausencia de ese conocimiento continúa siendo una característica de las gallinas actuales.

Un día, la gallina puso un huevo. Instintivamente lo empolló durante veintiún días pero al cabo de ese tiempo no nació ningún pollito. Ocurría que no había habido un gallo que lo fecundara. La gallina se lanzó a la búsqueda de un gallo pero fue inútil, porque el primer gallo todavía no había nacido.

La gallina no flaqueó. Continuó comiendo, correteando, poniendo huevos y también intentaba volar, aunque no tuvo éxito. Conoció otros animales que vivían cerca, como el chancho, el caballo y el orangután. Estos animales se extrañaron al ver a la gallina, porque nunca habían visto una antes.

De pronto, la gallina se encontró en un lugar que le sonaba conocido. Era el nido donde había nacido. Allí había otro huevo. Un pollito intentaba romper el cascarón. Le resultaba difícil porque nunca lo había hecho. La gallina golpeó suavemente el huevo con su pico para ayudarlo, y cuando el pollito pudo salir lo guió por la pradera, lo educó y le dio de comer.

Pasaron los meses, y el pollito fue creciendo hasta convertirse en el primer gallo. Cuando lo logró, miró a la gallina con otros ojos. La gallina, aunque no estaba segura de cómo debía ser un gallo porque nunca había visto uno, luego de un rato se convenció y cedió a sus avances.

De este modo la gallina empezó a poner huevos fecundados de los que nacieron pollitos que formaron la segunda generación de gallos y gallinas. Con el tiempo, sus descendientes se propagaron por todo el mundo. Hoy ninguno recuerda la historia de la soledad de la primera gallina.

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5 Feb 2011

Sed

En la Cervecería Modelo de La Plata dan maní gratis. La idea es que el cliente pida cerveza, y en general lo consiguen. Por eso cuando se acaba el maní vuelven a traer. Pero no es eso lo que destaca a la Modelo entre los muchos lugares que tienen esa costumbre. Lo que distingue a la Modelo es que las cáscaras de maní se tiran al piso, lo cual genera un placer inigualable.

En todas las mesas los clientes de la cervecería reciben maní, lo comen y tiran la cáscara al piso. El piso queda cubierto de ellas. Parece el suelo peludo de una peluquería. Al caminar por ese suelo, muchos pisan intencionalmente las cáscaras descartadas para que se genere el ruido crocante característico.

No paré de comer maní en mi visita a la Modelo. Empleé distintas modalidades para descartar las cáscaras. Rompía una y la tiraba al suelo. Rompía varias, juntaba un montón y tiraba todo el montón al piso. Después, cuando me levantaba por cualquier motivo, pisaba con alegría el suelo crocante. Comí cualquier cantidad de maní.

Todo el maní me terminó dando una sed como nunca había sentido. Tenía tanta sed que me tomé toda la gaseosa que pensaba que me duraría la cena entera. Pedí otra, luego una más, luego otra, y otra. La sed no se me iba. Terminé las existencias de gaseosa, y tuve que pedir cerveza, a pesar de que no acostumbro tomarla. La sed resistió a las cervezas y a todas las otras bebidas. Llegó un momento en el que me echaron del baño porque no paraba de tomar agua de la canilla. Me tuve que ir del lugar, pero mi sed seguía intacta.

Vacié los quioscos y estaciones de servicio en el camino hacia la autopista, sin que mi sed sufriera modificaciones. Al contrario, era cada vez mayor. Estaba tan desesperado que cuando pasé por los piletones del sistema de distribución de agua, me bajé de la autopista y me tomé toda el agua. La sed se calmó un poco, pero minutos después volvió en todo su esplendor. Entonces salí definitivamente de la autopista, me interné en el Río de la Plata y me lo bebí completo.

Bebí también el Riachuelo y el arroyo Maldonado. Mi sed seguía aumentando.

La desesperación que tenía era enorme. Ya no me hacía nada tomarme una botella de agua o un bidón de veinte litros. La sed ni se mosqueaba con esas cantidades. Me tomé los lagos de Palermo y el Parque Centenario, luego me fui hasta el delta del Tigre y bebí, así como venían, el Paraná y el Uruguay.

