Camino azaroso

Este cuento es prácticamente exclusivo para usted. Las partes subrayadas son elegidas al azar de un total de diez posibilidades distintas para cada una. Como son dieciocho, quiere decir que este cuento tiene un trillón (1018) de combinaciones distintas. Puede probar otras recargando la página.

 

Me acercaba peligrosamente al canal de parto. Estaba cada vez más cerca, pero no hacía nada para evitarlo, porque todos hacían lo mismo. Tanto me acerqué, que llegué nomás. ¡Puta madre! Llegué a un lugar donde nunca antes había estado y no podía salir. En ese momento supe que me había equivocado.

¿Cómo salir de esa situación? Quise recurrir a mi poder de convicción. Pero no podía, solía estar en mi contra. Hasta que se acercó un mormón. Pronto quedó claro, sin embargo, que no estaba en condiciones de ayudarme porque pertenecía a mi imaginación. “Esto va para largo”, pensé, “nadie me saca de acá”.

Como de algún modo tenía que sobrevivir, resolví sembrar soja. El problema era que eso requería tiempo y dinero, entonces debí conformarme con avanzar paso a paso.

Luego de algunos metros de desesperación, decidí que el único que podía sacarme de ahí era yo mismo. Era la única chance que tenía. Debía tramar un plan para lograrlo, pero carecía de esa capacidad. Entonces pensé: ¿qué haría Jonas Salk en esta situación? Eso me resultó muy útil, porque me di cuenta de que, sin dudas, saldría volando. Así que resolví seguir ese plan, y por suerte al iniciar el plan, se abrió un camino que no había visto antes y pude salir gracias a él.

Luego de superar esa difícil etapa, nunca más tuve que superar etapa alguna.