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Por qué los unicornios son huecos

Se han postulado diferentes teorías al respecto. La más popular indica que ser huecos favorece el vuelo, y mientras más hueco es un unicornio más alto podrá volar. Pero algunos especialistas no están convencidos de que ésa sea la respuesta más adecuada al problema.

El libro “Viviendo con Unicornios”, del Dr. Julius Hopkins, afirma que la verdadera razón por la que los unicornios son huecos es que suelen alimentarse de aire. Según el autor, el vuelo es una consecuencia secundaria de la dieta del unicornio. Su teoría se ve favorecida por la existencia de una especie de unicornio, U. caspinautis, que se alimenta de agua y nada. Sin embargo, esos unicornios son también huecos, por lo que la teoría se sostiene bastante menos que cada unicornio que flota en el mar Caspio.

Algunos filósofos se ven atraídos por la idea de que, en realidad, los unicornios no son huecos, sino que es el hombre el que es hueco. Son los adeptos al revesismo, que consiste en afirmar que la percepción humana siempre es lo contrario de la realidad. Aunque en algunos casos descubren verdades, pocas personas tienden a tomarlos en serio durante mucho tiempo.

La curiosa anatomía del unicornio no acaba en su cuerpo hueco. Estos animales se caracterizan por una protuberancia en su cabeza, con forma y textura de cuerno. Debe aclararse que el cuerpo del unicornio es hueco, no así el cuerno, que es único en el reino animal: dentro de él se hallan todos los órganos vitales del unicornio. Este extraordinario descubrimiento explica cómo los unicornios pueden vivir siendo huecos, aunque no el origen de tan extraña característica.

En los últimos tiempos, el documental de David Attenborough “Life in Fiction” mostró imágenes nunca vistas de unicornios peleando por el derecho a procrear. Se vio en ellas que cada animal clava el cuerno en el cuerpo del otro, y muchos resultarían brutalmente asesinados si tuvieran algo adentro. La teoría está ganando adeptos y es moda entre los zoólogos, aunque todavía debe ser confirmada por estudios más adecuados que un documental.

El mundo espera ansioso la respuesta.

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25 Dec 2010

El parlante de Troya

La reina, asombrada, saltó de la cama. “¿Qué es eso?” preguntó a su paje, que no le pudo contestar porque no estaba. Se había retirado al oír el enorme estruendo que originaba la pregunta de la reina. Sabía que su trabajo dependía de estar siempre disponible para ella, sin embargo el miedo era mayor.

Se tiró por el tobogán del castillo para escapar con rapidez, sin darse cuenta de que se dirigía al corazón del ruido: un parlante que alguien había dejado allí. El paje nunca había visto uno en su vida, y con razón. Los parlantes no se habían inventado. Aparentemente un viajero del futuro lo había dejado ahí, aunque el paje no pensó esa posibilidad, sino que montó su caballo y lo hizo salir corriendo.

Pero ojo: el paje no pensó en un viajero del futuro porque estaba concentrado en escapar. Recibir a esa clase de viajeros era frecuente en el castillo, que incluso tenía una oficina dedicada a tal efecto. Aunque a veces les resultaba un poco molesto tener que dar visitas guiadas y contestar preguntas poco comprensibles, el interés de los hombres del futuro les subía la autoestima. Les hacía pensar que vivían en tiempos decisivos.

Pero el parlante no venía acompañado por nadie. La reina, una vez que se pudo vestir, mandó a uno de los guardias a enfrentarlo con la espada. Cuando se electrocutó, mandó a otro. Cinco o seis guardias más tarde, la reina insistía en que alguien lo hiciera callar. Entonces se urdió otro plan.

Cuatro guardias de los que quedaban rodearon al parlante y lo empujaron hasta tirarlo a los cocodrilos que rodeaban el castillo. El artefacto cayó, y al entrar en contacto con el agua calló. Pero antes electrocutó a los cocodrilos, que murieron ante la incrédula mirada de los guardias, la reina y sus damas de compañía.

En ese momento se materializó un ejército que invadió el castillo, debilitado por su guardia reducida y la muerte de los cocodrilos. Fácilmente redujeron a la poca resistencia que encontraron, desterraron a la reina y establecieron dominio.

La reina, mientras se retiraba, razonó que todo había sido una trampa de los hombres del futuro y decidió no volver a confiar en ellos.

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19 Dec 2010
Juegos, Pop! Del año:

Mucha espuma

La boca de la jarra era demasiado chica para que pasara una mano. Más abajo el diámetro se agrandaba, formando una panza. La jarra era elegante. El problema era que estaba sucia.

Como no se podía limpiar con esponja, el dueño de la jarra tuvo una idea. Echó detergente en el interior y luego la puso abajo de la canilla. Al abrir la canilla el agua se juntó con el detergente y formó, como estaba planeado, espuma.

