Caca de seguridad

Los bancos están experimentando con un novedoso dispositivo para los eventuales casos en que un criminal violento se apersone en la caja y demande la totalidad del dinero mediante la amenaza de fuerza. Como estos individuos suelen acudir armados, y con el arma oculta de forma tal que no se la vea antes de llegar a la caja, el momento en el que el arma es blandida suele ser tarde. El cajero involucrado, con justa razón, no quiere arriesgar su vida, y prefiere entregar el dinero. Es un acto que además de los valores roba la dignidad de las víctimas.

El nuevo dispositivo intenta desarmar al delincuente mediante la repentina pérdida de su propia dignidad. El accionar es sencillo: consiste en tirarle un buen excremento en la cara. Al ocurrirle eso, el malhechor tendrá, como mínimo, un momento de duda. Permitirá así que el personal de seguridad lo desarme, si es que no se desarmó solo al recibir el proyectil.

Hay una dificultad logística: mantener la frescura del excremento. El dispositivo debe estar siempre cargado con excremento reciente, de manera que pueda ser activado en cualquier momento, sin ninguna preparación. Esto es crucial, porque no se sabe cuándo ocurrirá un asalto. No se puede esperar a que alguien se moleste en cargar la cañería, porque tampoco se puede confiar en la consistencia, ni en la puntualidad.

Lo que hay que hacer es conectar el dispositivo directamente a la cloaca, de forma tal que siempre tenga presión. De esta manera, al liberar la válvula, un chorro regulable de excremento estará siempre listo para llevar al sucio malviviente a la Justicia.

The Falcon has landed

El Falcon se inclina hacia arriba. El baúl queda casi pegado a la calle. El capot simétrico otea al infinito. Los tres ocupantes se miran emocionados en el asiento delantero. El conductor se aferra al volante. El Falcon está por despegar. La tecnología de los ’60 los va a llevar a la luna.
Ignición. Se encienden los motores. Del caño de escape sale un humo negro espeso que cubre la calle. Nada se ve. El Falcon tampoco. Sus luces iluminan hacia el cielo. Un estruendo gigantesco se escucha desde el silenciador. La tierra tiembla.
Cuando se disipa el humo, el Falcon no está más. Sólo se ve una columna diagonal que marca su trayectoria. Apenas se lo divisa en la punta. Los tripulantes pueden ver la Tierra por los espejos retrovisores. El conductor controla la velocidad a través de la palanca al volante. El Falcon se fue haciendo cada vez más chico, hasta que no se lo vio más.
Su poderosa antena transmitía los diálogos de los tripulantes, que mantenían las ventanillas cerradas para conservar la presurización. En el asiento de atrás tenían provisiones para los cuatro días que iba a durar el viaje. En el baúl llevaban las provisiones para el regreso.
El odómetro marcaba una distancia inusitada. La luna se veía cada vez más grande y espléndida. La tripulación maniobró para el alunizaje. Era necesario colocar el Falcon con las ruedas hacia abajo, de manera que durante un rato el capot les bloquearía la visual de la superficie. Pero los instrumentos del tablero les darían toda la información necesaria.
Cuando el altímetro marcaba 200 metros, la tripulación del Falcon divisó un Torino. No sabían por qué había un Torino en la luna. No lo habían visto antes porque era blanco y se confundía con el paisaje selenita. El Torino estaba exactamente en la posición calculada para el alunizaje. El conductor pegó un volantazo y acomodó la trayectoria. De esta manera, el Falcon pudo ubicarse al costado del Torino.
Cuando el Falcon alunizó, la tripulación del Torino se acercó a saludarlos. Se dieron un abrazo incómodo debido a los trajes lunares. Los torinos informaron a los falcones que tenían averías. Necesitaban que alguien los remolcara. Los tripulantes del Falcon aceptaron hacerles ese favor, no sin antes murmurar “eso les pasa por venir en un Torino”.
Así, luego de completar la actividad extravehicular, los tripulantes del Falcon abrieron el baúl, acomodaron sus provisiones en el asiento trasero, y sacaron la barra de remolque. Mientras ubicaban los vehículos uno atrás de otro colocaron, por las dudas, la baliza. Cuando se aseguraron de que todo estuviera bien firme, invitaron a los tripulantes del Torino a subir a su vehículo.
Cuatro días después, el personal terrestre se sorprendió al ver que el Falcon venía acompañado. Y supieron que habían tomado la mejor decisión al enviar a la luna un vehículo tan resistente.