Como no era suficiente, fui hacia el otro lado y me tomé el océano Atlántico, luego el Índico y más tarde el Pacífico. Pero el agua salada me hizo peor. La sal me dio aún más sed, y tuve que ir a las altas montañas, a los deshielos, a los grandes lagos y a todos los ríos del mundo.

Cuando terminé de beber el último río, noté que la sed se estaba yendo. Bebí los últimos sorbos lentamente, hasta que sentí que me saciaba. En ese momento suspiré aliviado y me relajé. Pero me duró poco tiempo, porque al relajarme me vinieron ganas de ir al baño, y supe que todavía faltaba la mitad de la experiencia.

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27 Jan 2011

Represa de caracoles

El Estado, en un gesto de eficiencia, decidió solucionar dos problemas al mismo tiempo. La excesiva cantidad de caracoles volvía poco atractivas para el turismo a las playas. Al mismo tiempo, algunas provincias mediterráneas tenían problemas energéticos que requerían la construcción de una represa hidroeléctrica. Pero no había fondos para conseguir la cantidad de hormigón que se necesitaba.

Entonces el plan fue construir la represa con los caracoles que sobraban en las playas. El razonamiento era que el material de los caracoles era natural y resistente al agua. Los grupos ecológicos no tendrían muchos motivos para oponerse. Y con el aumento del turismo al tener más playas de arena, la obra podría hasta autofinanciarse.

Se organizó el traslado de los caracoles a la zona de la represa, mientras se construía un esqueleto de hierro para contenerlos. Cuando empezaron a llegar los camiones cargados de caracoles, los volcaban sobre la represa.

Luego de unos meses de trabajo, la obra estuvo en condiciones de inaugurarse. Se optó por dejar los caracoles a la vista para que la represa se convirtiera en un atractivo de la zona, único en el mundo.

Pero al poco tiempo de inaugurarse empezaron los problemas. La empresa concesionaria de la obra, para ahorrar dinero, no se había asegurado de filtrar los caracoles vivos, que resultaron ser mayoría. El agua del río que la represa interrumpía hizo que los caracoles se sintieran como en su casa (más allá de que, de hecho, llevaban su casa consigo). Los caracoles comenzaron a relacionarse entre ellos y vivir como siempre lo habían hecho. No estaban enterados de que formaban parte de una represa.

Fue así como, lentamente, la represa comenzó a moverse río abajo. Era un movimiento poco perceptible, pero al cabo de un mes se pudo notar que la ruta que cruzaba la represa ya no coincidía con ella.

Se vio que era necesaria una obra para contener la represa, pero el Estado no tenía fondos para destinar a esa región luego de la megaobra que había significado la represa. Había otras prioridades. La obra quedó en proyecto, a la espera de que alguna otra administración tuviera interés.

De este modo, la represa continuó su marcha sobre el río. A medida que aumentaba la distancia del sitio original, aumentaba también el costo de la obra para repararla. Con el correr del tiempo los caracoles la llevaron a otra provincia, y se agregó un problema jurisdiccional: el gobierno de la nueva provincia no quiso devolverla a su lugar de origen sin recibir una compensación.

Entonces la represa continuó su lenta marcha hasta que llegó a la desembocadura del río en el mar. Los caracoles se volvieron a establecer en la playa y la represa quedó instalada allí mismo. El río no pudo desembocar en el mar, de modo que la playa se inundó y quedó inutilizable para el turismo.

Hubo que solucionar en forma urgente el problema, porque se acercaba la temporada de verano y la provincia vivía de los turistas. Pero seguía sin haber dinero para obras. Hasta que el gobierno de la provincia decidió aprovechar el recurso que había quedado en su territorio. A pesar de la oposición de los ciudadanos, la provincia financió la instalación definitiva de la represa de caracoles en la playa (era más barato que hacerla en otro lado, porque los caracoles no pensaban avanzar más hacia el mar). Así, la provincia pudo vender la energía producida por la represa al resto del país, y tuvo un buen reemplazo para la industria del turismo.

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9 Jan 2011

Por qué los unicornios son huecos

Se han postulado diferentes teorías al respecto. La más popular indica que ser huecos favorece el vuelo, y mientras más hueco es un unicornio más alto podrá volar. Pero algunos especialistas no están convencidos de que ésa sea la respuesta más adecuada al problema.

