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	<title>Nicolás Di Candia &#187; 2010</title>
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	<description>Obra incompleta</description>
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		<title>La cara acorde</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:12:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Marisol amaba su nombre, lo consideraba luminoso, brillante, alegre, optimista y dicharachero. El problema era con su cara, que en su opinión no estaba a la altura de Marisol. Era cara de Gertrudis. Ella quería tener cara de Marisol, y se preguntaba por qué no podía. Veía a sus amigas y las envidiaba. Celia tenía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marisol amaba su nombre, lo consideraba luminoso, brillante, alegre, optimista y dicharachero. El problema era con su cara, que en su opinión no estaba a la altura de Marisol. Era cara de Gertrudis. Ella quería tener cara de Marisol, y se preguntaba por qué no podía.</p>
<p>Veía a sus amigas y las envidiaba. Celia tenía cara de Celia. Rita tenía cara de Rita. La otra Marisol tenía cara de Marisol. Úrsula tenía cara de Úrsula. Mabel no, Mabel tenía cara de Juan Carlos, pero eso iba muy bien con la personalidad de Mabel.</p>
<p>Marisol admiraba profundamente la capacidad de su hermano Ricardo, que podía poner cara de Alberto, Jorge y Horacio según fuera necesario. A veces, incluso, ponía cara de Jesús y se ganaba el respeto de todos.</p>
<p>Cada vez que viajaba en taxi, Marisol se decepcionaba. Los permisos que se exhibían en el asiento trasero siempre traían una foto del conductor y su nombre completo, y siempre la foto correspondía al menos a uno de los dos nombres. Habitualmente viajar en taxi la estresaba.</p>
<p>Marisol se preguntaba por qué ella no podía ser como los demás. Ella sólo tenía su cara de Gertrudis inmodificable. Salvo cuando se sacaba fotos. En las fotos salía con cara de Amelia. Por eso no le gustaba sacarse fotos, sentía que no reflejaban su verdadero ser.</p>
<p>Todo esto provocó en Marisol un problema de identidad. A veces sentía la necesidad de asumir el nombre Gertrudis para que la gente confiara en ella. Para evitar parecer que se hacía pasar por otra, debía hacerse pasar por otra. Entonces se vio haciendo una cantidad de actividades propias no de Marisol sino de Gertrudis, como llamar a las autoridades cuando los vecinos hacían ruido, tomar sólo agua mineral o tejer pulóveres rojos. No le gustaba usar pulóveres, no iban con su concepto de Marisol, pero los usaba cuando asumía el papel de Gertrudis, lo cual ocurría cada vez más seguido.</p>
<p>Sus amigas de siempre la conocían por Marisol, pero cada vez conocía más gente que la llamaba Gertrudis. Llegó un momento en el que se dio cuenta de que sólo usaba su nombre verdadero en ocasiones en las que tenía que mostrar el documento de identidad, por ejemplo cuando pagaba con tarjeta. A veces, algún conocido que estaba cerca y veía la tarjeta con el nombre de Marisol, la ponía en aprietos al preguntarle por qué figuraba eso en lugar de Gertrudis. Habitualmente, por toda respuesta, Marisol salía corriendo.</p>
<p>Marisol estaba cansada de la doble vida en la que cada vez se hundía más. Para evitar estos sobresaltos, se veía forzada a mantener grupos separados, y se sentía dividida. Estaba entre Marisol y Gertrudis, no quería ser dos personas. Quería ser una sola. Prefería ser Marisol, pero estaba llegando al punto de conformarse con ser una tercera.</p>
<p>Por eso se alegró mucho cuando vio el aviso de una clínica que ofrecía un sistema para cambiar la cara. Estaba impresa la foto de un señor de guardapolvo blanco que parecía extranjero. Tenía cara de Gordon, y cuando Marisol se acercó comprobó que, efectivamente, se trataba del doctor Bob Gordon. Entonces le pareció que la clínica tenía gente confiable.</p>
<p>Ella nunca lo supo, pero fue tanta su alegría que por un momento puso cara de Sabrina.</p>
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		<title>Cambio de cara</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:12:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[―Doctor, quiero tener otra cara. El médico le preguntó si estaba segura. Marisol contestó que sí, que necesitaba un cambio profundo en su apariencia. Quería cachetes más pronunciados, nariz menos puntiaguda, ojos de otro color, labios que hicieran sentir su presencia, un poco de mentón y dos o tres dedos menos de frente. Cuando Marisol [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>―Doctor, quiero tener otra cara.</p>
<p>El médico le preguntó si estaba segura. Marisol contestó que sí, que necesitaba un cambio profundo en su apariencia. Quería cachetes más pronunciados, nariz menos puntiaguda, ojos de otro color, labios que hicieran sentir su presencia, un poco de mentón y dos o tres dedos menos de frente.</p>
<p>Cuando Marisol dio el visto bueno al presupuesto, pasó al quirófano para hacerse la operación en el acto. El médico quería darle turno para la semana siguiente, pero Marisol no quería esperar.<br />
El equipo de cirujanos plásticos del centro médico se encargó de cambiar la cara de Marisol. Cada especialista modeló una parte distinta del rostro. La piel que sobraba de un sector era trasplantada a otro. Realizaron un trabajo impecable en las seis horas que duró el procedimiento.</p>
<p>Cuando Marisol se despertó, su cara estaba cubierta por una venda. Se la sacó luego de recibir la autorización correspondiente. Pidió un espejo para verse. Estaba irreconocible. Por eso no se reconoció. Tardó un rato en acostumbrarse, pero quedó conforme con su nueva cara.</p>