Formato no válido

Está bien, a los hijos hay que educarlos, tienen que poder manejarse en la sociedad. ¿Pero cómo hago para que no me los formateen? No quiero que me los devuelvan en paquete, con un diploma que dice “listo, ya puede realizar esta tarea”. No quiero que piense lo mismo que piensan sus compañeros.
Pero, al mismo tiempo, quiero que se entienda. Quiero que pueda relacionarse, entenderse, intercambiar información. Y no quiero que absorba información. Quiero que aprenda, que se tome el trabajo de aprender. No que le enseñen. Que lo guíen, en todo caso. Y sé que eso no es posible. En la escuela no hay tiempo para que cada uno aprenda. Por eso prefieren formatearlos a todos.
¿Cómo lo prevengo? Tengo que vacunarlo contra el formateo. Enseñarle que no tiene que confiar en las autoridades sólo porque son autoridades. Enseñarle a aprender, que se irrite cuando le sirven en bandeja, que objete cuando le quieren meter caca en la cabeza. Para eso la tiene que saber reconocer.
Tiene que ir sabiendo algunas cosas. Tengo que llevarlo preformateado, con algunas ideas fuertes de las que se pueda aferrar. Y esas ideas hacerlas de sólo lectura, al menos hasta que salga de la escuela y esté en condiciones de ver si las quiere conservar. Pero antes hay que protegerlas, porque si no se las van a tratar de borrar.
También puedo mandarlo a una de esas escuelas diferentes, de las que le dan importancia al desarrollo intelectual y emocional de cada uno. Pero no sé. Tengo miedo de que ahí también me lo formateen, y encima me lo hagan de un formato incompatible con el del resto de los chicos. Después se va a tener que desenvolver en la misma sociedad.
No. Lo que tengo que hacer es un formato de bajo nivel. Y pasarle un scandisk periódico, para ver si tiene sectores defectuosos y neutralizarlos si están. Tengo que instalarle un buen firewall y un buen antivirus, que no sean invasivos. Que dejen pasar las ideas pero generen una advertencia de “idea sospechosa”, así después se puede revisar bien.
Con eso más o menos lo dejo equipado. Después voy a ver cómo funciona. Si tiene notas malas, voy a saber que algo está fallando. Y si tiene notas buenas, es una alarma. Voy a tener que saber diferenciar si está conformando a las autoridades o si está aprendiendo de verdad. Tendré que hacerle mis propios exámenes, integrales, a ver cómo anda de la cabeza.
Y, mientras, tengo que apoyarlo, hacerle saber que la vida no es como la escuela. Es sólo un obstáculo que hay que pasar para después formar parte de la sociedad sin hacer ruido. Sólo que hay que tener cuidado, y no dejar que la preparación para la sociedad le saque toda la libertad antes de que tenga la opción de ejercerla.

Canillas públicas

Las canillas de los baños públicos siempre son un misterio. Una aventura que nos espera a cada paso. Están pensadas para hacernos ejercitar el cerebro, además de las manos. Al llegar al sector de lavado, se nos presenta un misterio: ¿cómo hacer salir el agua? Hay muchas opciones y pocas pistas.
Tal vez haya que estar cerca. O mover la mano. Debe haber algún sensor. Lo que parece un grifo no se mueve. Será necesario reconstruir la lógica del diseñador de interfaces sanitarias. Meterse en la mente de las demás personas. O ver si aparecen otros que sepan cómo hacer. En caso de ser varios, será de gran utilidad el trabajo en equipo. Probar distintas alternativas para dar con la adecuada, que todos disfrutarán.
El agua está ahí, tarde o temprano saldrá de la canilla. Sólo hay que saber cómo. El sistema fue pensado por alguien con la idea de hacerlo más fácil e higiénico. Se puede confiar, por más que no se hayan dado cuenta de dejar instrucciones. Es intuitivo, sólo que para la intuición de los demás. De todos modos, siempre viene bien un desafío. Ayuda sentirse bien. Es mucho mejor salir del baño luego de superar una dificultad, que hacer uso de las instalaciones sin reparar en su mecánica.
Sólo mentes sagaces tendrán manos limpias.