Cuando hubo suficiente espuma cerró la canilla. Ahora era cuestión de sacar la espuma. Pero no sabía cómo hacer. No podía meter la mano para eliminar la parte más densa. No le quedó otra que volver a abrir la canilla y tirar agua para disipar la espuma.

Pero mientras más agua tiraba, más espuma se formaba. Pronto se le fue de las manos. La espuma llenó la cocina, el resto de la casa y salió por las ventanas hacia la calle. Para colmo, estaba lloviendo, y la lluvia hizo que la espuma se esparciera por toda la ciudad hasta que llegó a un río cercano. Ahí el problema se agravó. El agua del río se mezcló con la espuma y salió aún más. La corriente llevó a la espuma al mar.

Algunos pensaban que el agua salada iba a impedir que se formara más espuma. Estaban equivocados. La espuma cubrió el mar y todos los mares. En poco tiempo cubrió todos los ríos y se expandió tanto que los continentes se vieron llenos de espuma.

La espuma que cubría el planeta le dio un aspecto blanco y le multiplicó el diámetro. El planeta se convirtió en un gigante de espuma. Era como si estuviera cubierto de una densa nube formada por detergente.

Las personas, en la superficie sólida, calcularon que el viento solar terminaría disipando la espuma en algunos miles de años. Mientras tanto, disfrutaron estar siempre limpios.

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16 Dec 2010
Juegos Del año:

Despedidas y regresos

El anuncio de tu muerte llevó dolor a todo el país. Millones te lloraron. Muchos no podían entender cómo una persona de tu juventud y tu talento había podido dejar de existir tan fácilmente. Fue un hecho que marcó a nuestra generación. En tu funeral hubo miles de personas, que acompañaron el cortejo para darte el último adiós.

En tu segundo funeral hubo menos gente. La noticia de que habías fingido tu muerte había sido tomado con escepticismo. De ese modo, cuando se anunció que habías muerto, muchos no lo creyeron. Algunos asistieron al funeral para comprobar que habías muerto. Otros, acongojados por volver a perderte, fueron a darte el último adiós por segunda vez.

Tal vez haya habido menos sorpresa que la que vos esperabas cuando se volvió a anunciar que no estabas muerto. A pesar de que todo había sido una confusión, hubo gente que se ensañó contra vos por jugar con sus sentimientos. Sin embargo, a tu tercer funeral asistió más gente que al segundo. Seguramente pensaban que esa vez era la definitiva. Había gente que estaba arrepentida de no haber ido a tu segundo funeral, porque no sabía si era el verdadero o no. Por eso, en el tercero estaban encantados de tener una nueva oportunidad de despedirte.

El amor que tanta gente sentía por vos hizo que se respirara alivio en la población cuando apareciste vivo. Pero ese alivio no duró mucho. Sólo hasta que nuevamente se conoció la noticia de que habías muerto. El funeral fue multitudinario, aunque tuvo un aire de rutina que lo hizo algo desagradable.

Tal vez por eso volviste tan rápido y prometiste que no ibas a volver a fingir tu muerte. No querías que se convirtiera en un suceso regular. Y seguramente por eso tus apariciones públicas posteriores fueron tan exitosas. La gente estaba muy contenta de que estuvieras con ellos después de cuatro oportunidades en las que se te creía fallecido. Tu promesa de no volver a fingir tu muerte es probable que haya causado el dolor que se vio en tu quinto funeral. Se vio la mejor asistencia desde el primero, y los que fueron pensaban que era el último.

Es probable que por esa razón haya habido tanto enojo cuando anunciaste otra vez que estabas vivo. Por eso nadie se alivió, todos supieron que habían sido engañados nuevamente. La gente se empezó a cansar. Querían que se terminara todo y estaban dispuestos a dedicarte la más absoluta indiferencia.
Salvo algunos, que tenían la intención de forzar el desenlace para que se terminara de una vez toda esta jarana. Seguramente, ésa fue la causa de tu asesinato. Tu muerte se comunicó a la sociedad, sin que causara alboroto. Ya todo el mundo estaba acostumbrado a ella.

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7 Dec 2010
Juegos Del año:

La transformación de los tiempos

Había una vez que aspiraba a ser una ocasión, pero sólo lograba ser, de a ratos, un instante. Había también un momento que ocasionalmente se transformaba en oportunidad pero en general era sólo un término. Además había un plazo y un curso, que respectivamente se habían convertido en un lapso y un período. Anteriormente había habido un intervalo que se había graduado de época, y una etapa que había sabido transformarse en era. Pero también había habido una jornada que no había podido hacerse edad. Por el contrario, una circunstancia no había tenido problemas en ser transcurso, y de ahí pasó, luego de un trecho, a ser una fase.

