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Despedidas y regresos

El anuncio de tu muerte llevó dolor a todo el país. Millones te lloraron. Muchos no podían entender cómo una persona de tu juventud y tu talento había podido dejar de existir tan fácilmente. Fue un hecho que marcó a nuestra generación. En tu funeral hubo miles de personas, que acompañaron el cortejo para darte el último adiós.

En tu segundo funeral hubo menos gente. La noticia de que habías fingido tu muerte había sido tomado con escepticismo. De ese modo, cuando se anunció que habías muerto, muchos no lo creyeron. Algunos asistieron al funeral para comprobar que habías muerto. Otros, acongojados por volver a perderte, fueron a darte el último adiós por segunda vez.

Tal vez haya habido menos sorpresa que la que vos esperabas cuando se volvió a anunciar que no estabas muerto. A pesar de que todo había sido una confusión, hubo gente que se ensañó contra vos por jugar con sus sentimientos. Sin embargo, a tu tercer funeral asistió más gente que al segundo. Seguramente pensaban que esa vez era la definitiva. Había gente que estaba arrepentida de no haber ido a tu segundo funeral, porque no sabía si era el verdadero o no. Por eso, en el tercero estaban encantados de tener una nueva oportunidad de despedirte.

El amor que tanta gente sentía por vos hizo que se respirara alivio en la población cuando apareciste vivo. Pero ese alivio no duró mucho. Sólo hasta que nuevamente se conoció la noticia de que habías muerto. El funeral fue multitudinario, aunque tuvo un aire de rutina que lo hizo algo desagradable.

Tal vez por eso volviste tan rápido y prometiste que no ibas a volver a fingir tu muerte. No querías que se convirtiera en un suceso regular. Y seguramente por eso tus apariciones públicas posteriores fueron tan exitosas. La gente estaba muy contenta de que estuvieras con ellos después de cuatro oportunidades en las que se te creía fallecido. Tu promesa de no volver a fingir tu muerte es probable que haya causado el dolor que se vio en tu quinto funeral. Se vio la mejor asistencia desde el primero, y los que fueron pensaban que era el último.

Es probable que por esa razón haya habido tanto enojo cuando anunciaste otra vez que estabas vivo. Por eso nadie se alivió, todos supieron que habían sido engañados nuevamente. La gente se empezó a cansar. Querían que se terminara todo y estaban dispuestos a dedicarte la más absoluta indiferencia.
Salvo algunos, que tenían la intención de forzar el desenlace para que se terminara de una vez toda esta jarana. Seguramente, ésa fue la causa de tu asesinato. Tu muerte se comunicó a la sociedad, sin que causara alboroto. Ya todo el mundo estaba acostumbrado a ella.

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7 Dec 2010
Juegos Del año:

Dificultades reales

Después de varios siglos de repartir regalos cada 6 de enero, los Reyes Magos continuaban su tradición. Cada año, se ocupaban de la fabricación de los juguetes para regalar, lo cual les implicaba una cantidad importante de gastos para trasladar las materias primas al desierto donde tenían sus residencias permanentes.

Melchor se ocupaba de los regalos para niños, Gaspar tenía a su cargo los obsequios para las niñas. Baltasar, en tanto, manejaba el centro de distribución y controlaba que todo estuviera listo a tiempo.

Todo implicaba un esfuerzo económico muy grande, que sus fortunas podían solventar con el objetivo de repartir felicidad a los niños del mundo. Los receptores de su beneficencia contribuían a la financiación del viaje anual con el alimento para los camellos, que necesitaban mucho pasto y agua para poder trasladar a los reyes por todo el mundo en una noche.

Todo iba bien hasta que en la industria deficitaria de los regaladores navideños apareció un competidor. Papá Noel comenzó a repartir regalos el mismo día de Navidad, sin la espera prudencial de dos semanas que habían instaurado los Reyes Magos siglos atrás para no competir con la fiesta que les daba origen. Se propulsaba alrededor del mundo en un carro de renos voladores, que al ir por el aire necesitaban mucho menos alimento que los camellos.

Durante un tiempo pudieron coexistir, pero poco a poco Papá Noel fue eclipsando a los Reyes Magos. A tal punto se dio, que muchos niños dejaron de esperar a los reyes y, por lo tanto, cesaron la contribución de alimento para los camellos. Los reyes no querían discriminar a los que no dejaban pasto, y al principio seguían entregándoles regalos. Pero la situación rápidamente se volvió insostenible, porque por más reyes y magos que fueran, no tenían el dinero necesario para costear semejante cantidad de alimento para camello todos los años. Además, en el desierto no se podía plantar césped, por lo que el esfuerzo para cultivar ellos mismos el alimento fue en vano.