El libro “Viviendo con Unicornios”, del Dr. Julius Hopkins, afirma que la verdadera razón por la que los unicornios son huecos es que suelen alimentarse de aire. Según el autor, el vuelo es una consecuencia secundaria de la dieta del unicornio. Su teoría se ve favorecida por la existencia de una especie de unicornio, U. caspinautis, que se alimenta de agua y nada. Sin embargo, esos unicornios son también huecos, por lo que la teoría se sostiene bastante menos que cada unicornio que flota en el mar Caspio.

Algunos filósofos se ven atraídos por la idea de que, en realidad, los unicornios no son huecos, sino que es el hombre el que es hueco. Son los adeptos al revesismo, que consiste en afirmar que la percepción humana siempre es lo contrario de la realidad. Aunque en algunos casos descubren verdades, pocas personas tienden a tomarlos en serio durante mucho tiempo.

La curiosa anatomía del unicornio no acaba en su cuerpo hueco. Estos animales se caracterizan por una protuberancia en su cabeza, con forma y textura de cuerno. Debe aclararse que el cuerpo del unicornio es hueco, no así el cuerno, que es único en el reino animal: dentro de él se hallan todos los órganos vitales del unicornio. Este extraordinario descubrimiento explica cómo los unicornios pueden vivir siendo huecos, aunque no el origen de tan extraña característica.

En los últimos tiempos, el documental de David Attenborough “Life in Fiction” mostró imágenes nunca vistas de unicornios peleando por el derecho a procrear. Se vio en ellas que cada animal clava el cuerno en el cuerpo del otro, y muchos resultarían brutalmente asesinados si tuvieran algo adentro. La teoría está ganando adeptos y es moda entre los zoólogos, aunque todavía debe ser confirmada por estudios más adecuados que un documental.

El mundo espera ansioso la respuesta.

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25 Dec 2010

El parlante de Troya

La reina, asombrada, saltó de la cama. “¿Qué es eso?” preguntó a su paje, que no le pudo contestar porque no estaba. Se había retirado al oír el enorme estruendo que originaba la pregunta de la reina. Sabía que su trabajo dependía de estar siempre disponible para ella, sin embargo el miedo era mayor.

Se tiró por el tobogán del castillo para escapar con rapidez, sin darse cuenta de que se dirigía al corazón del ruido: un parlante que alguien había dejado allí. El paje nunca había visto uno en su vida, y con razón. Los parlantes no se habían inventado. Aparentemente un viajero del futuro lo había dejado ahí, aunque el paje no pensó esa posibilidad, sino que montó su caballo y lo hizo salir corriendo.

Pero ojo: el paje no pensó en un viajero del futuro porque estaba concentrado en escapar. Recibir a esa clase de viajeros era frecuente en el castillo, que incluso tenía una oficina dedicada a tal efecto. Aunque a veces les resultaba un poco molesto tener que dar visitas guiadas y contestar preguntas poco comprensibles, el interés de los hombres del futuro les subía la autoestima. Les hacía pensar que vivían en tiempos decisivos.

Pero el parlante no venía acompañado por nadie. La reina, una vez que se pudo vestir, mandó a uno de los guardias a enfrentarlo con la espada. Cuando se electrocutó, mandó a otro. Cinco o seis guardias más tarde, la reina insistía en que alguien lo hiciera callar. Entonces se urdió otro plan.

Cuatro guardias de los que quedaban rodearon al parlante y lo empujaron hasta tirarlo a los cocodrilos que rodeaban el castillo. El artefacto cayó, y al entrar en contacto con el agua calló. Pero antes electrocutó a los cocodrilos, que murieron ante la incrédula mirada de los guardias, la reina y sus damas de compañía.

En ese momento se materializó un ejército que invadió el castillo, debilitado por su guardia reducida y la muerte de los cocodrilos. Fácilmente redujeron a la poca resistencia que encontraron, desterraron a la reina y establecieron dominio.

La reina, mientras se retiraba, razonó que todo había sido una trampa de los hombres del futuro y decidió no volver a confiar en ellos.

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19 Dec 2010
Juegos, Pop! Del año:

Mucha espuma

La boca de la jarra era demasiado chica para que pasara una mano. Más abajo el diámetro se agrandaba, formando una panza. La jarra era elegante. El problema era que estaba sucia.