Pero todo eso no era nada al lado del segundo que se había transformado, sucesivamente, en minuto, hora, día, semana, quincena, mes, semestre, año, lustro, década, siglo y milenio.

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25 Nov 2010

Escape de la isla

Delfo era un prestigioso arquitecto cubano. Su talento hacía que fuera el favorito de los líderes del régimen comunista que en esa época gobernaba la isla. Construía toda clase de edificios para los máximos exponentes del gobierno, y a veces también hacía construcciones públicas. Se destacaba, además, por su habilidad manual y su capacidad para arreglar cualquier objeto con los precarios elementos con los que contaba el pequeño país.

Sin embargo, Delfo era opositor al régimen. Trataba, con suma cautela, de colaborar con los esfuerzos desestabilizadores. También soñaba con emigrar a países que le ofrecieran más oportunidades para desarrollarse profesional y personalmente.

Delfo tenía un hijo, Iker, cuya madre había muerto en un intento de fuga de la isla. Delfo había colaborado con la construcción de la balsa en la que su mujer había embarcado su esperanza de libertad, y se quedó muy contrariado con el desenlace. Quería buscar un método mejor para salir de la isla.

El gobierno, consciente de su talento y sus ideas políticas, no quería que Delfo se escapara. Le prohibieron la salida del país y, para intimidarlo, le recordaron que si se intentaba escapar su hijo pagaría las consecuencias.

Delfo pasaba largas horas en la playa, reflexionando sobre su situación. La arena y el mar le daban ánimo. Un día encontró sobre la orilla una pluma de gaviota y tuvo una inspiración. Pensó que tal vez podía construir un par de alas, y burlar con ellas a la vigilancia costera.

Así que Delfo convocó a su hijo para que lo ayudara a buscar plumas. Mientras tanto, iba bocetando secretamente diseños de alas. No podía hacer prototipos porque iba a resultar sospechoso, pero sus conocimientos de diseño le proporcionaban suficiente confianza como para lanzarse a la conquista del aire.

A medida que pasaron los meses y su hijo le fue trayendo plumas, fue confeccionando dos pares de alas, una para él y otra para Iker, a quien pensaba llevar hacia el estado americano de Florida. Había llegado a la conclusión de que el mejor material para unir las alas era la cera. El único inconveniente era que la cera podía derretirse cuando había altas temperaturas, pero Delfo sabía que, a medida que uno se eleva en el aire, el calor disminuye.

Al cabo de un tiempo, llegó el gran día. Las alas estuvieron listas. Delfo le enseñó a su hijo cómo usarlas, haciendo pequeños vuelos dentro de su casa. Esa noche fue a buscar la ración de 100 gramos de carne que le correspondía para ese mes, y la compartió con su hijo. Planeaban irse al día siguiente, y necesitaban estar bien nutridos. Era un vuelo de unos 100 kilómetros, distancia accesible pero difícil.

A la mañana siguiente, le colocó las alas a Iker y ambos salieron. Volaron un rato sobre su barrio para acostumbrarse a la sensación y aprender a controlar las alas. El vuelo llamó la atención de los vecinos y, naturalmente, también de las fuerzas de seguridad. Pero, al estar en el aire, nadie tenía chances de alcanzarlos. La policía no podía más que gritarles que bajaran.

Cuando entraron en confianza, fueron hacia el mar, en dirección a Miami. Delfo se preocupaba por las cuestiones de dirección, mientras Iker estaba encantado, disfrutando el vuelo y revoloteando por todos lados. Delfo le había advertido que podía encontrar distintas corrientes de aire, e Iker se divertía dejándose llevar por ellas.

El vuelo fue placentero, y las alas se mantuvieron en excelente forma durante el trayecto. La cera se mostró como un material óptimo para unir las plumas sin agregar demasiado peso a las alas. En un momento, Delfo e Iker divisaron tierra. La Florida estaba cerca.

Desde el continente, a su vez, divisaron a los voladores. La ley de los Estados Unidos decía que los inmigrantes cubanos que llegaban a la costa debían ser recibidos como refugiados, pero al mismo tiempo el Estado tenía la obligación de proteger la frontera, sin dejar entrar a ningún intruso.

Y debido a ese último aspecto legislativo, la guardia de la frontera envió un misil para derribar a los que estaban violando su espacio aéreo. Delfo pudo esquivarlo, pero el misil impactó en las alas de Iker y las incendió. El fuego derritió rápidamente la cera y consumió las plumas. Delfo sintió el ruido y, al mirar atrás, vio cómo caía al mar su hijo.