Así fue que los Reyes Magos empezaron a no salir los tres. Para ahorrar costos, muchas veces se repartían el recorrido que antes hacían juntos. Pero así tampoco funcionaba. Su situación económica iba de mal en peor.

Sin embargo, la suerte los ayudó. Cuando estaban por concluir la tradición anual, se produjo el descubrimiento de petróleo en la zona donde los tres vivían. Como reyes de su respectivo territorio, la explotación petrolera provocó un flujo inesperado y enorme de fondos a cada uno de ellos.

A partir de ese momento, el viaje anual de los Reyes Magos goza de buena salud gracias a los petrodólares, y aunque aún ven con buenos ojos la tradición de dejarles pasto para los camellos, ya no es necesario.

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4 Nov 2010
Pop! Del año:

Cómo leer este texto

1. Concurra desde su infancia a la escuela. Allí, mezclado entre muchos conocimientos inútiles, le enseñarán a leer.

2. Desarrolle la comprensión de textos necesaria. En este menester también le pueden ser útiles las instituciones educativas, pero tenga cuidado, muchas veces le querrán hacer creer que ciertos textos dicen algo distinto de lo que realmente dicen. Use su criterio.

3. Asegúrese de que sabe español. En su defecto, consiga una traducción, aunque debe tener en cuenta que la traducción no es este texto sino otro, que podría o no decir lo mismo, según el traductor.

4. Anotíciese de la existencia de este texto. Puede encontrarlo en el índice de un libro, pero para eso antes tendrá que dar con el libro. Existe una diversa variedad de maneras de estar al tanto de que este texto existe, sin embargo explorar detalladamente esas formas escapa al objetivo del texto.

5. Una vez que sabe que existe este texto, obténgalo. Puede comprar un libro que lo contenga, recibirlo por mail o conseguirlo de cualquier otra forma. Siempre y cuando esté completo, no importa de qué manera lo consigue.

6. Recuerde lo aprendido en la escuela acerca de cómo se lee, y aplique ese procedimiento a este texto. Tenga en cuenta que está escrito de izquierda a derecha, y desde arriba hacia abajo, en ese orden.

7. Al finalizar el texto, busque algún otro proyecto al que dedicar el tiempo que le queda de vida.

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1 Nov 2010
Juegos Del año:

Teatro infantil

Cuando Anselmo era chico, sus padres lo llevaban a ver obras de teatro infantiles. Él iba contento, porque le gustaba el teatro. Los padres iban menos contento, porque las obras infantiles no eran muy atractivas para ellos. Pero creían que la educación de su hijo era importante, y no vacilaban en estimular su cultura.

Para los padres muchas veces era difícil aguantar las obras infantiles. Eran obras que estaban diseñadas para que fueran seguidas por un público de corta edad. Los autores, directores y actores sabían que debían hacer obras simples, porque si no los niños no las podrían entender. El problema era que confundían simpleza con estupidez. Y las obras resultaban estúpidas. Pero a los niños les gustaban igual, porque había muchas canciones, colores, papel picado y animales antropomórficos.

Anselmo creció con esas obras. Se formó culturalmente con ellas. Cuando pasó el tiempo, su gusto fue cambiando. Dejó de ver obras infantiles en las que era tratado como estúpido. Se dedicó a ver obras en serio, donde concurrían adultos y que estaban diseñadas para adultos estúpidos.

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29 Oct 2010

El disfraz externo

La mejor manera de disfrazarse es hacer que el disfraz sea aportado por los demás. Para que crean la veracidad del disfraz, es necesaria una suspensión del descreimiento de distintos grados. En general, un disfraz por sí solo no la logra. Las personas hábiles logran que los otros tengan ganas de creerse el disfraz y así lo hagan.

Una vez logrado que los demás quieran creer, el disfraz pasa a ser innecesario. Uno se lo puede sacar, y los demás lo van a seguir viendo como lo veían. Si se lo maneja bien, sólo hará falta un disfraz parcial, temporal, que puede ser cada vez menor. Luego sólo bastará con hacer algún gesto cada tanto para recordar el disfraz y otorgar elementos para que la parte de los demás que quiere verlo haga el resto.

Así, las personas pueden transformarse en otras en los ojos de los demás, los productos pueden tener mejor calidad o proyectar cualidades ajenas a su naturaleza y los regímenes autoritarios pueden aparentar democracia.