Estandarizados

Hola. Soy una persona estándar. Hago lo que tengo que hacer. Lo que los demás esperan de mí. Los otros también son estándar, como yo. Siempre abogué por la igualdad entre las personas, y ahora lo hemos conseguido. Ya no nos diferenciamos, y al ser todos iguales no tenemos problemas entre nosotros. Cada uno ocupa su rol en la sociedad, que es el mismo en todos los casos, porque no hay diferencias. Estamos estandarizados.
El camino fue difícil. Hubo que resistir los embates de muchas personas que se oponían a la estandarización. Con paciencia, les hicimos ver que era lo mejor para todos. Nadie quería estar en contra de la idea de que todos fuéramos uno. Y, con el tiempo, lo logramos. Todos somos uno, y sabemos lo que piensan los demás de nosotros, porque todos pensamos lo mismo.
Ahora la vida es más fácil. Tenemos todo pensado, no hay sorpresas, no hay nada que lamentar ni que festejar. Los problemas de uno son los problemas de todos, y los solucionamos entre todos. La vida en comunidad de pares es lo más alto a lo que podíamos aspirar. Todos hemos llegado a comprendernos, a empatizar, a vernos como lo que somos: personas iguales, estándares, que sólo queremos vivir mejor.

Vintage Coke

El World of Coca-Cola de Atlanta no es sólo una atracción turística. Es un museo con todas las letras, donde estudiosos de todo el mundo concurren para obtener una sabiduría más completa sobre la Coca-Cola y otros productos de la misma compañía. La biblioteca del museo alberga toda clase de documentos históricos que pueden ser consultados por cualquier persona que posea las credenciales adecuadas.
La exhibición de envases y avisos de Coca-Cola que está disponible para el público en general es sólo una porción del material con el que cuenta el museo. Los salones de investigación tienen muchos elementos que aún no han sido inspeccionados por expertos. A cada paso aparece un descubrimiento nuevo. Un logo rechazado de la época del origen de la gaseosa. Un aviso olvidado por su contenido racista. Experimentos de envases. Fórmulas alternativas.
No es raro encontrar alguna novedad. Lo que sí es raro es que se abra una puerta escondida y aparezca una bodega con botellas envasadas en 1912, aún llenas, tapadas y con gas. Esto ocurrió el año pasado y el movimiento del museo se revolucionó gracias al hallazgo de Coca-Cola original de un siglo de antigüedad.
Las autoridades de la Coca-Cola Company, al enterarse del descubrimiento, tomaron cartas en el asunto. Muchos investigadores querían abrir las botellas para hacer experimentos químicos, o incluso probar el contenido. Las autoridades bloquearon el acceso a la bodega, pero se filtró la información de que algunas botellas fueron retiradas subrepticiamente por investigadores, que las sirvieron en funciones privadas. Corrió el rumor de que el sabor de la Coca centenaria era extraordinario. Que el paso del tiempo, siempre que no se perdiera el gas, mejoraba la gaseosa como ningún químico podía.
Los rumores fueron desmentidos, pero siguieron propagándose. Cobraron tanta fuerza que las autoridades se vieron obligadas a hacer algo. Se decidió organizar un concurso para que unos pocos privilegiados tuvieran el placer de probar la bebida añeja. Sólo una porción mínima de la bodega fue destinada a los gandaores del concurso. Varias botellas quedaron en el museo. Resultó la parte de más demanda del complejo, y el miedo al vandalismo hizo que fueran exhibidas detrás de un vidrio reforzado, como la Gioconda.
También se convocó a un panel de cocacólogos de renombre para que dieran su veredicto respecto del sabor. Ellos confirmaron los rumores: “nunca probé algo semejante”, afirmó el presidente del panel. El Laboratorio de la compañía fue encargado de replicar químicamente el sabor para el lanzamiento de la Vintage Coke, versión de lujo de la Coca-Cola destinada a mercados de alta gama. Pero se determinó que el sabor estaba dado por el decaimiento de las partículas que formaban la bebida original, que era prácticamente la misma que se vendía actualmente. Para replicar el sabor, hacía falta confeccionar la bebida nueva con partículas ya decaídas, que eran difíciles de conseguir y ensamblar, porque no necesariamente tenían las mismas propiedades que las originales.
Se debió abandonar el proyecto, pero fue reemplazado por otro más ambicioso a largo plazo. A partir de ahora, cada año se guardará una parte de la producción de Coca-Cola en una bodega especialmente ambientada. La bebida no se guardará en botellas, como antes, sino en barriles de vidrio herméticos, porque el consenso entre los cocacólogos es que el envase de vidrio es el que mejor conserva el sabor de la bebida. Cuando pase suficiente tiempo, se lanzará al mercado la Vintage Coke. Cada botella (o el envase que se use en ese momento) estará marcada con el año de origen de la bebida que contenga, lo que permitirá disfrutar a las futuras generaciones de la Coca-Cola añeja, a la que hoy tienen acceso sólo unso pocos privilegiados.