<p>Cuando recibió el alta definitiva, se encaminó hacia la salida. Pero antes tenía que pagar. Fue a la caja y presentó el presupuesto que le había pasado el médico, junto a su tarjeta de crédito. La cajera le pidió una identificación, y Marisol le dio la cédula. Pero la cajera no la reconoció, y sospechó que la tarjeta era robada. Marisol intentó darle otros documentos donde pudiera comprobarse su identidad, pero en ninguno de ellos constaba su cara actual.</p>
<p>La cajera no aceptó la tarjeta y se produjo una fuerte discusión que derivó en un llamado a la policía. Marisol fue detenida por fraude comercial. Llamó entonces a algunos amigos para que la fueran a buscar y le hicieran el favor de pagarle la fianza. Pero uno a uno, cuando llegaban, no la reconocían. Y como su voz todavía estaba tomada por los antibióticos, tampoco podían saber quién era al hablar con ella. Marisol, entonces, quedó tras las rejas, presa de su nueva cara.</p>
<p>Se mantuvo detenida hasta que la policía se tomó el trabajo de comparar sus huellas digitales con las que tenían archivadas. Recién entonces le creyeron la historia del cambio de rostro. La liberaron, pero con la condición de que pagara la deuda con el centro médico.</p>
<p>Marisol, entonces, volvió a la caja con su tarjeta y con el único documento actualizado que acreditaba su identidad: la foto del prontuario.</p>
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		<title>Diosdado</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 15:12:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gran porte]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Dios no juega a los dados con el Universo&#8221; Albert Einstein Dios creó el Universo, y también los dados. Creó dos de cada uno, ambos exactamente iguales. Después notó que tirar los dados no surtía ningún efecto. Entonces tuvo que crear la gravedad. Le gustó tanto, que decidió dotar de ella a uno de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">&#8220;Dios no juega a los dados con el Universo&#8221;<br />
<em>Albert Einstein</em></p>
<p>Dios creó el Universo, y también los dados. Creó dos de cada uno, ambos exactamente iguales. Después notó que tirar los dados no surtía ningún efecto. Entonces tuvo que crear la gravedad. Le gustó tanto, que decidió dotar de ella a uno de los universos. El otro quedó como universo de control.</p>
<p>Dios decidió que ese universo sería experimental. Quiso usar los dados para tomar decisiones sobre cómo marcharían las cosas. Para que las caras tuvieran diferencias, creó los números. Para lograrlos, debió crear la matemática, y le gustó mucho más que la gravedad. Entonces la incorporó al universo y la integró a su anterior invento. Dio a la gravedad un valor, insuficiente para detener su eterna expansión, pero capaz de armar interesantes combinaciones de materia.</p>
<p>Dios comparó sus creaciones. Uno de los universos era estático, predecible y monótono. El otro también era predecible, porque tenía orden, pero pasaban cosas. O, mejor dicho, se podía predecir que iban a pasar cosas. Además, la idea de la expansión estaba muy bien, porque permitía ampliar los límites del universo constantemente. Dios había inventado sin querer la innovación permanente. En cuanto a los dados, eran mucho más simples que los universos, pero eran capaces de contenerse en sí mismos sin ningún tipo de intervención divina. Entonces Dios vio que lo que había hecho era bueno.</p>
<p>A pesar de todas las creaciones que venía haciendo, todavía no había usado los dados. Determinó que tenían que tener seis caras cada uno, y colocó los primeros seis números recién creados en ellas. Así, cuando los tirara, iba a quedar del lado de arriba uno de ellos (Dios ya había creado el eje Y). No había creado la representación gráfica de los números, por lo que tuvo que usar puntos para representar cada uno de ellos. Es por eso que los dados, aún hoy, tienen puntos.</p>
<p>En base al número que saliera, Dios tomaría una serie de decisiones predeterminadas. Podía repetir la acción una cantidad infinita de veces para decidir cualquier cosa. Pero se encontró con un problema: los dados siempre daban el mismo número. Dios comprendió entonces que debía crear el azar. Esto daba un elemento de incertidumbre, que era exactamente lo que quería, y hacía que su omnisciencia valiera realmente la pena. Una vez creado el azar, los dados empezaron a dar resultados distintos.</p>
<p>Aplicó los resultados de los dados a las distribuciones de galaxias, nebulosas, sistemas solares y civilizaciones por todo el Universo. Luego comparó ambos universos. Y vio Dios que el experimental era mucho más interesante. Entonces Dios comprendió que jugar a los dados con el Universo era bueno.</p>
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		<title>Rebeldía adolescente</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 15:12:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El rincón sensible]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando estaba por ser adolescente me contaron más o menos lo que se venía: una transición hacia ser adulto que involucraba rebeldía. Y ser adulto, la verdad, no me hacía mucha gracia. Más curiosidad me daba el tema de la rebeldía. Empecé a esperar a ver cuándo me iba a dar por rebelarme. Pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando estaba por ser adolescente me contaron más o menos lo que se venía: una transición hacia ser adulto que involucraba rebeldía. Y ser adulto, la verdad, no me hacía mucha gracia. Más curiosidad me daba el tema de la rebeldía. Empecé a esperar a ver cuándo me iba a dar por rebelarme. Pero no llegaba.</p>