Sólo hace falta la complicidad de los que miran lo que existe y ven el disfraz. Una vez visto, harán en su mente todas las operaciones necesarias, defenderán lo que ven como realidad ante los que ven otra cosa y procederán a ignorar todo lo que se contradiga con el disfraz.

Es así de fácil. Este método tiene una sola contra: el disfraz puede ser puesto por uno mismo, o puede ser aplicado sobre uno por otros que, con la idea de perjudicarlo o no, le proyecten un disfraz externo y cambien así la percepción existente sobre uno.

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26 Oct 2010

Hardware compatible

Bruno era amante de los videojuegos. Le gustaba tener la última tecnología. Se compraba todas las consolas y periféricos, aunque sus investigaciones no le permitían jugar todo lo que quería. Por eso cuando terminó de pulir los detalles de funcionamiento de su máquina del tiempo no dudó en ir al futuro.

Eligió avanzar veinte años. Le parecía una cifra redonda y conveniente. Su primer instinto fue visitar un negocio de hardware para ver las novedades en juegos. Se encontró con una gama enorme de opciones, y resultó algo sorprendido por las elecciones estéticas de los diseñadores del futuro. Creyó descubrir alguna influencia lejana de los diseños de su tiempo.

En el negocio pudo probar la consola y se maravilló. Los gráficos eran más realistas que la realidad. Los movimientos naturales y la inventiva de los juegos lo cautivó. Decidió comprarse una consola. Como no tenía el dinero suficiente a mano, le ofrecieron pagar con su huella digital, y lo hizo sin problemas. No sabía que la cuenta le iba a llegar a su equivalente de ese momento. Pero, por suerte, con el correr del tiempo se dio cuenta de lo que había sucedido y preparó el dinero para el cargo que le iba a llegar.

Bruno volvió rápidamente a su tiempo, dispuesto a estrenar su chiche nuevo. Cuando llegó intentó enchufar la consola, pero el enchufe era distinto de los que había en su casa. También le fue difícil conectarlo al televisor. Pero una persona con la inventiva de Bruno no se iba a dejar amedrentar por esos inconvenientes. Logró entender cómo funcionaban ambos conectores y los adaptó a su instalación.

Cuando logró hacer funcionar todo, se dio cuenta de que no había tomado la precaución de comprar juegos para la consola. Habitualmente los bajaba sin pagar, pero no era posible para los juegos que aún no existían. Tampoco era muy conveniente volver a comprar los juegos en el futuro, porque no quería arriesgar inútilmente la continuidad espaciotemporal.

Así que debió conformarse con jugar a los mismos juegos que ya tenía. Por suerte, la consola tenía compatibilidad retroactiva.

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23 Oct 2010
Pop! Del año:

Qué hacer con la yema

Para hacer merengue, hay que batir claras de huevo. Pero, ¿qué hacer con la yema cruda que inevitablemente sobra al separar la clara? Primero, acumule un kilo de yema cruda. Luego póngala en la heladera durante 25 minutos. Es muy importante no pasarse de ese tiempo, le sugerimos controlarlo por reloj (si llega a olvidarse, agregue dos cucharadas soperas de azúcar por cada cinco minutos de frío extra).

Ahora viene la parte más desagradable. Debe darle de comer la yema cruda a un caballo blanco. Debe también darle de beber Coca-Cola. Debe ser sí o sí un caballo blanco porque sólo los intestinos de esa especie generan la combinación adecuada de ambas sustancias. Y conviene usar Coca-Cola porque los caballos blancos suelen manifestar rechazo por la Pepsi.

Espere 24 horas y recoja la bosta del caballo blanco. Procésela de la siguiente manera: mezcle dos partes de bosta con una parte de claras de huevo a punto de nieve que le hayan sobrado del merengue (deben estar sin batir). Guarde la mezcla en la heladera durante 72 horas en un frasco herméticamente cerrado.

Pasado ese tiempo, deje reposar el frasco abierto al aire libre, cuidando que no chorree nada. Cuando la mezcla esté blanda, úntela sobre las paredes interiores de su casa. Una vez que se seca (puede pintar sobre ella si lo desea) notará que ningún mosquito se atreve a entrar.

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20 Oct 2010
Ejercicios Del año:

Las peras del olmo

Un emprendedor norteamericano decidió que iba a cultivar olmos que dieran peras. La idea era utilizar la selección artificial, aprovechar la velocidad con la que el olmo da frutos para ir criando olmos que dieran sámaras cada vez más parecidas a peras. De este modo, podría vender los frutos como “peras de olmo” e incluso podría vender semillas de “olmo que da peras” para que los clientes plantaran en su jardín e impresionaran a sus vecinos.