Gracias a su habilidad manual, Delfo pudo maniobrar entre los misiles y aterrizó satisfactoriamente en Miami. Fue recibido como refugiado y se integró a la comunidad cubana de esa ciudad, ya libre de las amenazas del régimen de su país. Con el tiempo pudo formar una familia y establecerse como arquitecto en los Estados Unidos. Pero le quedó para siempre el dolor de la pérdida de su hijo en el trayecto hacia la libertad.

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22 Nov 2010

Cosmos literario

Los humanos vivimos en un universo que no tiene por qué ser el único. La palabra universo se inventó para definir a todo lo que existía, y la ciencia se dedicó a investigarlo. Hasta que se estableció la idea teórica de la posible existencia de otros universos, y la palabra quedó chica. Entonces se decidió emplear el vocablo cosmos para definir a todo lo que existe, existió y existirá. De este modo, el Cosmos es más universal que el Universo.

No obstante, a la ciencia que se encarga de desarrollar modelos de universos posibles se la denomina cosmología, y no universología. Un fenómeno similar ocurre con la palabra átomo, que se inventó para determinar a la partícula más chica posible, y se empezó a usar como tal antes de que se descubriera que el mal llamado átomo estaba compuesto de partículas aún más chicas.

Hasta ahora, la ciencia no ha descubierto ningún universo fuera del que conocemos. Pero la literatura crea universos todo el tiempo. Son lugares que existen dentro de la ficción, que viene a ser como un superuniverso paralelo al de la no-ficción. Ambos superuniversos están contenidos en el cosmos literario, que incluye todos los universos posibles.

De cualquier modo, que sean universos posibles no significa que se hayan inventado. Esos universos aún no forman parte de la ficción ni de la no-ficción, por lo que están en un tercer superuniverso que podríamos denominar todo lo demás. A continuación, vamos a hacer unos cambios drásticos en la estructura del cosmos literario.

Declaro que existe una novela en la que el protagonista recorre todos los universos posibles. Nunca ocurrió lo que dice la novela, por lo que pertenece a la ficción. Pero al existir esta novela, el superuniverso de la ficción se ha tragado al de todo lo demás. El superuniverso de la ficción pasó, a partir de este párrafo, a ser el más grande de la literatura. Ya era mucho más grande que el de la no-ficción, pero ahora se convirtió en un hiperuniverso de un tamaño tal que se lo confunde con el cosmos literario. La literatura de no-ficción quedó reducida a un pequeño porcentaje.

Pero vamos a hacer una prueba más. Declaro que existe un catálogo de todos los universos que existen en el superuniverso de la ficción. El catálogo, al existir y hablar de algo real, pertenece a la no-ficción. De este modo, el casi inexistente superuniverso de la no-ficción se ha tragado al de la ficción, y pasó a integrar la totalidad del cosmos literario.

Todo esto nos lleva a una conclusión ineludible: los géneros literarios no existen, son todos una ilusión que el Hombre creó para poder entender el complejo mundo del cosmos literario, que a partir de este momento se simplificó enormemente.

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16 Nov 2010
Juegos Del año:

Incendio en el subte

Era la hora pico del Día del Amigo, y el tren venía completo. El aire estaba viciado, y la respiración se hacía difícil. Pero respirar no era la mayor dificultad. Algunos pasajeros privilegiados tenían asiento y algo de espacio para moverse. Los demás estaban parados y no contaban con espacio de maniobra. Los que querían salir tenían problemas en llegar hasta la puerta, y los que querían entrar en las estaciones tenían que empujar a los que ya estaban adentro. En fin, se trataba de un viaje normal.

De repente, el vagón se incendió. Las llamas se esparcieron por toda la estructura, y el tren se detuvo en el medio del túnel. Los pasajeros entraron en pánico y querían escapar. El conductor intentó usar el intercomunicador para dar las instrucciones de emergencia, pero sus esfuerzos fueron vanos. Los pasajeros, desesperados, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Algunos lo hicieron por la desesperación, otros por considerar que el conductor tenía la culpa del incendio.

Algunos pasajeros quisieron pedir ayuda. Como era el Día del Amigo, los celulares no tenían señal. Sin embargo, hubo quien notó que había un botón para llamar en caso de emergencia. Intentaron usarlo, pero estaba cubierto por un plástico protector. Un letrero decía que en caso de emergencia había que romperlo con el martillo que se proveía. El problema era que no había martillo. Había sido robado por un vándalo muchos años antes.

Unos pasajeros intentaron romper el plástico a golpes de puño, sin conseguirlo. La tapa estaba pensada para sobrevivir a vándalos como los que habían robado el martillo, y no era fácil de romper. Los pasajeros seguían en pánico, pero como no se podían mover no se notaba mucho. Un pasajero con gran musculatura quiso ir hasta la tapa de plástico para ver si la podía romper, y la cantidad de gente se lo impidió.