Como no se podía limpiar con esponja, el dueño de la jarra tuvo una idea. Echó detergente en el interior y luego la puso abajo de la canilla. Al abrir la canilla el agua se juntó con el detergente y formó, como estaba planeado, espuma.

Cuando hubo suficiente espuma cerró la canilla. Ahora era cuestión de sacar la espuma. Pero no sabía cómo hacer. No podía meter la mano para eliminar la parte más densa. No le quedó otra que volver a abrir la canilla y tirar agua para disipar la espuma.

Pero mientras más agua tiraba, más espuma se formaba. Pronto se le fue de las manos. La espuma llenó la cocina, el resto de la casa y salió por las ventanas hacia la calle. Para colmo, estaba lloviendo, y la lluvia hizo que la espuma se esparciera por toda la ciudad hasta que llegó a un río cercano. Ahí el problema se agravó. El agua del río se mezcló con la espuma y salió aún más. La corriente llevó a la espuma al mar.

Algunos pensaban que el agua salada iba a impedir que se formara más espuma. Estaban equivocados. La espuma cubrió el mar y todos los mares. En poco tiempo cubrió todos los ríos y se expandió tanto que los continentes se vieron llenos de espuma.

La espuma que cubría el planeta le dio un aspecto blanco y le multiplicó el diámetro. El planeta se convirtió en un gigante de espuma. Era como si estuviera cubierto de una densa nube formada por detergente.

Las personas, en la superficie sólida, calcularon que el viento solar terminaría disipando la espuma en algunos miles de años. Mientras tanto, disfrutaron estar siempre limpios.

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16 Dec 2010
Juegos Del año:

Despedidas y regresos

El anuncio de tu muerte llevó dolor a todo el país. Millones te lloraron. Muchos no podían entender cómo una persona de tu juventud y tu talento había podido dejar de existir tan fácilmente. Fue un hecho que marcó a nuestra generación. En tu funeral hubo miles de personas, que acompañaron el cortejo para darte el último adiós.

En tu segundo funeral hubo menos gente. La noticia de que habías fingido tu muerte había sido tomado con escepticismo. De ese modo, cuando se anunció que habías muerto, muchos no lo creyeron. Algunos asistieron al funeral para comprobar que habías muerto. Otros, acongojados por volver a perderte, fueron a darte el último adiós por segunda vez.

Tal vez haya habido menos sorpresa que la que vos esperabas cuando se volvió a anunciar que no estabas muerto. A pesar de que todo había sido una confusión, hubo gente que se ensañó contra vos por jugar con sus sentimientos. Sin embargo, a tu tercer funeral asistió más gente que al segundo. Seguramente pensaban que esa vez era la definitiva. Había gente que estaba arrepentida de no haber ido a tu segundo funeral, porque no sabía si era el verdadero o no. Por eso, en el tercero estaban encantados de tener una nueva oportunidad de despedirte.

El amor que tanta gente sentía por vos hizo que se respirara alivio en la población cuando apareciste vivo. Pero ese alivio no duró mucho. Sólo hasta que nuevamente se conoció la noticia de que habías muerto. El funeral fue multitudinario, aunque tuvo un aire de rutina que lo hizo algo desagradable.

Tal vez por eso volviste tan rápido y prometiste que no ibas a volver a fingir tu muerte. No querías que se convirtiera en un suceso regular. Y seguramente por eso tus apariciones públicas posteriores fueron tan exitosas. La gente estaba muy contenta de que estuvieras con ellos después de cuatro oportunidades en las que se te creía fallecido. Tu promesa de no volver a fingir tu muerte es probable que haya causado el dolor que se vio en tu quinto funeral. Se vio la mejor asistencia desde el primero, y los que fueron pensaban que era el último.

Es probable que por esa razón haya habido tanto enojo cuando anunciaste otra vez que estabas vivo. Por eso nadie se alivió, todos supieron que habían sido engañados nuevamente. La gente se empezó a cansar. Querían que se terminara todo y estaban dispuestos a dedicarte la más absoluta indiferencia.
Salvo algunos, que tenían la intención de forzar el desenlace para que se terminara de una vez toda esta jarana. Seguramente, ésa fue la causa de tu asesinato. Tu muerte se comunicó a la sociedad, sin que causara alboroto. Ya todo el mundo estaba acostumbrado a ella.