El plan estaba previsto que demorara varios años, durante los cuales los técnicos de la empresa debían estudiar los frutos de cada generación para luego plantar el que más se acercaba al objetivo final. El primer paso de la comercialización era obtener sámaras con la forma de peras, pero el plan era más ambicioso y aspiraba a obtener, en algún momento, peras de verdad.

Pero el proyecto demoró más que lo pensado. Después de tres años, se logró un leve angostamiento de las sámaras en su parte superior. Un problema difícil de resolver fue que los avances en una dirección, la forma de las sámaras, muchas veces iban en linajes diferentes de los que avanzaban en dirección del contenido de la fruta. Por eso se decidió recurrir a la ingeniería genética. De este modo, se pensó, podría acelerarse el proceso al combinar los avances de todas las plantas.

Para lograrlo, hubo que descifrar el genoma del olmo. Un segundo equipo tenía la tarea de descifrar el genoma del peral, que se esperaba que fuera útil. Mientras tanto, la selección manual seguía en marcha. Los frutos de las plantas más destacadas no podían ser comercializados en forma preliminar porque debían plantarse para obtener la siguiente generación.

Finalmente, se logró descifrar ambos genomas antes que el método manual diera resultados satisfactorios. Entonces se decidió seguir el proyecto en los laboratorios. La intención pasó a ser programar genéticamente un olmo que diera peras.

Se avanzó con lentitud en la modificación de los genes del olmo, de modo que diera frutos más parecidos a la pera. Después de un tiempo quedó bastante claro que, ya que se contaba con el genoma de la pera, lo mejor era trasladar la información de un código genético al otro. Como el método de copiar y pegar genes nunca dio una semilla fértil, se resolvió usar el genoma del peral como modelo para ir modificando el olmo.

Cuando se obtuvo un código genético que especificaba un olmo que diera peras, se procedió a criar la planta. Sin embargo, nunca dio frutos. Ni siquiera los dio luego de esperar el tiempo que tarda un peral en darlos. Al estudiar el problema se llegó a la conclusión de que el olmo, tal como era, no proveía los suficientes nutrientes como para fabricar peras, entonces nunca llegaba a la madurez necesaria para dar frutos.

Se decidió que debía modificarse el genoma del olmo para que la planta se comportara más como el peral. Para lograrlo, la mejor forma era imitar la estructura. Luego de un arduo trabajo, se obtuvo un olmo modificado genéticamente, que daba peras. También tenía aspecto de peral.

Cuando se lo lanzó al mercado, el público tomó la novedad con escepticismo. A pesar de que algunos expertos lo lograban, para la mayoría de los interesados era imposible diferenciar el olmo que daba peras de un peral. Los potenciales compradores sintieron que la compañía los quería estafar.

Fue necesario invertir 20 millones de dólares en un estudio de marketing para descubrir cómo se podía hacer para vender el producto. El estudio determinó que, dado que la fruta tenía el aspecto, el sabor y la composición genética de una pera, lo mejor sería lanzarlas al mercado como si fueran peras. De este modo, predecía el estudio que las ventas iban a ser saludables.

Al recibir el estudio, la empresa decidió abandonar el laboratorio genético. Los técnicos fueron despedidos y los materiales donados a una universidad. El predio de la empresa se reconvirtió en un campo que se dedicaba al cultivo de la fruta que habían demorado 15 años en desarrollar: la pera.

Aunque la empresa tardó varias décadas en recuperar la inversión, una vez que empezó la venta de las peras tuvo éxito. La compañía pudo insertar sus peras satisfactoriamente en el mercado de frutas. Los consumidores, que no estaban enterados del origen de las peras que comían, ni de la inversión que había llevado a conseguirlos, ocasionalmente notaban un cierto dejo a sámara en las frutas que comían. A algunos les era agradable, aunque la mayoría no le prestaba mayor atención. Ninguno, sin embargo, se daba cuenta de que estaba comiendo peras de olmo.

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Sin aire

Tenía mucho calor, entonces quise sentir aire en movimiento sobre mi cuerpo. Entonces me fui a parar delante de un ventilador de pie, para poder recibir de primera mano su exhalación.

Pero el ventilador no estaba contento de verme y, cuando me acerqué, me esquivó. Cambió la dirección hacia la que tiraba el aire. Como quien no quiere la cosa, apuntó para otro lado.

Me acerqué entonces al nuevo lugar. Pero cuando llegué el ventilador volvió a esquivarme, y retomó el camino que lo había llevado hasta ahí. Se dirigió de nuevo al lugar donde acababa de estar.