<p>Yo tenía actitudes rebeldes, sí, pero no eran muy distintas de las que había tenido siempre. No me interesaba ser rebelde. Veía a los demás, que a veces tenían esa clase de actitudes, y me provocaba cierto rechazo. No me parecía razonable. Y varias veces ni siquiera era rebelión en serio, siempre hubo muchos que seguían a la corriente y pensaban que se estaban rebelando.</p>
<p>Así que se puede decir que me rebelé contra la gente de mi edad, porque me resistí a ser como ellos. En realidad, me resistí a no ser como yo. No tenía ganas de ser distinto, sino de seguir siendo el que era. Por eso trataba de conservarlo.</p>
<p>Con el tiempo me di cuenta de que mi rebeldía consistía en eso: resistir los cambios y el paso del tiempo. Mi rebeldía, en fin, fue contra la adolescencia.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Frebeldia-adolescente%2F&amp;title=Rebeld%C3%ADa%20adolescente" id="wpa2a_8"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Cinta transportadora</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 15:12:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Caídas]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Estaba subiendo la escalera mecánica del shopping del Abasto hacia el segundo piso, donde está el patio de comidas. A la derecha no hay nada, sólo un gran espacio vacío que termina en el subsuelo. Esa escalera da a un abismo. Mientras subía miré hacia abajo, y me pareció ver a lo lejos a alguien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba subiendo la escalera mecánica del shopping del Abasto hacia el segundo piso, donde está el patio de comidas. A la derecha no hay nada, sólo un gran espacio vacío que termina en el subsuelo. Esa escalera da a un abismo.</p>
<p>Mientras subía miré hacia abajo, y me pareció ver a lo lejos a alguien que conocía. Me asomé sobre la cinta que hace de apoyamanos, pero mi entusiasmo fue tanto que perdí el equilibrio y me pasé para el otro lado.</p>
<p>Pero no caí, porque en un movimiento rápido logré sujetarme de la misma cinta. Me agarré con la mano derecha. Al estar funcionando la escalera, seguí subiendo mientras colgaba.</p>
<p>El problema apareció cuando llegué al final. No podía volver al otro lado, porque tenía que concentrar mi atención en apoyar alternadamente cada mano sobre la cinta para no caerme.</p>
<p>Mantuve ese movimiento durante unos minutos. Apenas se dio el principio de caída, la gente que estaba en el bar del subsuelo salió corriendo, como para que no la impactara. Si se iba a morir alguien, que fuera yo solo, razonaron. Y razonaron bastante bien.</p>
<p>Los guardias del shopping me gritaron que aguantara, porque estaban llamando a los bomberos. Yo más o menos podía sostenerme. Me ayudaba el hecho de que, al cambiar de manos, ambas lograban descansar a su tiempo.</p>
<p>En un momento llegaron los bomberos, y colocaron una cama elástica en el subsuelo, justo bajo el lugar donde me encontraba. La idea era que me dejara caer. Todos mis instintos me llevaban a no tirarme, debía juntar coraje para hacerlo, porque estaba muy claro que era lo mejor que podía pasar. Por suerte, no había una urgencia tan grande, no estaba en el medio de un incendio.</p>
<p>Cuando me concentraba para tirarme, llegó el personal de seguridad, que ignoraba el arribo de los bomberos. Estaban dispuestos a rescatarme. Para eso activaron la parada de emergencia de la escalera.</p>
<p>La cinta se detuvo. Mi mano izquierda, que era la que estaba apoyada en ese momento, se vio sorprendida. Entonces me deslicé a toda velocidad por la cinta, generando tanto calor que me quemé la mano. La levanté y pegué un grito. Error: caí al vacío. Y como me había deslizado, fue justo al lado de la cama elástica.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fcinta-transportadora%2F&amp;title=Cinta%20transportadora" id="wpa2a_10"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>El salmón rebelde</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 15:12:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropomorfismos]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[El cardumen de salmones se alejaba del mar a través de un río. Todos nadaban contra la corriente, haciendo un esfuerzo extraordinario para resistir el empuje del agua que los quería devolver al mar. Existían poderosas razones para esa conducta, aunque ningún salmón estaba enterado de ellas. Sólo seguían la costumbre heredada de sus antepasados. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El cardumen de salmones se alejaba del mar a través de un río. Todos nadaban contra la corriente, haciendo un esfuerzo extraordinario para resistir el empuje del agua que los quería devolver al mar. Existían poderosas razones para esa conducta, aunque ningún salmón estaba enterado de ellas. Sólo seguían la costumbre heredada de sus antepasados.</p>
<p>Pero uno era diferente. No quería hacer las cosas sólo porque todos las hacían, sino que tenía ganas de valerse por sí mismo. Para él era importante reafirmar su identidad y mostrar que no se dejaba manejar por las convenciones sociales injustificadas.</p>
<p>Quería diferenciarse de los demás salmones, a quienes veía como simples criaturas sin capacidad de análisis, con destinos tan mundanos como sus orígenes. La manera que encontró fue nadar para el otro lado. Se dio cuenta de que, a veces, para ir contra la corriente es necesario seguir la corriente.</p>