Los ocupantes del tren quisieron bajar antes de ser consumidos por el fuego. Intentaron abrir las puertas, y no lo lograron. Los de los vagones extremos buscaron una salida de emergencia que no existía. La desesperación iba en aumento. Los movimientos nerviosos de los pasajeros hacían mover al tren sobre la vía. Algunos quisieron tirarlo de costado, sobre la vía opuesta, para ver si de esa forma podían salir.

Sin embargo, un hecho trajo algo de calma. El fuego empezó a ceder casi espontáneamente. Se extinguía gracias a la falta de oxígeno en el túnel. Los pasajeros, contentos, se acordaron de que debajo de los asientos había matafuegos, y con ellos era posible apagar las llamas que quedaban. Los que estaban sentados los buscaron. Se encontró un matafuegos por vagón. Sin embargo, al seguir las instrucciones se encontraron con que estaban vencidos, y lo que salió de las mangueras fue una pestilente sustancia amarillenta que no apagaba nada.

El fuego, en tanto, seguía extinguiéndose. Hasta que en un momento se extinguió completamente. Al ocurrir eso, los pasajeros festejaron. No se daban cuenta de que se había acabado el oxígeno. Sin embargo, no tardaron en saberlo. Fue cuando todos tuvieron problemas para respirar. En pocos minutos todos los pasajeros habían muerto.

Cuando llegaron los bomberos al lugar del hecho, no sospechaban que iban a encontrar el tren lleno de cadáveres. Al ver el tren vieron a los pasajeros algo quietos, pero parados. Al abrir la puerta, supieron que habían quedado parados porque eran tantos que no tenían ningún lugar adonde caerse.

Al comprobarse que no había sobrevivientes, se decidió llevar a la formación hasta la terminal. De esta forma podía volver a habilitarse la línea. Un conductor con máscara de oxígeno llevó al tren a la estación de cabecera, y en ese lugar se procedió a retirar los cadáveres. La línea volvió a funcionar, pero como faltaba uno de los trenes la frecuencia no era la acostumbrada.

Una vez terminados todos los peritajes correspondientes, la formación incendiada recibió tareas de mantenimiento. Se verificó que la estructura mecánica del tren no había sido afectada. Luego la unidad fue lavada, los vestigios de quemaduras fueron cubiertos de papeles, y la publicidad de a bordo fue reemplazada. De este modo, la formación estuvo lista para salir a servicio y la línea pudo volver a tener la frecuencia habitual.

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10 Nov 2010
Juegos Del año:

Cómo leer este texto

1. Concurra desde su infancia a la escuela. Allí, mezclado entre muchos conocimientos inútiles, le enseñarán a leer.

2. Desarrolle la comprensión de textos necesaria. En este menester también le pueden ser útiles las instituciones educativas, pero tenga cuidado, muchas veces le querrán hacer creer que ciertos textos dicen algo distinto de lo que realmente dicen. Use su criterio.

3. Asegúrese de que sabe español. En su defecto, consiga una traducción, aunque debe tener en cuenta que la traducción no es este texto sino otro, que podría o no decir lo mismo, según el traductor.

4. Anotíciese de la existencia de este texto. Puede encontrarlo en el índice de un libro, pero para eso antes tendrá que dar con el libro. Existe una diversa variedad de maneras de estar al tanto de que este texto existe, sin embargo explorar detalladamente esas formas escapa al objetivo del texto.

5. Una vez que sabe que existe este texto, obténgalo. Puede comprar un libro que lo contenga, recibirlo por mail o conseguirlo de cualquier otra forma. Siempre y cuando esté completo, no importa de qué manera lo consigue.

6. Recuerde lo aprendido en la escuela acerca de cómo se lee, y aplique ese procedimiento a este texto. Tenga en cuenta que está escrito de izquierda a derecha, y desde arriba hacia abajo, en ese orden.

7. Al finalizar el texto, busque algún otro proyecto al que dedicar el tiempo que le queda de vida.

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1 Nov 2010
Juegos Del año:

Pioneros del Everest

El primero que escaló el Everest tuvo un mérito enorme. A veces se confunde al dar crédito: el mayor mérito es haber escalado la montaña. El hecho de haber sido el primero en hacerlo no es para despreciar, pero en general es más que nada una casualidad temporal. Si no lo hacía ése, alguien lo iba a hacer.

Por eso, los que escalaron el Everest más tarde también tienen enorme mérito. Está bien, lo hicieron sabiendo que se podía, y tal vez utilizando la experiencia de los anteriores. Eso les puede quitar un poco de mérito, porque a medida que se repite la hazaña se va allanando un poco el camino. Pero igual escalar el Everest es muy difícil y el que lo logra es digno de mucho respeto.

