Nadie más

No sé si la gente sigue existiendo cuando no está en contacto conmigo. Tampoco sé si existe realmente cuando estoy interactuando con ella, pero vamos a suponer que sí. Que la gente sólo existe cuando está teniendo algún tipo de intervención en mi vida. El resto del tiempo desaparece, para luego volver a aparecer cuando vuelvo a verlos o a hablar con ellos.

No debería necesariamente ser así, pero no se puede descartar que ocurra. La única persona de cuya existencia constante puedo estar razonablemente seguro soy yo. No sé si ocurre lo mismo con los demás.

Por ejemplo, al momento de escribir esto, estoy solo. Es posible que esté solo no sólo en este lugar, sino en el Universo. Es decir, estoy escribiendo para gente que no existe. Usted, señor lector, no existe.

Sin embargo, es evidente que usted está leyendo el texto. Y en ese caso hay dos posibilidades. La primera es que esté leyéndolo en mi presencia, entonces nada cambia. Pero la otra es que este texto haya llegado a usted de alguna forma, sin mi intervención directa. Si es así, se puede afirmar que usted existe, aunque usted sigue sin tener ninguna razón para pensar que yo existo.

Lo que hay que hacer, entonces, es contactarnos. Si usted lee este texto sin estar conmigo, llámeme por teléfono y coméntemelo. Posiblemente cada uno empezará a existir para el otro en el momento en el que se establezca la llamada. Pero si me comenta del texto yo sabré que, a menos que haya una conspiración demasiado grande, usted existe, y entonces no estoy solo.

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