<p>Así, el salmón comenzó una ruta a contramano de los otros miembros de su especie, que lo trataban de empujar para que siguiera su misma dirección. Pero no lo lograban, porque él resistía los embates de los demás con la ayuda del agua. De esta manera, aquel salmón iba hacia el mar cuando los demás se alejaban, y se adentraba en los ríos cuando todos disfrutaban del agua salada.</p>
<p>Entre la comunidad se hizo conocido sin mucho esfuerzo, porque era el único salmón que no se apegaba a las reglas sociales. De esta manera lograba sentirse diferente. Sabía que muchos lo admiraban por su coraje, mientras otros lo criticaban por su desfachatez. Encontraba gran aceptación entre los salmones más jóvenes. Sin embargo, casi ninguno intentaba seguir su ejemplo. Los pocos que lo hacían, tarde o temprano terminaban arrepentidos y veían el valor de la costumbre general de nadar contra la corriente.</p>
<p>El salmón rebelde, entonces, era el único que iba en contra. Estaba conforme, no le interesaba tener seguidores, ni ser el líder de una nueva moda. Sólo quería ser él mismo. No quería ser un salmón más.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fel-salmon-rebelde%2F&amp;title=El%20salm%C3%B3n%20rebelde" id="wpa2a_12"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Me tragó la tarjeta</title>
		<link>http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/me-trago-la-tarjeta/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 15:12:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[Pop!]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[En general, en los supermercados, trato de evitar las cajas que son operadas por hombres. Por alguna razón, encuentro que las mujeres suelen hacer mejor ese trabajo. Le ponen más ganas, son más prolijas. No sé por qué, pero cuando voy al supermercado no es para conocer el origen de las costumbres. Mi prioridad es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En general, en los supermercados, trato de evitar las cajas que son operadas por hombres. Por alguna razón, encuentro que las mujeres suelen hacer mejor ese trabajo. Le ponen más ganas, son más prolijas. No sé por qué, pero cuando voy al supermercado no es para conocer el origen de las costumbres. Mi prioridad es hacer rápido.</p>
<p>Ese día me atendió un cajero hombre. A veces no es posible encontrar una mujer. Ocurre seguido que las cajas atendidas por hombres tienen menos cola. Y a veces vale la pena ir a ésas, porque por más que atienda un hombre uno sale del supermercado antes.</p>
<p>Debo admitir que no era un supermercado de los que mejor se preocupan por atender al cliente. Pero era el más barato, entonces algunos de los problemas se le perdonan. De todos modos, es medio exasperante que haya muchas cajas cerradas, que no funcionen las cintas transportadoras, o que no tengan posnet en todas las cajas. Es cierto que hay gente que paga en efectivo, pero no creo que sean muchos los que hacen compras grandes y pagan con parva de billetes.</p>
<p>En este caso, el posnet del sector estaba en otra caja. Cuando le presenté la tarjeta para pagarle, el cajero pegó un grito para que se lo trajeran. Desde otra caja le gritaron que lo estaban usando, entonces me dijo que esperara un momento. Acepté, y me dediqué a guardar las cosas en las bolsas.</p>
<p>En un momento miré al cajero y me encontré con que, mientras esperaba, estaba chupando mi tarjeta. Se la pasaba por los labios y la lengua. No me gustó lo que hacía, pero no sabía cuál era la etiqueta en estos casos. No tenía ganas de ponerme a discutir con el tipo. Se me ocurrió decirle que no era muy sanitario lo que hacia, pero pensé que lo más probable era que lo supiera y no le importara.</p>
<p>Decidí, de todos modos, que era pertinente decirle que me estaba babeando toda la tarjeta. Pero ya era tarde. Cuando me quise acordar, se la había introducido en la boca y se la había tragado.</p>
<p>Esto causó varios inconvenientes. Llamé rápido al personal de control de cajas para decirles lo que había pasado. Tenía miedo de que se asfixiara. En seguida llamaron al departamento médico, pero no se la pudieron hacer escupir. Ya había hecho un trayecto demasiado largo en el aparato digestivo, estaba a merced de los jugos gástricos. Pero iba a sobrevivir. Eso era lo importante.</p>
<p>Pude pasar a lo menos importante, que era pagar la mercadería. El problema era que ya no tenía la tarjeta, por culpa de la acción del cajero. Tampoco tenía efectivo, ni otra tarjeta. Así que, en atención al inconveniente que me habían causado, me dieron un vale para pagar otro día, cuando pudiera. También me dijeron que me iban a devolver el importe de la reposición.</p>
<p>Me fui del supermercado y tuve que llamar al banco para que me la volvieran a emitir. Cuando me preguntaron qué había pasado, les dije “el cajero me tragó la tarjeta”. Pero me entendieron otra cosa, así que les tuve que explicar todo esto.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fme-trago-la-tarjeta%2F&amp;title=Me%20trag%C3%B3%20la%20tarjeta" id="wpa2a_14"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Domine el pánico</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 15:12:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En caso de una emergencia, lo más importante es mantener la calma. Dejarse llevar por el primer impulso puede ser fatal. Cada decisión que usted tome puede significar una muerte horrible, por lo tanto es necesario tomar las decisiones correctas. Y para eso es necesario no entrar en pánico. Es necesario tener la cabeza clara. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En caso de una emergencia, lo más importante es mantener la calma. Dejarse llevar por el primer impulso puede ser fatal. Cada decisión que usted tome puede significar una muerte horrible, por lo tanto es necesario tomar las decisiones correctas. Y para eso es necesario no entrar en pánico.</p>
