Complejo de inferioridad

La selección argentina había sido segunda en el Mundial de 1930 y en los Juegos Olímpicos inmediatamente anteriores. Pero luego de esa época dejó de competir a nivel mundial y (con la excepción del equipo amateur que jugó un partido en 1934) faltó a todos los Mundiales hasta 1958, cuando recibió una paliza importante.

Aquí algunas muestras de logros que se valoraron de más cuando el resultado de 1930 ya era viejo y no había mucho más que ofrecer. No casualmente todos los casos involucran a Inglaterra, lo que alimenta no sólo la rivalidad entre ambos equipos sino el nacionalismo que es popular en Argentina, y más popular si se lo mezcla con anglofobia. Ojo: no digo que no haya ningún mérito en estos casos, digo que la leyenda es exagerada.

1. El León de Wembley

En mayo de 1951 Argentina fue a jugar un par de amistosos a Europa. Uno de ellos era contra Inglaterra en Wembley, estadio donde la selección llevaba un invicto de varias décadas (recién se rompería en 1953 por cortesía del equipo húngaro). Fueron los únicos dos partidos que jugó la selección argentina entre marzo de 1950 y diciembre de 1952.

Inglaterra el año anterior se había dignado por primera vez a jugar un Mundial, y se habían desayunado de que no necesariamente eran los mejores del mundo al perder 1-0 con Estados Unidos y quedar afuera en el grupo de España.

De todos modos los ingleses eran favoritos para el partido en Wembley, y fueron a buscar el resultado. Pero se encontraron con el arquero Miguel Rugilo, que jugaba su tercer partido en la selección y no dejaba pasar la pelota. A los 20 minutos se puso en ventaja el equipo argentino con un gol de Mario Boyé. Inglaterra siguió yendo y chocando contra la defensa argentina y las atajadas de Rugilo. Hasta que, faltando 10 minutos, pudo empatar Jackie Milburn y a los 86 Stan Mortensen puso 2-1 a los locales.

En Argentina, donde aún no había televisión, hubo histeria y se recibió al arquero como un héroe por haber evitado una goleada. Se lo apodó «El león de Wembley» y todavía se lo recuerda por ese partido. Rugilo sólo jugó una vez más en la selección, fue en el segundo partido de la misma gira, ante Irlanda (Argentina ganó 1-0 con gol de Labruna).

O sea, un arquero que atajó bien en un partido que su equipo igual perdió fue recibido como héroe nacional a su regreso en un país con gran tradición futbolística. No quiero decir que Rugilo no tuvo mérito, pero está claro que esa leyenda es una exageración.

2. El gol de Grillo a los ingleses

En 1953 Inglaterra devolvió la visita y jugó en el Monumental. La representación británica vino con dos equipos distintos a jugar dos partidos. El primero era entre un representativo de la Asociación del Fútbol Argentino y el combinado de la Football Association. El segundo era entre las selecciones de ambos países. En la realidad jugaron casi los mismos jugadores argentinos en los dos partidos, mientras que Inglaterra jugó con los titulares el segundo partido y sólo tres de ellos actuaron en el primero. Ambos cotejos se jugaron con la indumentaria oficial de las selecciones de los dos países, sólo que el primero de los dos no se considera un «partido internacional A».

En ese primer encuentro, o sea AFA-Liga Inglesa jugado el 14 de mayo, el equipo visitante se puso en ventaja a poco de terminar el primer tiempo. Un minuto después Ernesto Grillo recibió una pelota de Lacasia sobre la izquierda del área rival, gambeteó a tres jugadores y remató desde una posición cerrada, convirtiendo el gol cuando los rivales esperaban el centro.

Más tarde otro gol de Grillo y un tanto de Rodolfo Micheli le dieron el triunfo al local por 3-1. Otra vez se desató la euforia. Era la primera vez que un equipo argentino le ganaba a un inglés, que era el país donde se había inventado el fútbol. Y encima con un «gol imposible», convertido desde un ángulo donde «los libros» marcan que hay que tirar centro, y exactamente eso era lo que esperaban los rivales.

El tanto pasó a simbolizar cosas como el triunfo de la improvisación/picardía criolla contra la ortodoxia de los países desarrollados. Futbolistas Argentinos Agremiados, con motivo del triunfo y el gol de Grillo, declaró al 14 de mayo como el «día del futbolista argentino».