Fui otra vez hacia ahí. Y no me quedó la menor duda de que el ventilador no quería tirarme aire, porque volvió a evitarme. Claramente no me quería.

Pensé que tal vez era porque no me conocía bien. Me paré en el medio de su recorrido para intentar hablarle un poco sobre mí. Le conté cómo había estado afuera todo el día bajo el sol y ahora quería refrescarme un poco. Le conté que soy más fiel a los ventiladores que al aire acondicionado. Pero mientras le hablaba, el ventilador se movía de un lado a otro, como diciéndome que no.

Yo no quería pelearme con el ventilador. No le había hecho nada. No entendía su actitud. Me resigné a que no me iba a dar aire, pero quise quedar en buenos términos. Por eso lo abracé. Fue difícil porque se movía, no quería que lo abrazara. Pero lo abracé igual. Y con el abrazo toqué algo, no sé si un botón o su alma, que lo hizo cambiar de actitud. Frenó su movimiento negativo y me ofreció su aire.

Desde entonces es mi ventilador favorito y un fiel compañero.

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26 Sep 2010

Lluvia de electrodomésticos

Como estaba previsto, se nubló. El servicio meteorológico indicaba precipitaciones para esa tarde. La gente había salido preparada. Muchos llevaban paraguas, otros sobretodos. Un tercer grupo planeaba desafiar a la lluvia con su coraje.

Sin embargo, los meteorólogos no habían aclarado qué clase de precipitaciones predecían. La gente se sorprendió al ver que, en vez de agua, del cielo caían televisores, microondas, heladeras, hornos, multiprocesadoras, minicomponentes, tostadoras, teléfonos, sandwicheras y otros artículos para el hogar.

Al ver lo que ocurría, los peatones se protegieron para evitar que sus cabezas fueran impactadas por los obsequios que, misteriosamente, el cielo les estaba ofreciendo. Se colocaron bajo balcones y zaguanes. Por suerte, el viento no era lo suficientemente fuerte como para trasladar los electrodomésticos que se movían verticalmente y no hubo que lamentar víctimas.

La lluvia duró pocos minutos. Cuando paró, la gente empezó a salir de los lugares donde se había protegido. Todos querían llevarse algún electrodoméstico como recuerdo del extraño suceso. En menos de una hora las calles, que habían quedado tapizadas de artículos, fueron limpiadas por sus habitantes.

Pero todos se llevaron un chasco. Cuando quisieron utilizar sus nuevos aparatos, se encontraron con que el impacto contra el duro cemento de la ciudad los había inutilizado.

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14 Sep 2010

Silencio de radio

Rocco era el conductor de un programa que ocupaba la franja de segunda mañana en la radio AM más popular. Tenía un estilo que lo distinguía de todos los otros programas con el mismo contenido que iban en ese horario. Por eso era muy escuchado.

Su técnica radial era hija de la televisión. En sus comienzos visuales, las entrevistas que realizaba incluían planos de su cara en pose de estar escuchando al entrevistado. Esa apariencia le daba un aire del que carecían casi todos los otros periodistas, a quienes se los notaba más preocupados por sus preguntas que por las respuestas que pudieran obtener.

Al pasar a la radio, Rocco debió adaptar el estilo. Optó por hacer sonidos guturales mientras sus entrevistados hablaban. De este modo podía quedar como que escuchaba atentamente.

Durante un tiempo, el programa de Rocco fue novedoso. Más tarde su estilo empezó a cansar a la audiencia, que se empezó a volcar a los competidores. Ante la baja en los niveles de público, en la radio buscaron las posibles causas del cambio de actitud. Se realizó un estudio de mercado. La conclusión fue que el público estaba cansado del estilo de Rocco, y que se prefería algo más sencillo.

Pero la radio le había hecho un contrato de cinco años, y no era fácil dar marcha atrás sin pagar una indemnización demasiado elevada. Entonces se optó por contratar un asesor de imagen como parte del equipo de producción. El asesor, Evan, tenía como objetivo adecuar a Rocco a las exigencias del público, de manera que los niveles de audiencia volvieran a ser lo que habían sido.

Evan se dio cuenta de que el problema eran las costumbres irritantes de Rocco, y procedió a desactivarlas. Primero le pidió que dejara de hacer ruidos guturales durante las entrevistas. Rocco no quería dejar de lado su marca registrada, pero accedió a probarlo durante una semana. En esos días se detectó un leve ascenso de la audiencia, y a su pesar Rocco se tuvo que despedir de los ruidos.

