Paseo de los paraguas

La función más importante del servicio meteorológico consiste en que la gente pueda tener el paraguas listo cuando lo necesita. Pero los paraguas son objetos que se olvidan fácilmente. Basta que no llueva para que todos, incluso los negocios que los venden, dejen de pensar en su existencia. Sólo vienen a la mente cuando se los necesita. Y por eso no reciben el mantenimiento adecuado.

Los paraguas necesitan ventilarse regularmente. Si no, se quedarían siempre con el olor a humedad de la última lluvia. Pero se volvería rancio. Y al usar el paraguas, volvería ese olor caduco, lo que sería molesto justo en el único momento en el que se los necesita. Y todos agarran el paraguas cuando lo van a usar, sin molestarse en hacerle el mantenimiento necesario unos días antes.

Por eso el servicio meteorológico actúa. Para que la lluvia no traiga inconvenientes inesperados. Se ocupan de anunciar lluvia cuando no va a llover, sólo para que los paraguas salgan a la calle. Así, pueden entrar en contacto con el aire seco, y ventilarse lo necesario para eliminar todo vestigio de la última lluvia. De este modo, gracias a la intervención del Estado, los paraguas están listos para proporcionar en el siguiente uso un servicio pleno de confort.