<p>Es necesario tener la cabeza clara. Piense bien cada paso. No corra, pero salga rápido. Tenga en cuenta que cualquier movimiento en falso puede terminar, por ejemplo, en que usted sea quemado vivo. Entonces vaya con calma hacia la salida de emergencia. Pero no con demasiada calma. Esto también puede ser fatal. Necesitará la cantidad justa de calma y de miedo, sin convertirse en pánico.</p>
<p>Siga las instrucciones del personal especializado. Ellos saben cómo evacuar. En ese caso usted deberá no pensar y seguirlo ciegamente, a menos que encuentre que el personal está interesado en que usted fallezca. En ese caso escápese, pero antes esté seguro de lo que hace.</p>
<p>Olvídese de sus pertenencias. Ninguna es más valiosa que su vida. En todo caso regrese más tarde, cuando el siniestro haya terminado, para recuperar lo que queda, si es que algo queda. Pero mientras exista el peligro mantenga sus prioridades firmes: debe salir de donde está. Debe hacerlo lo más rápido posible, pero no demasiado rápido. Tenga cuidado, mire por donde camina, porque si se llega a caer todo puede empeorar rápidamente. Si se llega a fracturar en un momento de evacuación es posible que sea la diferencia entre vivir y morir, por lo tanto es mejor caminar con cuidado. Recuerde la importancia de la prevención, aun en caso de emergencia.</p>
<p>Para darse ánimo, piense en el exterior. Visualice lo que será su vida cuando salga de la situación en la que se encuentra. Piense en momentos felices del futuro, en el oxígeno que respirará, en el alivio de sus familiares. Pero no pierda el foco en la evacuación, porque si no ese futuro corre grave peligro de no concretarse nunca.</p>
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		<title>Dios en el Infierno</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 15:12:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dios está en todas partes, por lo tanto Dios habita el Infierno. A pesar de todos los esfuerzos que hace la gente que quiere ser buena para poder pasar la eternidad en presencia de Dios, no se dan cuenta de que no tienen manera de estar en su ausencia. Tal vez por eso haya tanta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dios está en todas partes, por lo tanto Dios habita el Infierno. A pesar de todos los esfuerzos que hace la gente que quiere ser buena para poder pasar la eternidad en presencia de Dios, no se dan cuenta de que no tienen manera de estar en su ausencia. Tal vez por eso haya tanta maldad en el mundo.</p>
<p>Dios habita cada rincón del Infierno. Es, por lo tanto, sometido a tormentos, aunque no necesariamente sufre porque tiene la capacidad de aguantar sin dolor. Para eso es Dios. A veces, de todos modos, se decide a sufrir un poco, para comprender mejor a las almas condenadas. Dios nunca dejará de amarlas, por más que estén en el Infierno. Y aunque Dios es omnisapiente, eso no significa que no pueda ejercitar su misericordia. Si no estuviera en el Infierno, tal vez no se le ocurriría pensar en los condenados, y aunque sabría todo acerca de ellos, podría no tenerlos presentes.</p>
<p>A veces decide ejercer la misericordia y liberar a alguna de las almas. En el Infierno hay gran expectativa en torno a estas decisiones, que no son frecuentes. Muchos tratan de influir a Dios para que los traslade, y esa clase de apelaciones suele ser parte de la razón por la que están ahí.</p>
<p>En general, Dios libera a almas de gran coraje en el sufrir, que se arrepienten de sus pecados aunque sea tarde pero aceptan el castigo con hidalguía. La administración del Infierno protesta en esas ocasiones, pero no pueden hacer nada ante una decisión del Todopoderoso.</p>
<p>Dios, habitualmente, trata de mantenerse de incógnito. No es bueno que se sepa que está en el Infierno. Su presencia muchas veces causa desórdenes varios. Por eso se mantiene invisible ante las almas, para que puedan sufrir tranquilas. Pero, a veces, cuando se siente especialmente generoso, Dios decide dejarse ver. Durante un rato, las almas condenadas del Infierno pueden acceder al mismo placer que sus pares del cielo: la contemplación de la Divinidad.</p>
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		<title>Salida Rápida</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 15:12:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Cansado de los embotellamientos? Salida Rápida tiene la solución. Con sólo llamar a nuestra central e indicar su ubicación, nuestros helicópteros lo removerán del embotellamiento y lo llevarán volando a su casa. Sí, olvídese de las esperas innecesarias. Salida Rápida funciona para cualquier vehículo. Nuestros helicópteros engancharán las cuatro ruedas, para asegurar un traslado seguro. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cansado de los embotellamientos? Salida Rápida tiene la solución. Con sólo llamar a nuestra central e indicar su ubicación, nuestros helicópteros lo removerán del embotellamiento y lo llevarán volando a su casa.</p>
<p>Sí, olvídese de las esperas innecesarias. Salida Rápida funciona para cualquier vehículo. Nuestros helicópteros engancharán las cuatro ruedas, para asegurar un traslado seguro. Una vez fuera del área de tráfico pesado, lo depositaremos en su casa o en cualquier dirección que nos indique.</p>