A continuación, Evan consideró que la voz de Rocco era también irritante. La orden fue que limitara sus intervenciones al mínimo. Que dejara hablar a sus entrevistados. Rocco se negó rotundamente, pero los directivos de la radio respaldaron a Evan y le exigieron que obedeciera.

Pero Rocco no tenía interés en disminuir su participación en su propio programa, y optó por una huelga de sonido. Decidió que iba a presentarse en el estudio, pero no iba a hablar. Los entrevistados podían hablar solos, no le importaba.

Así se dio. El programa se quedó sin conductor, porque los otros locutores y periodistas de la radio se solidarizaron con Rocco. La producción eligió poner al aire a los distintos entrevistados para que hicieran monólogos. Esta decisión no afectaba la esencia del contenido del programa, que era dejar decir a los entrevistados lo que tuvieran para comunicar.

Para sorpresa de todos, el nivel de audiencia del programa no dejó de subir. Evan estaba contento por la nueva reivindicación y decidió continuar su depuración. Realizó más estudios de mercado y determinó que la audiencia tampoco tenía muchas ganas de escuchar a los entrevistados. Pero como tenía menos ganas de apagar la radio, lo hacían. Razonó Evan que un programa de entrevistas sin conductor ni invitado era un concepto atractivo para la audiencia. La producción del programa se opuso a tal cambio, que sí alteraría la esencia, pero los directivos de la radio otra vez apoyaron a Evan. En esta ocasión, además de contar con el sustento de dos aciertos, su idea podía ahorrar muchos costos a la empresa.

Se lanzó entonces el nuevo formato del programa, que consistía en cuatro horas de silencio, sólo interrumpido por varias tandas publicitarias y el top de la hora. Una vez más el público respondió con entusiasmo, y el encendido de la radio se disparó nuevamente. La audiencia estaba encantada con un programa de radio que no tuviera locutores desagradables ni entrevistas tendenciosas, y esa novedad fue muy valorada. El programa silencioso pasó a ser lo más escuchado de toda la radio.

Rápidamente las otras radios salieron a competir, y en cuestión de semanas todo el espectro radial se llenó de silencio. Algunas personas cambiaban de radio cuando aparecían las tandas publicitarias, y por eso el ruido de los avisos disminuyó rápidamente. De repente, la publicidad radial consistía en susurros, cada vez menos audibles, sobre distintas marcas comerciales. Pronto los susurros fueron escasamente diferenciables del silencio de los programas.

De esta manera, la radio se convirtió en un medio que llevó paz a la sociedad. Los conductores de taxis se volvieron más calmos. Los oficinistas dejaron de lado los nervios. Los comerciantes comenzaron a transmitir tranquilidad a los clientes que entraban a sus negocios.

Desde entonces, las radios compiten por ser la más silenciosa. Colocan avisos en la vía pública con slogans como “nuestra radio trae a su casa el mejor silencio”. Diferentes segmentos de la sociedad preferían el silencio de distintas radios. Algunas emisoras que ocasionalmente trataban de romper la monotonía con programación sonora eran recibidas con rechazo y no podían sostenerse en el aire más que algunos meses.

La industria de la radio cambió completamente. El público seguía utilizando los aparatos, con lo cual las radios tenían encendido. Los anunciantes no querían perder espacio y continuaban pautando comerciales sin audio. El personal artístico fue dado de baja, los estudios alquilados y sólo quedaron las salas de control, donde ingenieros de sonido mantenían su atención en que la emisora tuviera un silencio parejo.

Desde entonces lo único que escucha por radio es alguna rara conversación mantenida en el control que se cuela en el aire y por un instante interrumpe el eterno silencio.

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11 Sep 2010

Burbujas

La burbuja me elevó por los aires, hasta que alcancé una altura tal que podía ver el mundo desde una posición de privilegio. Flotaba por sobre la realidad de los demás, atendiendo sólo las necesidades de mi burbuja.

Hasta que, de un momento a otro, la burbuja se rompió. Ocurrió de repente, como una burbuja que se rompe. Entonces empecé a caer.

Vi con temor cómo el mundo se acercaba cada vez más hacia mí. Pero, en realidad, sabía que era yo el que se acercaba al mundo y, lo que era más preocupante, al suelo.

Empecé a desesperarme. En pocos instantes chocaría contra la realidad, y el impacto prometía ser duro. No tenía, sin embargo, muchas alternativas diferentes de esperar que la caída se produjera sobre una superficie blanda, que mitigara el golpe y funcionara como adaptación al nuevo ámbito.