O era. Porque ahora ya perdió la gracia. Desde que asfaltaron la subida del Everest ya no hay que hacer tanto esfuerzo. Cualquiera lo logra. Ahora van los turistas y compran el paquete para subir en combi a la cima del Everest como si nada. Algunos lo hacen durmiendo mientras maneja otro. Y encima hay largas colas para llegar, el lugar se ha convertido en un gentío.

Pero los montañistas intrépidos encontraron la manera de devolver el vértigo al asunto. Ahora en lugar de escalar la montaña, escalan los autos. Trepan uno a uno, con las dificultades que acarrea la actividad. Los autos se mueven, generan viento alrededor y exhalan gases tóxicos que el montañista debe superar. Es una tarea difícil, pero al llegar a la cima y pararse arriba del auto que circunstancialmente esté sobre ella todo vale la pena. Se genera la satisfacción de lograr algo que está al alcance de unos pocos.

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8 Oct 2010
Gran porte, Juegos, Pop! Del año:

El hombre que hacía chistes a los mozos

Luis solía ir a comer afuera, era uno de sus divertimentos. A él le gustaba mostrarse amistoso y ganarse la confianza de la gente, no con el objetivo de obtener mejor servicio por eso sino para caer simpático. Le gustaba caerle bien a la gente y la trataba con sonrisas, prefiriendo ver también una sonrisa en los que se cruzaban en su vida.

Por eso le pareció buena idea hacer chistes a los mozos de los restaurantes a los que iba. No le costaba nada y pensaba que podía ser una manera de alegrar a gente que no sólo lo servía sino que hacía un trabajo que a él no le parecía muy atractivo. Vale aclarar que Luis no tomó una decisión de dedicarse a hacer chistes a los mozos, sino que se limitó a no excluirlos de los chistes que hacía en general.

Un día la persona que estaba con él quería tomar agua con gas y él quería agua sin gas. Entonces se le ocurrió algo ingenioso y llamó al mozo:

-Para tomar queremos un agua con gas y una soda sin gas.

Pero el mozo no inició la predecible carcajada, sino que le contestó con una pregunta:

-¿Qué?

La persona que acompañaba a Luis, que lo conocía, se apiadó del mozo y le hizo el pedido en los términos usuales.

A Luis no le había gustado que el mozo no entendiera el chiste que a él le había parecido bueno, por más que se le hubiera ocurrido a él mismo. Y adjudicó la reacción al ruido del lugar, al apuro del mozo y a su negativa a repetir los chistes una vez dichos.

Otro día le preguntó a un mozo de un restaurante algo caro si la cantidad de ravioles que venían en los platos que servían allí se podía contar con los dedos de una mano. El mozo le contestó ofendido que sí, y su intento de quedar simpático fue neutralizado.

En otra ocasión había pedido pastas sin volver a preguntar cuántas venían, pero no le habían traído queso rallado. Entonces llamó al mozo y le pidió si le podía traer “queso de rallar rallado”. El mozo hizo una mueca y Luis, resignado, dijo “queso rallado”, aditivo que el camarero acercó un instante después.

Pero estas decepciones no habían hecho que Luis dejara de hacer chistes a los mozos. Él tenía confianza en sus chistes y en la capacidad de los mozos en entenderlos. Hasta que un día fue a una confitería a merendar y pidió un tostado de jamón y queso sin jamón. El mozo le dijo que se lo iba a traer, sin reírse ni pedirle que repitiera. Pero luego de unos minutos le trajo un sándwich de jamón y queso sin tostar.

En ese momento Luis comprendió que no era conveniente hacer chistes a los mozos y, triste, eligió no volver a hacerlo.

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23 Sep 2010
Juegos Del año:

Doce hipótesis sobre el Universo

1. El Universo existe dentro de una burbuja en la espuma del mar. Las otras burbujas no contienen universo alguno, y sólo alguien con gran manejo de la sutileza puede distinguir la burbuja universal de las otras.

2. El Universo nos engaña haciéndose parecer más complejo que lo que realmente es. No porque quiera hacerse el difícil sino para divertirse. Esto implica una conciencia universal, y también un sentido del humor poco desarrollado. Por lo tanto, debe tratarse de un Universo joven.

3. Existe un universo en cada uña de cada dedo de cada animal. Aquellos que tienen más de una uña por dedo contienen más universos que los demás. Cuando un animal muere, las uñas que crecen son en realidad los universos que quieren liberarse.

4. Las moscas, que andan por todos lados sin preocuparse por la higiene, cada tanto recogen por ahí algún universo perdido y lo diseminan por otra parte.

5. El Universo se siente grande y solo. Deambula por el Cosmos buscando una Universa para unirse a ella. Cuando la encuentre, todas las injusticias se corregirán.

