El Universo en la playa

Una persona, tirada en la arena, mientras contemplaba la inmensidad del mar reflexionaba sobre su insignificancia en el Universo. “Pensar que comparado con el Universo yo no soy más que este granito de arena”, pensaba.

A su alrededor, otras personas se hacían la misma reflexión. Cada uno se daba cuenta de su propia falta de importancia, y se asimilaba a un grano de arena. Pero como nadie decía en voz alta lo que pensaba, no se enteraban de que todos estaban pensando lo mismo. Estaban comulgando entre sí, estaban siendo parte de algo más grande que ellos, estaban dejando su propia individualidad para pasar a ser, entre todos, otra cosa, un ente superior. Cada uno era como un granito de arena, y juntos formaban una enorme playa de reflexión.

Pero no se limitaba a ellos. En las otras playas, aunque estaban aislados, otras personas formaban otras playas de pensamiento. Lo mismo ocurría en los desiertos, en las planicies. La gente observaba la enormidad y se ubicaba en su lugar. Todo el planeta estaba unido sin saberlo. Era como una gran bola envuelta en un mismo sentir. Y ese sentir hacía que todos tomaran conciencia de que el planeta, comparado con el Universo, era insignificante.

Sin embargo, y sin que lo supieran, en otros planetas se compartía el mismo sentimiento. La inmensidad del Universo era percibida en todos sus rincones, no había criatura que no pudiera compararse con el todo y salir perdiendo. Pero nadie tenía ganas de pronunciar su reflexión. Todos tenían miedo al ridículo, a generar un debate inútil, sin saber que el Universo entero tenía ganas de hablar de su insignificancia respecto del Universo.

El Universo, así, también estaba unido sin saberlo. La reflexión sobre la insignificancia trascendía a las galaxias, también insignificantes, y abarcaba cada rincón en el que hubiera alguien capaz de formularla.

Sin darse cuenta, todos juntos, pese a su insignificancia, habían logrado crear algo mucho más grande y trascendente que cualquiera de ellos. La humildad ante el Universo era tan grande como el Universo.