Pero a medida que me acercaba al suelo, vi que desde la superficie frotaban muchas burbujas frescas que se elevaban hacia el cielo, tal como había ocurrido con la mía. Aunque casi todas estaban habitadas, pude ver que algunas estaban disponibles.

De pronto, una fortuita corriente de aire me desvió del recorrido inexorable que llevaba, y pasé cerca de una burbuja libre. Con gran esfuerzo me aferré a ella sin romperla. Suavemente pude entrar, y a partir de ese momento mi caída dio lugar a un nuevo ascenso, en una burbuja que resultó ser más grande y confortable que la anterior.

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8 Sep 2010
Caídas Del año:

Doce hipótesis sobre el Universo

1. El Universo existe dentro de una burbuja en la espuma del mar. Las otras burbujas no contienen universo alguno, y sólo alguien con gran manejo de la sutileza puede distinguir la burbuja universal de las otras.

2. El Universo nos engaña haciéndose parecer más complejo que lo que realmente es. No porque quiera hacerse el difícil sino para divertirse. Esto implica una conciencia universal, y también un sentido del humor poco desarrollado. Por lo tanto, debe tratarse de un Universo joven.

3. Existe un universo en cada uña de cada dedo de cada animal. Aquellos que tienen más de una uña por dedo contienen más universos que los demás. Cuando un animal muere, las uñas que crecen son en realidad los universos que quieren liberarse.

4. Las moscas, que andan por todos lados sin preocuparse por la higiene, cada tanto recogen por ahí algún universo perdido y lo diseminan por otra parte.

5. El Universo se siente grande y solo. Deambula por el Cosmos buscando una Universa para unirse a ella. Cuando la encuentre, todas las injusticias se corregirán.

6. Cuando cada persona, y cada animal, toma una decisión, se genera un nuevo universo por cada alternativa posible. Estos universos difieren sólo en esa decisión y sus consecuencias. La proliferación descontrolada de universos provoca en el Cosmos una crisis habitacional.

7. El Universo en realidad no existe, y la existencia en sí misma es sólo parte de la imaginación de un ser que nunca existió.

8. Si un universo colapsa sobre sí mismo, y no hay nadie que lo presencie, no hace ruido, porque el sonido no se propaga fuera de un universo.

9. Si se quisiera comprar el Universo no alcanzaría con todo el dinero existente, porque el valor de ese dinero es sólo una parte del valor total del Universo.

10. El Universo es esférico, pero sólo si se lo mira desde afuera.

11. Existen grandes rivalidades entre universos cercanos, lo cual lleva a confrontaciones en las que el tamaño es crucial. Es por eso que casi todos los universos tienden a expandirse.

12. Existe una infinidad de universos, todos desconectados entre sí y exactamente iguales.

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29 Aug 2010

Llovió y no paró

Por algún extraño cambio en el ciclo del agua, un día se largó a llover y no paró más. Al principio nadie se dio cuenta de que se había producido un cambio permanente, pero a medida que transcurrieron los días la lluvia fue el tema de conversación obligado: cómo podía ser que no parara, cuándo iba a salir el sol, a quién le gustaba ver caer el agua, a quién lo había agarrado en la calle en un momento inoportuno.

Empezaron a pasar las semanas. Quienes estaban convencidos de que el calentamiento global iba a causar graves alteraciones meteorológicas se vieron vindicados. Algunos grupos científicos se lanzaron a investigar por qué se daba ese fenómeno meteorológico. Encontraron que el ciclo del agua se seguía cumpliendo. El agua se evaporaba, precipitaba y se volvía a evaporar. Pero, por alguna razón, la lluvia no alcanzaba a agotar el agua evaporada disponible antes que se evaporara más. En un planeta como la Tierra, con 70% de la superficie cubierta por agua, era muy lógico que esto ocurriera. El sistema era estable. Los científicos comenzaron entonces a trabajar en el misterio de por qué antes el ciclo no funcionaba del mismo modo.

A medida que pasaron los meses, la gente se acostumbró a usar paraguas todo el tiempo. El trabajo de los meteorólogos se había vuelto muy fácil, y por lo tanto muy poco valioso. Nadie los necesitaba para saber que iba a seguir lloviendo. Por eso algunos predecían que iba a parar. Pensaban que era posible, y tenían la idea de que el que acertara el momento sería recompensado por la sociedad. Algo similar ocurrió con la industria del juego. Muchos comenzaron a apostar por una fecha en particular para que dejara de llover. Nadie ganó dinero con esas apuestas, excepto las casas que las aceptaban.