<p>Salida Rápida funciona para cualquier tipo de camino: rutas, calles, autopistas<sup><a href="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/archives/salida-rapida/#footnote_0_511" id="identifier_0_511" class="footnote-link footnote-identifier-link" title="No v&aacute;lido en t&uacute;neles">1</a></sup>. La cuota mensual incluye cuatro traslados, que sirven también para casos de problemas mecánicos. ¿Se le quedó el auto? No hay problema, Salida Rápida es más práctico que esperar a la grúa.</p>
<p>Con Salida Rápida olvídese de las tediosas esperas para que se libere el tránsito. Hay lugares limitados por cada camino. Contrate Salida Rápida ahora y disfrute de su tiempo libre.</p>
<ol class="footnotes"><li id="footnote_0_511" class="footnote">No válido en túneles</li></ol><p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fsalida-rapida%2F&amp;title=Salida%20R%C3%A1pida" id="wpa2a_20"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Contramano</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 15:12:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El GPS me indicaba que doblara a la derecha. Pero la información estaba equivocada, la calle que me decía era contramano. Seguí derecho, dispuesto a doblar en la siguiente. Al GPS no le gustó, y exclamó “recalculando” con un tono de desaprobación. La siguiente calle era también contramano. Resolví esperar a la otra, que seguramente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El GPS me indicaba que doblara a la derecha. Pero la información estaba equivocada, la calle que me decía era contramano. Seguí derecho, dispuesto a doblar en la siguiente. Al GPS no le gustó, y exclamó “recalculando” con un tono de desaprobación.</p>
<p>La siguiente calle era también contramano. Resolví esperar a la otra, que seguramente era mano para la derecha. Pero no, era igual que las otras dos. Luego de maldecir mi suerte, tuve la tentación de meterme en contramano, justificando esa postura en que no podía ser que tres calles seguidas tuvieran el mismo sentido. Pero resistí, porque sabía que en esa zona hacían muchas multas.</p>
<p>Continué por la calle donde iba. Tuve que apagar el GPS, que seguía recalculando y había mostrado no ser confiable. La cuarta calle también tenía el sentido opuesto. Evidentemente, alguien estaba muy interesado en que doblara a la izquierda. Pero mi destino era a la derecha, no iba a ir a otro lado.</p>
<p>Seguí avanzando, y encontrando calles contramano en todos lados. Es cierto, teóricamente si iba para el lado opuesto igual podía llegar al destino debido a la redondez de la Tierra, pero era muy poco práctico, la presencia de grandes océanos era un obstáculo casi insalvable, para no hablar de la cantidad de nafta que hubiera gastado. No, lo que necesitaba era doblar a la derecha.</p>
<p>Cuando se empezó a hacer de noche, decidí que no iba a llegar. Luego de decepcionarme, me dispuse a volver. Para eso tenía que encontrar una calle de la mano opuesta a la que llevaba.</p>
<p>Decidí que, ya que estaba, podía doblar a la izquierda. Pero cuando quise hacerlo, me encontré que la calle era contramano. Pensé entonces que era mi oportunidad para doblar a la derecha, pero estaba equivocado. La calle cambiaba de mano en la que transitaba yo, y probablemente pasara lo mismo con todas las demás. No tenía más remedio que seguir derecho.</p>
<p>Avancé y avancé, buscando una calle donde pudiera doblar. Lo único que encontré, después de varias horas, fue un cartel que anunciaba que a partir de determinada esquina la calle por la que iba yo se hacía contramano. Pero esa esquina era igual a las otras. Se trataba de una esquina a la que todos llegaban, pero era imposible alejarse.</p>
<p>Entonces me detuve para pensar un rato cuál era el mejor camino a seguir. A los pocos segundos vi que se acercó un patrullero. Decidí preguntarles cómo podía hacer. Pero los policías no venían con ganas de ayudarme, sino que me hicieron una multa por estar parado, entorpeciendo la vía pública. Cuando protesté que era injusto, que se trataba de una trampa, los policías interpretaron mi acción como resistencia a la autoridad, y me llevaron detenido. Me subieron al patrullero y se fueron contramano, aprovechando que los patrulleros tienen potestad para hacerlo.</p>
<p>Cuando llegamos a la comisaría, me di cuenta de que me habían liberado de una situación imposible. Así que para que me dejaran salir pagué la multa. Y decidí no volver a buscar el auto. Preferí abandonarlo y volver caminando antes que experimentar de nuevo aquella calle.</p>
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		<title>Títulos de mi colección</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 15:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi primer libro se va a titular “Libro”. Está bueno, porque nadie va a poder decir que el título no es representativo de lo que es. Aparte, en las librerías va a llamar la atención. La gente va a preguntar “¿cómo se llama ese libro?” y los vendedores van a contestar “Libro”, y la gente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi primer libro se va a titular “Libro”. Está bueno, porque nadie va a poder decir que el título no es representativo de lo que es. Aparte, en las librerías va a llamar la atención. La gente va a preguntar “¿cómo se llama ese libro?” y los vendedores van a contestar “Libro”, y la gente se va a enojar, pero después les va a dar curiosidad, lo van a comprar, me voy a llenar de plata y voy a ser un autor reconocido.</p>