La historia de tu vida

—¿Por qué, Facebook, me botoneás que estoy en el teléfono?
—Porque estás en el teléfono.
—¿Pero por qué tenés que anunciarlo al mundo entero?
—¿No te gusta?
—Yo decido quién se entera, no vos.
—Es que es una alegría por fin tenerte en móvil. Ahora te voy a ver más seguido. Estaba muy contento, tenía que compartirlo con todo el mundo.
—¿Pero tenés que decirle también a los que tengo bloqueados? ¿Para qué tenés los seteos de privacidad?
—Esos seteos son para lo que publicás vos, no para lo que anuncio yo.
—¿Sabés qué pasa? Yo también quería tenerte en el teléfono. Está bueno. Pero nadie tiene por qué enterarse si estoy en el teléfono o en la computadora. ¿Cuál es la diferencia?
—Hay una diferencia. En el teléfono lo lógico es que tengas menos tiempo, entonces aviso que estás ahí.
—Ése es el asunto. Vos no tenés por qué avisar nada. Aviso yo, en todo caso. Te pasaste.
—Bueno, perdón, no sabía que te ibas a poner así.
—Y encima ni siquiera me das la opción de borrar ese aviso. Como que nunca se te ocurrió la posibilidad de que alguien pudiera no querer decirlo. ¿Cómo puede ser?
—Bueno, disculpame, en el futuro voy a tener en cuenta tus sugerencias.
—El problema es que ahora no confío en vos. Si se me ocurre comprarme una tablet, por ejemplo, voy a debatir si ponerte ahí o no.
—Capaz que para ese momento las cosas son distintas.
—Sí, y yo voy a tener que averiguar, en tu sistema de ayuda que seguramente habrá sido rediseñado varias veces, cómo es en ese momento. Y voy a tener que tener cuidado de que la información que encuentre esté actualizada.
—Usá mi buscador, es muy bueno, tiene tecnología Bing.
—No, gracias. Se ve que no entendés nada.
—Bueh, hacé lo que quieras. Yo sólo intento facilitarte la vida.
—Entonces no hagas lo que no te pido. Sos un servicio para facilitarme el contacto con mis amigos. No sos un amigo.
—Ay, no seas así. ¿No te sentís mi amigo?
—No si imponés tu criterio sobre el mío así nomás. Mis amigos me respetan.
—Está bien. Pero no olvides que estoy trabajando para ser cada día mejor. Vos ni siquiera probaste el Timeline. No sabés lo bueno que está.
—Lo probaría si me dejaras volver al anterior si no me gusta.
—No, el anterior es una porquería.
—Pero antes decías que era fenómeno.
—Eso fue antes. Ese perfil es re 2009.
—Pero sirve para mis propósitos. Y sé que tarde o temprano me vas a pasar al otro de prepo. Entonces lo mantengo mientras puedo.
—A veces un amigo tiene que hacer cosas que no te gustan, por tu bien. Vas a ver, va a llegar el día en el que no te vas a acordar cómo hacías sin el timeline.
—Y, otra no me queda, ¿no?
—No.