A veces la lluvia se reducía a una simple garúa. Parecía que iba a parar en cualquier momento. A veces llovía y al mismo tiempo había sol, por alguna combinación entre los huecos de las nubes y el ángulo solar. Pero nunca terminaba de parar, siempre la intensidad de la lluvia volvía a incrementarse.

Los sistemas de prevención de inundaciones de las distintas ciudades del mundo empezaron a mostrar sus falencias. Casi todos tuvieron que ser reforzados, en lo que se volvió prioridad para todos los gobiernos. No faltaron ideas ambiciosas para lograr que dejara de llover. Algunos propusieron techar las ciudades, de modo que se pudiera caminar sin mojarse. La ya poderosa industria de los paraguas se opuso a esa medida. Hubo también algunas ideas de colocar parasoles en órbita, de modo que llegara menos luz solar a la superficie de la Tierra, y así el proceso de evaporación del agua se viera demorado. Pero los costos eran demasiado altos como para que se pudiera llegar más allá de las pruebas piloto de ese proyecto.

A medida que pasaron los años, empezaron a surgir rumores sobre remotos lugares en los que no llovía. La gente adinerada viajaba para encontrar un mundo que pertenecía al pasado. En algunos casos se decepcionaban porque se trataba de mitos. Otros volvían con historias de haber permanecido secos y al aire libre sin usar paraguas. Lo describían como una experiencia exótica, porque ya todos estaban acostumbrados a la vida con lluvia.

Con el paso de las generaciones, se fueron dando algunos cambios en la vida terrestre. Las plantas extendieron su superficie verde, para poder captar mejor la escasa luz solar que llegaba a ellas. Los animales herbívoros, gracias a eso, tuvieron más nutrición y se reprodujeron con más frecuencia. De ese modo, los carnívoros pudieron alimentarse más seguido y también se reprodujeron más.

No ocurrió lo mismo con el hombre. La eficiencia de los campos, a pesar de las abundantes lluvias, se redujo por la menor cantidad de luz. Algunos intentaron cubrir la diferencia con luz artificial, pero el costo repercutió de todos modos en su eficiencia.

La alimentación humana, entonces, se vio en problemas. Los precios de la comida subieron considerablemente. Mucha gente elegía cultivar sus propios alimentos. Otros, sobre todo los que no tenían jardín en sus casas, adquirieron la costumbre de salir a cazar, aprovechando la abundancia de animales.

De todos modos, la solución que encontró la mayor parte de la población mundial fue reducir su número. Más personas optaron por utilizar anticonceptivos. Aparecieron campañas mundiales para que la gente tuviera menos hijos. De este modo, luego de algunos años hubo menos personas para alimentar, y después de un par de generaciones más la situación se pudo estabilizar.

Poco a poco, la humanidad olvidó la época en la que paraba de llover y dejó de añorarla. Pero a algunos la idea les resultaba atractiva, y soñaban con que algún día la lluvia se detuviera por completo para poder vivir en un mundo más agradable. Otros, en cambio, creían que el concepto era absurdo. Citaban los estudios científicos que establecían con claridad que el ciclo del agua no podía haber sido nunca distinto. Se dedicaron a promover la aceptación del mundo como era, sin dar crédito a los mitos que decían que en una época remota había existido el clima seco.

La lluvia nunca paró. Llegó un momento en el que no quedaba nadie que hubiera conocido la época en la que a veces no llovía. Al ser permanente, se fue perdiendo la palabra “lluvia” de los idiomas. En algunos de ellos fue reemplazada por una palabra nueva que determinaba los momentos en los que, según ciertas personas, muchos siglos atrás no llovía.

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27 Aug 2010

Ningún pibe nace chorro

Ningún pibe nace chorro. Sin embargo, todos los chorros nacen pibes. Puede verse entonces cómo ambos grupos cruzan sus destinos en algún momento. No se puede decir que un pibe cualquiera sea chorro, pero sí se puede establecer fehacientemente que todo chorro es o fue pibe.

Algunos chorros precoces son pibes todavía, algunos pibes no chorros están destinados a convertirse en adultos chorros. Sin embargo, ningún pibe nace adulto. Sería problemático además de contradictorio.

Es posible afirmar que ningún adulto nace chorro, y también que ningún chorro nace adulto. Está fuera de toda duda. Sin embargo, la mayoría de los chorros son adultos, otros lo serán.

Si un adulto chorro procrea, su hijo nacerá pibe pero no chorro ni adulto. Podrá, no obstante, convertirse en cualquiera de los dos. La sociedad facilita esta clase de metamorfosis.

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25 Aug 2010
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