En salud y enfermedad

Amor mío, prometo amarte en las buenas y en las malas. Prometo acompañarte en épocas felices y en épocas difíciles. Prometo estar a tu lado cuando necesites a alguien, del mismo modo que vos vas a estar conmigo cuando me sienta solo. Seremos ricos o pobres juntos, sabiendo que lo único que necesitamos es tener cada uno al otro.

También estaré con vos cuando estés sana y cuando estés enferma. Me comprometo a hacer todo lo que pueda para que te cures de cualquier enfermedad que contraigas. Salvo, amor mío, en un caso. Tenelo en cuenta para el futuro. Hay una sola cosa que sé que no estoy en condiciones de hacer, y es menester que te lo diga en este momento.

Estoy dispuesto a acompañarte mientras atravesás (y por lo tanto atravesamos) cualquier tipo de calamidad. Pero si se te llega a meter algo en el ojo, mi amor, no te lo voy a sacar. Me da mucha impresión manipular el globo ocular de cualquier persona, por más amor que sienta por ella. Te vas a tener que buscar otra persona para hacer eso, mientras yo me revuelco en las cercanías (porque nunca me alejaré de vos) y hago esfuerzos para no ver.

Si querés, amor mío, podés hacer lo mismo. Puedo vivir sabiendo que no me vas a sacar nada de los ojos. Espero que vos puedas también.