El atraso no es nuestro

Sí, es cierto. Ustedes, gente del futuro, tal vez no se dan cuenta. O lo consideran algo tremendamente atrasado. Pero no, les voy a explicar, nosotros tenemos una herencia cultural que nos hace ser como somos. Por eso todavía usamos QWERTY.
Ustedes, allá lejos en el futuro, seguramente no pueden creer cómo usamos esa disposición de letras. Algunos de ustedes, más avanzados, tal vez tengan dificultades para aceptar que usemos teclados, o incluso letras. Pero si fueran a usar uno, elegirían los que están bien hechos, no los que, como el nuestro, están armados expresamente para dificultar la escritura.
¿Qué somos, estúpidos? No, lo que pasa es que aprendimos así. Estamos acostumbrados a esos teclados, a apretar con los dedos más débiles las letras que más usamos. Es casi una forma de explotación. Lo sabemos. Pero para cuando nos dimos cuenta, ya era tarde. Nuestros padres, nuestros abuelos tipeaban así desde que en el siglo XIX alguien decidió que la máquina no se le iba a trabar tanto si ponía un teclado para escribir lento. Después se desarrollaron técnicas de velocidad que serían aún mejores si se aplicaran a teclados buenos, pero nadie los usa.
Claro, alguien en el medio entre nosotros y ustedes tomó la iniciativa y tuvo éxito. Se hizo la reconversión. De repente una generación empezó a tipear con teclados eficientes. Tal vez ayudaron esos teclados virtuales que se pueden convertir fácilmente en otro. Y ahora (el ahora de ustedes) a nadie se le ocurre que alguien pueda usar el QWERTY más que para molestar. Pero no, durante mucho tiempo se usó, muchas grandes obras fueron escritas con él. No se rían, es así. Qué quieren que haga.
En realidad, estoy asumiendo que ustedes resolvieron ese asunto. Pero tal vez no. Tal vez siguen con el QWERTY, por la misma razón que nosotros. En ese caso, ustedes están mucho más atrasados, así que no nos pueden decir nada. Culpen a los del siglo XIX. Pero fíjense, ésos inventaron la máquina de escribir, algún mérito tenían.
¿Y si lo que asumo está mal? En una de ésas no modificaron el teclado, pero sí el lenguaje. Tal vez ahora las letras que más se usan son DFGHJK. Así, el teclado que a ustedes les parece calculado para ser lo más eficiente posible, en realidad es producto de una especie de selección natural lingüística, que fue lentamente modificando lo que se escribía hasta que cambió la manera de hablar.
Podría ser. En ese caso, nuestras culturas actuales serán responsables de esos cambios. Espero que sean para bien.

Sin pensamiento lateral

Existen dos problemas en el fútbol actual. Se ha hablado bastante de la imperfección de los arbitrajes. Otro problema es la pobreza técnico-táctica. Ambos problemas parecen poco relacionados, pero ¿qué pasaría si existiera una solución única para los dos?

El fútbol va evolucionando, mutando, tomando cosas de otros deportes o adaptándose a las nuevas necesidades de las empresas y del público (en ese orden). De esa manera, cambian las tácticas y se van inventando posiciones dentro del campo del juego. Así es como los back hoy son los centrales; el centrehalf o centrojás es el volante tapón o 5; los entrealas hoy son mediapuntas. Se sabe que los wines se murieron (?) y que hoy juegan de «carrileros»; que los armadores si son feos son «enganches» y que si son más estéticamente bonitos, son «cinco-organizadores». Pero hay dos posiciones que no se sabe bien quién inventó, ni cuándo fue: los laterales.

Generalmente el tipo que llega a primera como lateral se inició en las inferiores en otra posición y llegó a jugar de 4 porque el volante derecho que vino era mucho mejor que él o tenía mejor representante. El que juega de 3 antes jugaba de enganche, aprovechando que es zurdo y se lo mira con otros ojos. Pero después subió una categoría y ahí jugaban con línea de 4 en el medio y pasó a ser carrilero por izquierda. Pero la madre del que estaba se encamaba con el coordinador de inferiores, entonces él tuvo que pasar a jugar de 3. Así se crea una generación de jugadores frustrados y resentidos, con buen dominio de balón pero sin conciencia de marca o unos peones de ajedrez.

Está la otra posibilidad, que desde que se maximizó el uso de la pelota parada, el jugador que mide más de 1,85 (aparentemente) es útil en cualquier puesto del campo, sin importar si sabe hacer algo con la pelota en los pies. Así aparecen laterales alla Eber Ludueña, que no suelen pasar la mitad de cancha y si lo hacen es para hacer el ridículo. Así todos tienen que bancar en sus equipos a tipos que se sacan la pelota de encima, que el único recurso que tienen para salir es el pelotazo, que para marcar son medio matungos y suelen recurrir a movimientos anarmónicos y violentos para intentar sacarle el esférico al rival.