6. Cuando cada persona, y cada animal, toma una decisión, se genera un nuevo universo por cada alternativa posible. Estos universos difieren sólo en esa decisión y sus consecuencias. La proliferación descontrolada de universos provoca en el Cosmos una crisis habitacional.

7. El Universo en realidad no existe, y la existencia en sí misma es sólo parte de la imaginación de un ser que nunca existió.

8. Si un universo colapsa sobre sí mismo, y no hay nadie que lo presencie, no hace ruido, porque el sonido no se propaga fuera de un universo.

9. Si se quisiera comprar el Universo no alcanzaría con todo el dinero existente, porque el valor de ese dinero es sólo una parte del valor total del Universo.

10. El Universo es esférico, pero sólo si se lo mira desde afuera.

11. Existen grandes rivalidades entre universos cercanos, lo cual lleva a confrontaciones en las que el tamaño es crucial. Es por eso que casi todos los universos tienden a expandirse.

12. Existe una infinidad de universos, todos desconectados entre sí y exactamente iguales.

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29 Aug 2010

Ningún pibe nace chorro

Ningún pibe nace chorro. Sin embargo, todos los chorros nacen pibes. Puede verse entonces cómo ambos grupos cruzan sus destinos en algún momento. No se puede decir que un pibe cualquiera sea chorro, pero sí se puede establecer fehacientemente que todo chorro es o fue pibe.

Algunos chorros precoces son pibes todavía, algunos pibes no chorros están destinados a convertirse en adultos chorros. Sin embargo, ningún pibe nace adulto. Sería problemático además de contradictorio.

Es posible afirmar que ningún adulto nace chorro, y también que ningún chorro nace adulto. Está fuera de toda duda. Sin embargo, la mayoría de los chorros son adultos, otros lo serán.

Si un adulto chorro procrea, su hijo nacerá pibe pero no chorro ni adulto. Podrá, no obstante, convertirse en cualquiera de los dos. La sociedad facilita esta clase de metamorfosis.

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25 Aug 2010

Mi viaje en colchoneta

Me gusta acostarme en la colchoneta en lugar de nadar. Me permite estar en el agua y respirar su frescura sin necesidad de mojarme. Siempre uso una cuando voy a la pileta. Pero ese verano la llevé a la playa.

No se me ocurrió que podía ser peligroso hasta que fue demasiado tarde. Casi sin darme cuenta las olas me internaron en el océano hasta que no estuve al alcance de los bañeros. De repente me vi en la inmensidad del mar, sin estar preparado para enfrentarla. Por suerte me había puesto abundante protector solar.

Me alejé de la costa ondulando sobre la superficie. Debo decir que me mojaba bastante, pero igual mi improvisada embarcación se mantenía razonablemente firme. No se desinflaba ni parecía perjudicarse por la acción de la sal.

No tenía más remedio que esperar a que la marea, o cualquier fuerza, me devolviera a tierra. Mientras tanto tenía que comer. No debía ser un gran problema: bajo mis pies tenía miles y miles de peces. Claro que no contaba con ningún elemento que me permitiera capturarlos. Debí conformarme con unos pocos que accidentalmente saltaban hacia mí. No tenía forma de cocinarlos más que dejarlos al sol, algo que después de un rato resultaba perjudicial para la carne y daba mal olor. Así que debía comerlos como venían. No era muy agradable pero a buen hambre no hay pez crudo.

Durante un tiempo que no supe medir, pero fue bastante largo, sólo vi el color azul a mi alrededor. Había destellos de blanco en las nubes y en la espuma del agua. También estaba el amarillo del sol. Y por las noches el cielo era negro, excepto por la extraordinaria cantidad de estrellas que podía ver por esa zona.

Un día divisé unos puntos a lo lejos. Pensé que podía ser un atisbo de tierra, un archipiélago o algo así, aunque no se podía distinguir muy bien. Por suerte el viento me empujaba hacia el mismo lado. Enfoqué mis ojos de distintas maneras hasta que por fin pude darme cuenta de qué estaba viendo: cabezas de jirafas. Me acercaba a África.

Respiré aliviado pensando que sería rescatado en poco tiempo. No sabía el destino que me aguardaba. Pero de un momento a otro cambié de dirección y volví a las vistas monótonas de antes.

No sabía qué estaba pasando. Después me enteré. Se ve que me agarró una corriente que venía del sur. Luego de un viaje muy cansador, en el que varias veces estuve cerca de agotar todos los vestigios de lluvia que se acumulaban en los recovecos del plástico y me permitían sobrevivir, divisé tierra. Pensé en el alivio que debían haber sentido figuras históricas como Colón al saber que se acercaba el final del periplo. Pero ellos, por lo menos, lo habían emprendido intencionalmente, así que mi sensación era aún mejor. No iba a durar mucho.