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7 Dec 2010
Juegos Del año:

La transformación de los tiempos

Había una vez que aspiraba a ser una ocasión, pero sólo lograba ser, de a ratos, un instante. Había también un momento que ocasionalmente se transformaba en oportunidad pero en general era sólo un término. Además había un plazo y un curso, que respectivamente se habían convertido en un lapso y un período. Anteriormente había habido un intervalo que se había graduado de época, y una etapa que había sabido transformarse en era. Pero también había habido una jornada que no había podido hacerse edad. Por el contrario, una circunstancia no había tenido problemas en ser transcurso, y de ahí pasó, luego de un trecho, a ser una fase.

Pero todo eso no era nada al lado del segundo que se había transformado, sucesivamente, en minuto, hora, día, semana, quincena, mes, semestre, año, lustro, década, siglo y milenio.

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25 Nov 2010

Escape de la isla

Delfo era un prestigioso arquitecto cubano. Su talento hacía que fuera el favorito de los líderes del régimen comunista que en esa época gobernaba la isla. Construía toda clase de edificios para los máximos exponentes del gobierno, y a veces también hacía construcciones públicas. Se destacaba, además, por su habilidad manual y su capacidad para arreglar cualquier objeto con los precarios elementos con los que contaba el pequeño país.

Sin embargo, Delfo era opositor al régimen. Trataba, con suma cautela, de colaborar con los esfuerzos desestabilizadores. También soñaba con emigrar a países que le ofrecieran más oportunidades para desarrollarse profesional y personalmente.

Delfo tenía un hijo, Iker, cuya madre había muerto en un intento de fuga de la isla. Delfo había colaborado con la construcción de la balsa en la que su mujer había embarcado su esperanza de libertad, y se quedó muy contrariado con el desenlace. Quería buscar un método mejor para salir de la isla.

El gobierno, consciente de su talento y sus ideas políticas, no quería que Delfo se escapara. Le prohibieron la salida del país y, para intimidarlo, le recordaron que si se intentaba escapar su hijo pagaría las consecuencias.

Delfo pasaba largas horas en la playa, reflexionando sobre su situación. La arena y el mar le daban ánimo. Un día encontró sobre la orilla una pluma de gaviota y tuvo una inspiración. Pensó que tal vez podía construir un par de alas, y burlar con ellas a la vigilancia costera.

Así que Delfo convocó a su hijo para que lo ayudara a buscar plumas. Mientras tanto, iba bocetando secretamente diseños de alas. No podía hacer prototipos porque iba a resultar sospechoso, pero sus conocimientos de diseño le proporcionaban suficiente confianza como para lanzarse a la conquista del aire.

A medida que pasaron los meses y su hijo le fue trayendo plumas, fue confeccionando dos pares de alas, una para él y otra para Iker, a quien pensaba llevar hacia el estado americano de Florida. Había llegado a la conclusión de que el mejor material para unir las alas era la cera. El único inconveniente era que la cera podía derretirse cuando había altas temperaturas, pero Delfo sabía que, a medida que uno se eleva en el aire, el calor disminuye.

Al cabo de un tiempo, llegó el gran día. Las alas estuvieron listas. Delfo le enseñó a su hijo cómo usarlas, haciendo pequeños vuelos dentro de su casa. Esa noche fue a buscar la ración de 100 gramos de carne que le correspondía para ese mes, y la compartió con su hijo. Planeaban irse al día siguiente, y necesitaban estar bien nutridos. Era un vuelo de unos 100 kilómetros, distancia accesible pero difícil.

A la mañana siguiente, le colocó las alas a Iker y ambos salieron. Volaron un rato sobre su barrio para acostumbrarse a la sensación y aprender a controlar las alas. El vuelo llamó la atención de los vecinos y, naturalmente, también de las fuerzas de seguridad. Pero, al estar en el aire, nadie tenía chances de alcanzarlos. La policía no podía más que gritarles que bajaran.