Y así un gol poco ortodoxo (pero muy bueno) contra los suplentes de Inglaterra, hecho por la misma selección que treinta años antes había convertido el primer gol olímpico, pasó a formar parte de la leyenda del fútbol argentino.

[gracias a Zeronickname por aportarme algunos datos sobre ese partido; su opinión no necesariamente es la mía (?)]

3. El Mundial ’66

Argentina regresó en 1958 a los Mundiales y se encontró con la realidad: Checoslovaquia le ganó 6-1 y fue una humillación para un equipo que creía estar entre los mejores del mundo. Esto provocó el alejamiento de Guillermo Stábile como seleccionador después de 20 años y trajo un período de constante improvisación en el equipo argentino. También trajo cambios en el campeonato local. Se sintió la necesidad de modernizar el juego, se inventó el «fútbol espectáculo», se trajo estrellas brasileñas y se empezó a dar más importancia a la parte táctica y física. Todavía se sienten los ecos del golpe que significó ese Mundial: la derrota marcó un antes y después en el fútbol de este país.

En el Mundial de Chile 1962 Argentina no fue humillada pero también quedó afuera en la primera ronda. Pero después tuvo un despertar de confianza (?) cuando ganó la Copa de las Naciones en Brasil, con el arco invicto y venciendo 3-0 al equipo bicampeón en el Pacaembú. Era un torneo amistoso al que hoy no se le daría tanta importancia, pero vino bien para la autoestima de la selección, que desde 1930 sólo se había destacado en los Sudamericanos.

Se llegó a Inglaterra 1966 después de dos cambios de técnico. Juan Carlos Lorenzo dirigió a la Selección en ese Mundial, al igual que lo había hecho en Chile. Argentina mostró un equipo duro que ganó dos partidos y empató uno en el grupo de Alemania. Terminó segundo por diferencia de goles y por ese motivo jugó con Inglaterra en cuartos. La historia de ese partido es famosa: árbitro alemán pelado, expulsión de Rattin, triunfo 1-0 de Inglaterra, Argentina campeón moral.

Pero, ¿por qué lo echaron a Rattin? ¿Por juego brusco? No. Por pedirle un intérprete al árbitro. Según ha contado el mismo Rattin, la delegación argentina preveía que el árbitro bombeara a Argentina, y el plan era que en cuanto empezara a hacerlo se acercara Rattin, como capitán, para pedirle un intérprete y amenazar con sacar al equipo de la cancha. Ese era el plan para ganarle a Inglaterra: ponerse en víctima y cuando se perdiera tener una excusa para que la derrota fuera culpa de otro.

Lorenzo no era un ignorante, y era perfectamente capaz de darse cuenta de que si un árbitro se supone que te está bombeando ir a pedirle un intérprete en el medio del partido es lo mismo que quedarse con diez. Pero hábilmente logró trocar la imagen de un predecible fracaso (jugar contra Inglaterra en Wembley un partido eliminatorio en un Mundial no es fácil aunque uno tenga un buen equipo) apelando al «nos cagaron» que demasiada gente de este bendito (?) país lleva en el corazón.

Una de las grandes cosas que hizo Menotti al frente de la selección fue terminar con toda esta estupidez y poner a la selección argentina como un contendiente serio en las competencias internacionales más importantes, algo que había dejado de ocurrir durante más de 40 años, sin que en ese tiempo dejáramos de pensar que éramo lo mejore del mundo, éramo (?).

El lateral y la mano

Los ingleses que hicieron el reglamento del fútbol la tenían clara. Los tipos entendían el juego y sabían cuáles eran las tendencias que había que alimentar y las que era bueno desalentar. Por ejemplo, hasta no hace mucho el saque del medio era un tiro libre indirecto, estaba prohibido hacer un gol antes de hacer un pase. Ese ajuste menor iba en una dirección loable: hay que disputar la pelota y correr el riesgo de que te la saquen. A eso se refiere uno cuando dice que la pelota está «en juego».