<p>El segundo libro se va a llamar “Obras completas”, así doy trabajo a quienes tienen que diferenciar entre la colección póstuma de obras completas y el segundo trabajo. Porque, aparte, las colecciones de obras completas muchas veces no tienen todas las obras del autor. Y este libro tampoco va a tener todas. Así que para evitar confusiones van a tener que ponerle otro título a las obras completas, que van a incluir a “Obras completas”. Eso sí, las obras de “Obras completas” van a estar completas.</p>
<p>Después estaría bueno llevar mis libros a otros géneros. Cuando se adapte “Libro” al cine se tiene que llamar “Película”. Y si alguien lo lleva al teatro, se va a llamar “Obra de teatro”. Ya me imagino lo que sigue. “Esta noche, Obra de Teatro”. “El premio a Mejor Película es para Película”. “¿Me da dos entradas para Película?” Mucho antes se va a hacer la presentación de “Libro”.</p>
<p>Otra opción para el segundo título que se me había ocurrido era “Obras Completas y otros cuentos”. El libro tenía que incluir un cuento titulado “Obras completas”, porque si no sería mentira y no quiero hacer publicidad falsa. Pero cuando escribí ese cuento salió algo que no me gusta, así que no lo voy a incluir. Entonces el libro se va a llamar sólo “Obras completas”, y lo bueno es que si alguna vez lo mejoro o escribo otro con el mismo título, lo puedo poner en otro libro. Entonces “Obras completas” no va a estar en “Obras completas”, y si uno quiere leer “Obras completas” va a tener que buscarlo en otro libro.</p>
<p>Pero la verdad es que poner “y otros cuentos” como parte del título me gusta. Es como que todos los libros de cuentos serios incluyen esa leyenda. Me hace sentir Fontanarrosa o alguien. Pero pensé que le puedo poner así a mi tercer libro, que se llamaría “Otros cuentos”. Sin la Y, porque no da. El libro tendrá exactamente eso, otros cuentos, no los mismos que los libros anteriores. Y si alguna vez vale la pena, se puede hacer una edición especial de dos libros en uno, que se llame “’Obras completas’ y ‘otros cuentos’”.</p>
<p>Para el cuarto libro no estoy muy seguro, pero ando con ganas de ponerle “Se terminó de imprimir”.</p>
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		<title>Antes del show</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 15:12:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El recital generaba tanta expectativa que el público hizo cola desde varios días antes en la puerta del estadio para poder conseguir un buen lugar. Había mucho entusiasmo en la multitud. Muchos llevaban banderas o remeras alusivas al cantante que se presentaba. Para pasar el tiempo, se armaban coros que cantaban las canciones que todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El recital generaba tanta expectativa que el público hizo cola desde varios días antes en la puerta del estadio para poder conseguir un buen lugar. Había mucho entusiasmo en la multitud. Muchos llevaban banderas o remeras alusivas al cantante que se presentaba. Para pasar el tiempo, se armaban coros que cantaban las canciones que todos esperaban que el artista cantara. Todos las sabían, y todos tenían la intención de cantarlas junto al intérprete de su predilección. No era la idea escucharlo, sino tener la experiencia del recital, participar, conectarse, pasarla bien. Para escucharlo cantar ya tenían los discos.</p>
<p>Como se difundió la noticia de que ya había una multitud, otra gente que también tenía entrada comprendió que era necesario ir temprano para obtener una buena ubicación. Así que una semana antes del recital ya había decenas de miles de personas en fila en las calles aledañas al estadio.</p>
<p>El recital era un miércoles. El domingo anterior, se abrieron las puertas. Los que estaban más adelante no sabían si era atinado pasar, porque faltaba bastante tiempo. Pero razonaron que probablemente la organización les estaba haciendo el favor de hacerlos esperar adentro. Y, además, la presión de los de atrás estaba por hacer que fueran aplastados, así que los de adelante pasaron y se ubicaron en los mejores lugares de la platea. Hubieran querido ir a campo, pero el acceso estaba cerrado, lo que provocó protestas airadas de los que ya a esa altura llevaban varios días con el objetivo de estar cerca del escenario.</p>
<p>Pero fueron desoídos. Cuando las tribunas del estadio se llenaron, y mientras el público cantaba canciones del artista que estaban esperando, salieron al campo veintidós jugadores de fútbol y tres árbitros. Estaban dispuestos a jugar un partido correspondiente al campeonato local.</p>
<p>El público no entendía mucho de qué se trataba el espectáculo que estaba presenciando. No habían ido a ver eso, un partido de fútbol como telonero de un recital era algo atípico. Pero después de un rato la multitud se fue entusiasmando con el show.</p>
<p>Empezaron a seguir el partido con interés. Pronto, todo el público estaba haciendo lo que había ido a hacer: imitar a los protagonistas, desempeñarse al mismo tiempo que ellos. Y así como en el recital no iban a tener micrófono, durante el partido no tenían pelota. Pero eso no les impidió hacer como los jugadores y patear o cabecear todo lo que tuvieran cerca.</p>
<p>Todos disfrutaban muchísimo menos la policía, que confundió el episodio con una gresca monumental y procedió a desalojar el estadio, dejando fuera a todos los que habían esperado tanto tiempo para entrar.</p>