Cuando entraron en confianza, fueron hacia el mar, en dirección a Miami. Delfo se preocupaba por las cuestiones de dirección, mientras Iker estaba encantado, disfrutando el vuelo y revoloteando por todos lados. Delfo le había advertido que podía encontrar distintas corrientes de aire, e Iker se divertía dejándose llevar por ellas.

El vuelo fue placentero, y las alas se mantuvieron en excelente forma durante el trayecto. La cera se mostró como un material óptimo para unir las plumas sin agregar demasiado peso a las alas. En un momento, Delfo e Iker divisaron tierra. La Florida estaba cerca.

Desde el continente, a su vez, divisaron a los voladores. La ley de los Estados Unidos decía que los inmigrantes cubanos que llegaban a la costa debían ser recibidos como refugiados, pero al mismo tiempo el Estado tenía la obligación de proteger la frontera, sin dejar entrar a ningún intruso.

Y debido a ese último aspecto legislativo, la guardia de la frontera envió un misil para derribar a los que estaban violando su espacio aéreo. Delfo pudo esquivarlo, pero el misil impactó en las alas de Iker y las incendió. El fuego derritió rápidamente la cera y consumió las plumas. Delfo sintió el ruido y, al mirar atrás, vio cómo caía al mar su hijo.

Gracias a su habilidad manual, Delfo pudo maniobrar entre los misiles y aterrizó satisfactoriamente en Miami. Fue recibido como refugiado y se integró a la comunidad cubana de esa ciudad, ya libre de las amenazas del régimen de su país. Con el tiempo pudo formar una familia y establecerse como arquitecto en los Estados Unidos. Pero le quedó para siempre el dolor de la pérdida de su hijo en el trayecto hacia la libertad.

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22 Nov 2010

Cosmos literario

Los humanos vivimos en un universo que no tiene por qué ser el único. La palabra universo se inventó para definir a todo lo que existía, y la ciencia se dedicó a investigarlo. Hasta que se estableció la idea teórica de la posible existencia de otros universos, y la palabra quedó chica. Entonces se decidió emplear el vocablo cosmos para definir a todo lo que existe, existió y existirá. De este modo, el Cosmos es más universal que el Universo.

No obstante, a la ciencia que se encarga de desarrollar modelos de universos posibles se la denomina cosmología, y no universología. Un fenómeno similar ocurre con la palabra átomo, que se inventó para determinar a la partícula más chica posible, y se empezó a usar como tal antes de que se descubriera que el mal llamado átomo estaba compuesto de partículas aún más chicas.

Hasta ahora, la ciencia no ha descubierto ningún universo fuera del que conocemos. Pero la literatura crea universos todo el tiempo. Son lugares que existen dentro de la ficción, que viene a ser como un superuniverso paralelo al de la no-ficción. Ambos superuniversos están contenidos en el cosmos literario, que incluye todos los universos posibles.

De cualquier modo, que sean universos posibles no significa que se hayan inventado. Esos universos aún no forman parte de la ficción ni de la no-ficción, por lo que están en un tercer superuniverso que podríamos denominar todo lo demás. A continuación, vamos a hacer unos cambios drásticos en la estructura del cosmos literario.

Declaro que existe una novela en la que el protagonista recorre todos los universos posibles. Nunca ocurrió lo que dice la novela, por lo que pertenece a la ficción. Pero al existir esta novela, el superuniverso de la ficción se ha tragado al de todo lo demás. El superuniverso de la ficción pasó, a partir de este párrafo, a ser el más grande de la literatura. Ya era mucho más grande que el de la no-ficción, pero ahora se convirtió en un hiperuniverso de un tamaño tal que se lo confunde con el cosmos literario. La literatura de no-ficción quedó reducida a un pequeño porcentaje.

Pero vamos a hacer una prueba más. Declaro que existe un catálogo de todos los universos que existen en el superuniverso de la ficción. El catálogo, al existir y hablar de algo real, pertenece a la no-ficción. De este modo, el casi inexistente superuniverso de la no-ficción se ha tragado al de la ficción, y pasó a integrar la totalidad del cosmos literario.

Todo esto nos lleva a una conclusión ineludible: los géneros literarios no existen, son todos una ilusión que el Hombre creó para poder entender el complejo mundo del cosmos literario, que a partir de este momento se simplificó enormemente.

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16 Nov 2010
Juegos Del año:
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