Si miramos los deportes en los que una pelota se juega con la mano nos vamos a encontrar con canchas más chicas, menos jugadores y objetivos («arcos») de tamaño menor. En el basket el aro es apenas más grande que la pelota, en cambio en el fútbol el arco mide siete metros y la pelota no más de 30 centímetros (en el handball el arco es bastante más grande que en el basket pero no se puede entrar al área y hay arquero). Esto se debe a que, en general, la mano es más precisa que el pie para jugar la pelota. Se supone que si uno tira la pelota con la mano va a tener más chances de ponerla en el lugar deseado que si la tira con el pie. De ahí viene la expresión de que alguien pasó la pelota «como con la mano».

De la misma manera, la mano es menos potente que el pie. Se puede mandar la pelota más exactamente pero no tan lejos. De ahí que las canchas de básquet, handball, vóley y waterpolo (?) sean más chicas que las de fútbol.

Ahora, ¿por qué los ingleses hicieron una regla tan poco intuitiva? El lateral es la única jugada del partido en el que un jugador de campo puede tocar la pelota con la mano legítimamente. En todas las demás ocasiones se usa el pie (en el pique es el árbitro el que usa las manos). La lógica indicaría que si la pelota se va del campo tendríamos que devolverla con el pie, igual que en el saque de arco y el córner. ¿Por qué no es así?

Porque los ingleses entendían el juego. La idea es jugar la pelota con los pies y ponerla en riesgo. El objetivo es que el contrario, teniendo la posibilidad de sacarte la pelota, no consiga hacerlo. Uno puede avanzar hacia el arco contrario usando numerosos recursos pero todos con el pie (o con la cabeza, pero nunca vi a nadie llegar al arco contrario haciendo co-ca-co-la; algo que, por otra parte, sería digno de verse). Cuando la pelota se va por el costado el equipo que no la perdió tiene la posibilidad de quedarse con la pelota en su poder en un lugar más o menos cercano al lugar donde estaba. Pero igual tiene que usar los pies y poner en riesgo el balón para llegar al arco.

También la forma de usar las manos es consistente con esta idea. No sé cuál es la manera menos eficiente de tirar una pelota con la mano, pero estoy seguro de que usar las dos manos sobre la cabeza no es la forma más potente. Fíjense cómo sacan los arqueros con la mano: usan una sola y estiran el brazo hacia adelante. Es el mismo movimiento que se usa en el básquet para hacer pases largos. Y en el básquet, si uno busca precisión para tirar al aro, usa lleva las manos arriba de la cabeza en una jugada similar a los laterales del fútbol. O sea que la forma de hacer el lateral que tan minuciosamente está explicitada en el reglamento (al punto de que hacerlo mal implica perder el lateral) es útil para precisión pero no la mejor para distancia.

Los tiros libres son con el pie y dan la posibilidad de patear la pelota sin oposición debido a que son castigos para el equipo que comete una infracción: se le priva de la pelota por un momento, y se le da al otro equipo más chances de controlar la jugada siguiente (de ahí lo de «libre» del tiro). En cambio, el lateral no proviene de una infracción sino de una acción propia del juego como sacar la pelota de la cancha. Fíjense que para las faltas menos graves como la obstrucción se sanciona un tiro libre indirecto, que obliga a poner en juego la pelota para poder hacer un gol. No se quiere castigar tanto al equipo infractor en esos casos.

Si el lateral se hiciera con el pie se acabaría esta sutileza y los laterales desembocarían demasiado seguido en centros al área. Y, si fueran tiros libres directos, podría hacerse un gol directamente desde el lateral. O sea que el equipo que sacó la pelota de la cancha en una acción común del juego podría encontrarse con un gol en contra desde esa misma acción, sin tener la chance de disputar más la pelota (por más que se pueda parar el remate).

¿Por qué Bilardo quiere eso entonces? Porque Bilardo prefiere que piense el técnico en lugar de los jugadores. El lateral con el pie le da más poder a los DTs, y requiere menos técnica para llegar al gol. Eso es bajar el nivel del juego. El fútbol consiste en jugar contra adversarios que tratan de sacarte la pelota, y la idea es superarlos. Si no te la pueden sacar y te bajan conseguís un tiro libre donde tenés la chance de llegar al arco con menos esfuerzo, con un centro preciso y un buen cabeceador podés tener un gol. Pero ese gol llega como premio a la jugada con pelota en movimiento que el contrario se vio obligado a interrumpir porque no podía anular lo que estabas haciendo con armas lícitas.