<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Fwww.nicolasdicandia.com.ar%2Fblog%2Farchives%2Fantes-del-show%2F&amp;title=Antes%20del%20show" id="wpa2a_26"><img src="http://www.nicolasdicandia.com.ar/blog/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Siempre la misma lluvia</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 15:12:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No llovían recuerdos. No llovían signos de admiración, ni papelitos, ni partículas de polen. No llovían ideas, no llovían cuchillos, no llovían dólares. No llovían números, ni tarjetas, ni solicitudes, ni rayos de luz. No llovían destornilladores, no llovían tornillos. No llovían mundos. No llovían segmentos de recta. No llovían patos, ni lápices, ni teléfonos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No llovían recuerdos. No llovían signos de admiración, ni papelitos, ni partículas de polen. No llovían ideas, no llovían cuchillos, no llovían dólares. No llovían números, ni tarjetas, ni solicitudes, ni rayos de luz. No llovían destornilladores, no llovían tornillos. No llovían mundos. No llovían segmentos de recta. No llovían patos, ni lápices, ni teléfonos. No llovían vidrios rotos, ni chipás, ni patas de pollo, ni objeciones, ni flechas, ni neumáticos, ni personas, ni discos de oro, ni elogios, ni títulos honoríficos, ni fósforos, ni macetas, ni sinécdoques, ni diéresis, ni crema. No llovían plurales, ni llovían pomelos. No llovían lupas, no llovían miguelitos, no llovían pañuelos. No llovían electrodomésticos. No llovían narices de payaso, ni números digitales, ni reglas de tres, ni paños menores. No llovían menores. No llovían gases, ni películas, ni dientes, ni obstetras. No llovían notas musicales, ni sal, ni sodio. No llovían pterodáctilos. No llovían leños, no llovían biromes. No llovían sordos, ni maquillaje, ni tréboles, ni avestruces, ni locomotoras. No llovían visiones, no llovían sonidos, no llovían sentimientos, no llovían megáfonos. No llovían pechugas de pollo. No llovían bolos alimenticios, no llovían valijas, no llovían zapatos, no llovían botas, no llovían cocodrilos. No llovían legumbres, ni esponsales, ni resortes. No llovían enigmas, ni colores, ni estofado. No llovían brillantes genios dispuestos a dar la vida por el concepto de estar dispuestos a dar la vida por un concepto. No llovían peras. No llovían tijeras. No llovían carteras. No llovían pizzas. No llovían títeres, no llovían titiriteros. No llovían actores, ni guionistas, ni bolos, ni sustratos, ni goles. No llovían meteoritos, ni ósculos, ni trenzas. No llovían bigotes. No llovían quijotes. No llovían lingotes. No llovían orejas, ni bits, ni postales, ni cielos, ni manuales de instrucciones. No llovían tóxicos. No llovían perros. No llovían guillotinas. No llovían simposios. No llovían leguleyos. No llovían caramelos. No llovían calamares. No llovían amigos. No llovían pirañas. No llovían explosivos. No llovían zapatos. No llovían relojes. No llovían amarguras. No llovían maldades. No llovía bondad.</p>
<p>Sólo llovían gotas de agua. No hay caso, siempre que llueve pasa lo mismo. Uno se mata esperando poesía, o al menos un gesto para convencerse de que el mundo puede cambiar, pero nada, siempre la lluvia es igual.</p>
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		<title>Contener la risa</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 15:12:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuerpo humano]]></category>
		<category><![CDATA[2010]]></category>

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		<description><![CDATA[“¿Cómo puede Batman, que es un ratón, ser un héroe?” dijo el entrevistador, aparentemente sin darse cuenta del tamaño de la estupidez que había dicho. La cantidad de errores lógicos y fácticos contenidos en tan pocas palabras hizo que reaccionara con una risa que brotó de los más profundos confines de mi cuerpo. Pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“¿Cómo puede Batman, que es un ratón, ser un héroe?” dijo el entrevistador, aparentemente sin darse cuenta del tamaño de la estupidez que había dicho. La cantidad de errores lógicos y fácticos contenidos en tan pocas palabras hizo que reaccionara con una risa que brotó de los más profundos confines de mi cuerpo. Pero no podía exteriorizarla, porque el marco de la entrevista no lo hubiera permitido. Entonces me inquieté, buscando una manera de sacar el impulso de reírme.</p>
<p>Moví la cabeza para todos lados, como para distraerme, pero también con otro objetivo. Quería expresar la risa a través de los ojos. Para eso debía encontrar a alguien que estuviera pensando más o menos lo mismo que yo, y conseguir que nos miráramos durante un instante. Así, la carcajada la exclamaría esa otra persona. Los ojos son la ventana al alma, y la risa es el lenguaje del alma, entonces la única manera de sacarla sin emitir sonidos era a través de ellos.</p>
<p>Pero no había nadie en las cercanías que me mirara. Entonces la risa continuó haciendo presión sobre mi cráneo, concentrándose en los ojos. Mis globos oculares se hincharon. La cara se puso roja. Algunas lágrimas atravesaron las mejillas.</p>
<p>La maquilladora me hizo señas de que en la pausa me iba a arreglar. Intenté mirarla a los ojos, pero no se estaba riendo por dentro. Miré a los otros invitados del programa, que habían escuchado la misma pregunta. Los miré con complicidad, pero también con un implícito pedido de ayuda. Sin embargo, continuaron hablando como antes, sin hacerme caso. Supongo que, como tenían más experiencia que yo, habían podido digerir mejor la frase del conductor sin llenarse de carcajadas internas.</p>
<p>Pero yo no sabía manejarlas. Mi cara estaba cada vez más hinchada, y mis ojos estaban por salirse de sus órbitas. Poco después, llegó el momento de la incontinencia. Mis ojos explotaron y, además de los pedazos de retina, el estudio se vio invadido por una estrepitosa carcajada, que retumbó durante varios minutos.</p>
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