Ejemplos de estos tres casos sobran. Los hay en todos los equipos de nuestro fútbol vernáculo, mejor dicho. Es un puesto sin vocación. ni gratitud, al menos en nuestro país, sobre todo porque estamos muy faltos de ejemplos. Es poco probable que algún chico le diga a su padre: «yo quiero jugar como Mareque». Es posible recordar algunos buenos ejemplos de laterales en Argentina, por ejemplo Marzolini —que vendría a ser como el iniciador en esa posición—, Tarantini, Enrique y Mareque (?). Sorín siempre fue muy discutido, Zanetti por duración, quizás Olarticoechea se pueda agregar y finalmente Clausen o Ibarra (nótese que más de uno recibió como apodo «El Negro»). Todos ya retirados, algunos retirados todavía en funciones (?)

Ya está, la posición de lateral en nuestro país se extinguió, pero sin embrago, se sigue insistiendo con la línea de 4 en el fondo. Hay que cortar por lo sano y prohibir que los equipos se desempeñen con esa táctica, por lo menos en nuestras ligas y sobre todo en el equipo nacional, que desde hace más de dos décadas no tiene un jugador verdaderamente digno en esa posición y soporta cualquier tipo de vejación al buen juego de los anteriormente nombrados.

Lo más probable es que a nivel local la medida genere un fútbol más atractivo. A nivel selección no habrá excusas, en poco tiempo estaría institucionalizada la defensa de 3 hombres y todos los que lleguen a primera deberían saber cómo hacerlo, y si tienen la oportunidad de defender la camiseta argentina ya habrán tenido suficiente experiencia.

Se podrá achacar a la idea de «bilardista», pero no es así. Reducir los defensores y agregar hombres con manejo debería mejorar el ataque de los equipos y reducir la cantidad de troncos. Los técnicos que sepan aprovechar la regla para hacer un fútbol más o mejor ofensivo seguramente serán acompañados por el triunfo. Habrá más oportunidades de generar un juego basado en el toque.

¿Cómo se implementa una prohibición de estas características? Es la parte más complicada del plan, pero con la tecnología de hoy no hay por qué hacerse mala sangre. Se requerirá un chip en la camiseta de cada futbolista y otro en la pelota. Este chip registrará el número del jugador, el equipo y la posición durante todo el partido (el de la pelota sólo esto último). La posición puede calcularse por medio del GPS (tendrá que ser un GPS de buena resolución) o con algún sistema ad hoc ubicado en los límites del campo de juego.

De esta manera, se podrá confeccionar un mapa de los movimientos de cada jugador durante todo el partido. Esta tecnología, vale decir, puede tener muchas otras aplicaciones, por ejemplo saber al instante cada posición adelantada, conocer si la pelota entró en el arco o no, saber si la barrera se adelantó en un tiro libre, o si alguien se adelantó en un penal.

Pero lo más importante será el control táctico. En el sistema se definirá un parámetro sobre en qué consiste la línea de 4, cuál es la distancia relativa entre los defensores que sería violatoria de la regla (esto varía según la posición de la pelota, porque es lógico que cuando el rival está en el área de un equipo los defensores se amontonen más). Una vez acordados los parámetros, el sistema revisará cada partido. Verá en qué porcentaje del tiempo que un equipo no tuvo la pelota hubo cuatro defensores parados en la táctica prohibida. Si se excede cierto porcentaje, por ejemplo 50%, el equipo infractor recibirá una sanción que puede ser la quita de los puntos ganados en el partido.

La precisión del sistema puede ser tal que sirva como factor de desempate para campeonatos o descensos. Si hay igualdad de puntos, puede resultar favorecido el de menor promedio de porcentaje de línea de 4 en todo el campeonato o período a considerar.

La llegada de la tecnología al fútbol tarde o temprano se producirá. Es menester utilizarla no sólo para obtener mayor aplicación de las reglas del juego, sino también para lograr un fútbol más atractivo para todo el mundo.

Esta nota no hubiera sido posible sin el aporte de Günther.

Próxima entrega de Ideas que Jamás se Implementarán: la unificación de ligas.