Podemos mencionar, anecdóticamente, que el lateral con la mano le sirvió a la selección de Bilardo como recurso para evitar la marca personal del peruano Reyna a Maradona. Reyna no se le despegaba nunca y a Maradona le era muy difícil manejar la pelota. Entonces Bilardo decidió que Diego Armando hiciera los laterales. De esa manera tenía que haber unos metros libres alrededor de él y le podían devolver la pelota con algo de tiempo para maniobrar antes del regreso del marcador. Esto se podía haber hecho con el lateral con el pie pero dudo de que, en ese caso, un equipo de Bilardo fuera a resistir la tentación de hacer jugadas preparadas en un partido tan importante y difícil. Con esto quiero decir que el lateral con la mano permite a los técnicos que saben, como Bilardo, decisiones creativas que beneficien al equipo.

Nótese que en el fútbol de salón se usa el lateral con el pie. Esto tiene que ver con las dimensiones de la cancha, en la que se puede hacer con la mano lo que en una cancha de 11 se podría hacer sólo con el pie: mandar la pelota desde la mitad de la cancha al área.

Dos últimas cuestiones. La primera es la excepción que se hace para el lateral en la ley del offside. No se hace ni para los tiros libres ni los penales. Se exceptúa al lateral porque es una habilitación con la mano, menos potente que con el pie, y la idea del offside es eliminar a los pescadores que esperan solos un pase desde muy lejos.

La segunda es aclarar que el córner tiene un espíritu distinto al del lateral. Parece haber una contradicción cuando digo que sacar la pelota de la cancha no es infracción y por eso no se cobra tiro libre, pero al salir por atrás del arco propio se cobra algo equivalente a un tiro libre directo (notar que al principio era también indirecto). Acá la idea es premiar al equipo que llegó cerca del arco, bajo la presunción de que alguien no va a sacar la pelota por atrás de su arco si tiene otra posibilidad. No se cobra algo equivalente al lateral porque algo así cerca del arco sería una ventaja excesiva para el equipo atacante. Entonces llevamos la pelota hasta la esquina y pateamos.

En algún próximo post tal vez haga una lista de reglas que sí cambiaría en el fútbol, así les termino de demostrar que sé más que Bilardo (?).

Semiología de los cambios

Los directores técnicos están gritando todo el partido, pero el momento en el que realmente están diciendo algo sobre el equipo es cuando hacen los cambios. Puede no reflejar el desarrollo del partido, pero es el mensaje que, queriendo o no, el técnico manda. Hay una serie de códigos que se aplican a esta posibilidad reglamentaria, que intentaremos explorar a continuación. Van algunas, se aceptan otras:

  1. Si se hace un cambio en el entretiempo significa que el equipo venía mal y debe cambiar bastante su manera de jugar. Más todavía si se hace dos o tres cambios en ese momento.
  2. Si se hace un cambio antes del final del primer tiempo es aún peor: se está reconociendo un baile y no hay tiempo ni para esperar la pausa porque se corre el riesgo de ser goleado.
  3. Si se hace un cambio a los 5 minutos del segundo tiempo es porque el técnico cree que una modificación sería útil pero no quiere hacerla en el entretiempo para evitar que se interprete lo del inciso 1.
  4. Si se reemplaza a un jugador que entró como suplente se lo quema para toda la cosecha, por más que el cambio sea táctico. Si el cambio es necesario por alguna expulsión igual se debe sacar a alguien que haya jugado desde el principio.
  5. Si pasa un buen rato del segundo tiempo sin hacer cambios es porque el técnico piensa que se está jugando bien.
  6. Si se cambia al jugador que es eje del juego del equipo antes de los 40 del segundo tiempo es una indicación de que el DT perdió fe en el sistema de juego y está algo desesperado. Es probable que se produzca un gol del contrario. A menos que el partido esté absolutamente controlado y/o haya una buena ventaja.
  7. Si el equipo está perdiendo e ingresa un defensor es que el técnico no ve salida.

En general todo esto pierde vigencia ante la fuerza mayor, por ejemplo en caso de lesión.