Cuando llegué a la costa, fui capturado por la policía y encerrado en un calabozo. Quería saber qué había hecho mal. Tal vez estaba prohibido llevar objetos inflables a la playa. Cuando me hablaron me sorprendí al oír palabras en español. Me acusaban de desertor, traidor a la patria y varias cosas más. Por el acento deduje que estaba en Cuba y que habían pensado que mi intención era escaparme en balsa. Cuando intenté explicarles lo sucedido, fue peor. No sólo no me creyeron, sino que se convencieron de que era un agente subversivo, enviado por algún país poderoso para derrocar al régimen, o algo. Y me devolvieron al calabozo.

Una hora después me condenaron al fusilamiento. Ocho hombres con rifles se pararon en fila a pocos metros de mí y dispararon al mismo tiempo. A pesar de mis nervios me mantuve bastante quieto. Me sorprendí al darme cuenta de que, segundos después de los disparos, me mantenía vivo. Al parecer, ninguna bala me había impactado. Noté que estaba ante un hecho tan inusual que valía la pena calcular la probabilidad de que sucediera algo así. Pero era mejor concentrarme en pedir clemencia, argumentando el fracaso del primer intento.

Los guardias tuvieron piedad y me dejaron ir clandestinamente. Me devolvieron el vehículo y me depositaron una vez más en el Caribe. Partí sin rumbo, con la misma modalidad que antes, hasta que divisé tierra otra vez.

Cuando estuve cerca, no pude creer mi puntería. El continente se partía en dos justo en el lugar hacia donde mi trayectoria me llevaba. Era el canal de Panamá, que me daba la pauta de que pronto me encontraría en el Pacífico.

Pero no fue así. Antes de terminar de cruzar, un agente interrumpió mi camino y quiso cobrarme la tasa correspondiente. Como no podía pagar los 1.300 dólares, otra vez fui detenido.

Expliqué mi situación en vano, pero por suerte sólo fui condenado a trabajos comunitarios hasta que mi deuda estuviera saldada.

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23 Aug 2010
Gran porte, Juegos, Pop! Del año:

Pianos en el aire

Un día, todos los pianos de cola se liberaron de sus dueños y salieron a volar por la ciudad. En cada calle podía verse al menos uno, y sobre las plazas había multitud. Empezaron a rivalizar con las palomas, hasta que una de ellas se posó sobre el teclado de un piano y sonó una nota.

Al oírla, las otras palomas perdieron el miedo a los pianos y cada una eligió uno para hacerlo su hogar. Con las alas probaban tocar diferentes teclas. Descubrieron que podían producir sonidos distintos. No pasó mucho tiempo hasta que las palomas inventaron la música. La ciudad se llenó de canciones de paloma ejecutadas en los pianos que flotaban en la atmósfera.

No era música del gusto humano, porque las palomas tenían una estética diferente y poca cultura. Pero nadie podía evitar que sonara. Los pianos resistían cualquier intento de ser bajados. Cuando algún dueño celoso conseguía una grúa para recuperar su instrumento, el piano con su paloma se alejaba hasta quedar fuera del alcance.

Cada piano agitaba sus tapas para volar. A veces se movían en formación, mientras las palomas tocaban verdaderos conciertos.

La música de las palomas continuaba molestando a los habitantes humanos de la ciudad, que se organizaron para que cesara. Pero los pianos, aunque delicados, eran instrumentos resistentes. No bastaba una gomera para bajarlos, y si por error se embocaba a la paloma que lo tocaba, de inmediato aparecía otra que se adueñaba del piano y se ponía a improvisar un réquiem.

La ciudad decidió armarse con cañones para poder derribar a los pianos de una vez por todas. Pero fue peor el remedio que la enfermedad. Los pocos pianos que fueron impactados cayeron sobre personas que caminaban por abajo sin sospechar que estaban a punto de morir.

Los humanos, al verse sin opciones, resolvieron poco a poco abandonar la ciudad para no tener que oír la música de las palomas. Llegó un momento en el que los pianos flotaron sobre una ciudad vacía. Entonces cada uno volvió con su paloma al que había sido su hogar. Su objetivo de ser libres cumplido, ya podían finalizar el vuelo y hacer suyas las casas de la ciudad. De este modo, pianos y palomas pudieron dedicarse a hacer la música que querían, sin necesidad de que ningún humano les impusiera nada.

Cada vez que se enviaba algún emisario para ver la situación de la ciudad con la idea de volver a poblarla, todos los pianos ejecutaban al unísono un acorde de do menor que espantaba a cualquier persona. Así pudieron defender la que pasó a conocerse como la ciudad de los pianos.

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9 Aug 2010
Caídas, Juegos Del año:
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